Mercedes Castellanos de Anchorena, su obra

Desde lo religioso Mercedes Castellanos de Anchorena fue una destacada mujer de finales del siglo XIX y principios del XX. Decimos eso por su labor a favor de la Iglesia y de sus instituciones. Nació en Salta, la bautizaron el 24 de septiembre de 1840. Hija de Aarón Castellanos y de Secundina de la Iglesia y Castro. Completó su educación en París en las Hermanas Canonesas de San Agustín.

En 1864, a los 24 años, se casó con Nicolás Hugo de Anchorena Arana, uno de los hombres más ricos del país. De esa unión nacieron: Nicolás y Mercedes, muertos infantes. Mercedes, fallecida soltera. Amalia casada con Juan José Blaquier. Matilde, casada primero con Carlos Ortiz Basualdo y luego con Verstraeten. Josefina que se casó con el afamado escritor y coleccionista Enrique Larreta. Aarón Felix un dandy, casado con Zelmira Paz. Enrique que se unió en matrimonio con Martina Cabral Hunter. Y Emilio casado con Leonor de Uriburu, padres de doña Mercedes Anchorena Uriburu ,Duquesa de Fernán Núñez, Grande de España.

Al fallecer su marido en 1884, se ocupó personalmente de la inmensa fortuna que recibió en herencia. Entre ellas, más de veinte estancias. Como hacia todos los ricos de esa época construyó palacios, cascos de estancia, iglesias, asilos y conventos. Frente a Plaza San Martín levantó un palacio diseñado por Cristophersen. Quizás, la residencia más original del clasicismo del 900 siguiendo la línea del “hôtel particulier ” parisino.

Escenario de grandes bailes, como el celebrado con motivo del Centenario de la Independencia Argentina en 1916.,Las presentaciones en sociedad de sus nietas. La mansión decorada por la casa Jansen de París, pasó a ser propiedad del Estado en la década del ’30. Hoy es sede el edificio de la Cansillería.

Donaciones a la iglesia

Entre ellos merece destacarse la basílica del Santísimo Sacramento, que doña Mercedes erigió para adoración perpetua a la eucaristía. Diseñada por los arquitectos Coulomb y Chauvet. Es una de las más claras muestras de la opulencia de la arquitectura finisecular. Con su célebre custodia de tres metros, premio Hors Concours en la Exposición Universal en París.

A ello se suman, entre otras numerosas obras, el Monasterio de Madres Carmelitas Descalzas “Santa Teresa de Jesús” en Almagro. El noviciado de las hermanas del Buen Pastor en Caballito. La parroquia Nuestra Señora de las Mercedes en Belgrano. La Iglesia del Seminario Arquidiocesano de Buenos Aires. No estuvo ajena tampoco a las necesidades de los más humildes levantando la Casa para Obreras del Asilo del Pino. Colaboró, además, con las Conferencias Vicentinas, asilos maternales, escuelas y patronatos de todo el país.

Un Altar Salteño

Lo mismo hizo en cada una de las ciudades donde tenia estancias. Jamás olvidó su condición de salteña, y donó el Altar del Señor del Milagro en la Catedral de Salta en 1899. Que modifica el altar original, obra del franciscano Fray Luis Giorgi.

En carta a monseñor Matías Linares y Sanzetenea, entonces Obispo de Salta, fechada en 24 de Agosto de 1897, le expresa:

“ (…) ayer me fue entregada su apreciable del 3 del corriente de mano del Sr. Miguel Lardies y hoy le remití al mismo señor el cajón conteniendo los dos atriles y las custodia en sus estuches (…), (…) después de encajonado todo me advirtió el platero que se le había olvidado darle un poquito de cera a la parte superior de la madera de los dos atriles, pues tuvo que rebajar un poco esta para que no sobresaliera de las chapas de plata (…) Me alegraré le llegue todo bien (…) (…) Espero que el nuevo altar se halle colocado para la función o antes del año entrante. Aún no he recibido contestación de Italia sobre dicho altar

Por su importantísima obra realizada a favor de la iglesia, labor sin precedentes hasta ese momento en la Argentina, Su Santidad el Papa Pío IX la nombró Condesa Pontificia y Dama de la Rosa de Oro, una de las más importantes distinciones que la iglesia Católica entrega a mujeres que hayan dado un claro testimonio de su adhesión y servicio a la Iglesia. La antiquísima tradición tiene una rica y larga historia donde la mayoría de las agraciadas fueron Reinas.

Mercedes Castellanos de Anchorena falleció la madrugada del 9 de Julio de 1920 siendo amortajada con el hábito de San Francisco. Sus funerales fueron presididos por cuatro obispos y más de setenta seminaristas cantaron las misa de Réquiem. Finalmente sus restos fueron sepultados en la Cripta de la Basílica del Santísimo Sacramento.

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

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