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María de los Remedios Unzué de Alvear, su obra

María de los Remedios Unzué de Alvear (1862–1950) fue una destacada aristócrata y filántropa argentina, conocida por su vasta labor benéfica y su estatus como Marquesa y Condesa Pontificia

Nació en Buenos Aires el 21 de noviembre de 1862. Con el nombre de María de los Remedios Unzué Gutiérrez Capdevila, la bautizaron en la parroquia de San Miguel Arcángel el 27 de diciembre de ese año. Era hija de Saturnino Enrique Unzué y de Concepción Gutiérrez Capdevila.

Don Saturnino fue un poderoso hacendado. Un conspicuo representante de los estancieros, el grupo social de mayor poder y prestigio de la Argentina tradicional.

María se casa el 8 de julio de 1885. Su consorte es Ángel Torcuato de Alvear (hijo del primer intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear), de quien enviudará, sin hijos, veinte años después. Una curiosa coincidencia con Mercedes Castellanos. Será cuñada del presidente Marcelo Torcuato de Alvear.

Su vida filantrópica

Dedicará su vida a la filantropía. Vivió en su palacio de la calle Alvear y su estancia en Rojas. Lamentablemente ambos edificios han sido demolidos. Trabajó incansablemente en la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires. Estuvo al frente de la comisión que organizó el Congreso Eucarístico Internacional de 1934. El primero en Sudamérica, al que asistió el secretario de Estado vaticano, cardenal Eugenio Pacelli. Quien luego sería el papa Pio XII.

Construyó gran cantidad de escuelas, el hospital de Rojas, delegaciones municipales. Junto a su hermana Concepción, impulsó la creación de este asilo-hospital en Mar del Plata (inaugurado en 1912) destinado a niñas de bajos recursos. Hoy funciona como un espacio cultural y social.

Durante la crisis de 1930, junto con sus empleados, se instalaba en los cruces de los caminos rurales para brindar alimento y abrigo a quienes se habían quedado sin trabajo en esos años. Por su contribución social y pecuniaria a las obras de la Iglesia Católica fue nombrada condesa pontificia.

Debido a que no tuvo descendencia directa, dedicó gran parte de su patrimonio a obras de caridad y donaciones:
Tras su fallecimiento, gran parte de sus bienes, incluido el Palacio San Jacinto en Rojas, pasaron a sus sobrinos (familia González Alzaga) antes de ser finalmente rematados.

Es recordada como una de las figuras centrales de la «sociedad de beneficencia» de la élite argentina de principios del siglo XX.

Santa Rosa de Lima

Es la donante de la basílica, de Santa Rosa de Lima en la ciudad. Allí se conserva el ascensor que usaba para ir a un balcón especial desde el cual presenciaba las ceremonias. Murió el 18 de enero de 1950. La cripta de Santa Rosa se encuentra la tumba María de los Remedios Unzué, allí se encuentra sepultada junto su esposo.

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