El Santuario Santiago Apóstol en Villa Gesell

La historia del Santuario Santiago Apóstol ubicado en 125 y 5, en Villa Gesell, comienza en 1981 cuando el párroco de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad, le propone al obispo de Mar del Plata realizar un segundo templo en Villa Gesell.  El pedido se realiza por insistencia del Club Deportivo Español, que nucleaba la colectividad ibérica, y la Cámara de Comercio local.

Se llamó a licitación la obra y el proyecto ganador fue el de los arquitectos Luis Leonardo Castellani y Jorge Enrique Musotto. En julio de 1982 se colocó la piedra fundamental:  un gran bloque de granito que puede verse actualmente asomar en el piso de la Cripta.

Santuario Santiago Apóstol en Villa Gesell
Apostolario en el pórtico de ingreso al Santuario Santiago Apostol

La construcción comenzó tres años después. La clave del proyecto planteado por los arquitectos eran los cuatro arcos internos y otro dos que se unen en el centro. Ese cruce de dos arcos en lo alto representa a la divinidad. Luego se encaró como prioridad la terminación del techo. Más tarde se terminan las paredes interiores, la gran cruz que separa el recinto de la Sacristía, las cubiertas del baptisterio y de la Capilla del Santo Apostol. Finalmente se construye el techo con una serie de modificaciones, por pedido del Obispo.

El pórtico de la fachada contiene un Apostolario, es decir, las imágenes de los Apóstoles, afirmando la vocación apostólica de su patronazgo, a la manera del pórtico de la Gloria, en Santiago de Compostela.

La Peregrinación

Pero la obra más importante fue la instauración de la Fiesta y Peregrinación de Santiago como un acontecimiento anual, que se da a fines de enero. En 1996 se realizó la primera festividad con la llegada de la imagen peregrina del Apóstol Santiago desde Compostela, un regalo de la Xunta de Galicia.

El Botafumeiro en el Santuario Santiago Apóstol

Santuario Santiago Apóstol en Villa Gesell
La Volada del Botafumeiro en el Santuario Santiago Apóstol en Villa Gesell

El incienso es uno de los signos físicos más tradicionales de la alabanza a Dios. También otro de los elementos populares e íntimamente unido a la peregrinación de Compostela, es justamente el botafumeiro.  Se trata de un enorme incensario suspendido de lo más alto de la nave central del Santuario compostelano, y data del S. XVI.

La decisión de incorporarlo a las celebraciones de Villa Gesell se concretó con el trabajo realizado por el artesano de la localidad, Juan Carlos Montes. Está construido en hierro, y tiene una cruz de bronce visible desde abajo.

Su peso es de ciento veinte kilos, y tiene dos piezas articuladas: el receptáculo inferior del fuego, donde hay agujeros que permiten la entrada del aire. Y el superior, de forma de pirámide truncada, que tiene ciento veinte agujeros de media pulgada por donde sale el humo. Todo del trabajo se realizó en forma artesanal, incluso las cadenas, de las cuales cada eslabón fue hecho a mano.

Este gran incensario pende del ápice de los arcos centrales, y para realizar la volada son necesarios tres hombres. Al ponerlo en movimiento, el aroma del incienso sube hacia la piedra angular, imagen de Cristo, y desciende cubriendo todo el templo. Esta ceremonia termina todos los actos en celebración de la Fiesta de Santiago.

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