Capilla San Eduardo en Máximo Paz

Máximo Paz, en la provincia de Buenos Aires, brinda como principal atractivo turístico el templo de San Eduardo, construido, en el casco histórico de la ciudad en el primer cuarto del siglo pasado. Su nombre se debe a que una familia de la localidad, los Pereda, construyeron la capilla en recuerdo de su hijo fallecido en un accidente.

san eduardo
Frontis Capilla San Eduardo – Máximo Paz

El templo se encuentra en la esquina de San Eduardo y Sarmiento. Su fachada da a la ochava e impresiona por su belleza. De estilo colonial con una sola torre campanario en el centro, sobre el pórtico que remata en una cúpula con mosaicos azules y blancos. Su interior es austero y el altar mayor remata en su pared posterior con la imagen del patrono pintada sobre azulejos.

Que otras cosas ver en Máximo Paz

El primer lugar de culto en Máximo Paz era un oratorio dentro de la estancia Villa María, allí se rendía culto a la Virgen Niña. Esa imagen se puede ver en la capilla San Eduardo.

La estancia Villa Maria se ubica a sólo 56 km. de la Ciudad de Buenos Aires Bs. As. por la autopista Ezeiza Cañuelas. El casco es de estilo Normando, y lo construyó el arquitecto Alejandro Bustillo.

Posee un parque de 40 hectáreas, diseñado por Carlos Thays, con más de 300 especies arbóreas. El lugar esta abierto al público y ofrece actividades para el visitante como caminatas o andar a caballo. También ofrece pernocte.

Quien era San Eduardo

San Eduardo el Confesor fue el primer anglosajón y el único rey de Inglaterra en ser canonizado. Un culto se desarrolla rápidamente alrededor de la persona de San Eduardo después de su muerte, con historias de curaciones milagrosas alrededor de su tumba. Varias de las hagiografías del rey se escribieron en el siglo XII, las más famosas de las cuales fueron las de Osbert de Clare y Aelred de Rievaulx, que se inspiraron en la Vita ‘dwardi regis, una biografía anónima del rey encargada por la reina Edith alrededor de 1067.

La canonización de San Eduardo se propuso durante el reinado de Esteban de Bloisen en 1139, pero el Papa Inocencio II la rechazó. El segundo intento ocurrió en un contexto más favorable, y San Eduardo fue canonizado por orden del Papa Alejandro III el 7 de febrero de 1161. Su fiesta está fijada para el 5 de enero, el aniversario de su muerte. Fue en ese momento que adquirió su apodo de «Confesor».

Eduardo fue uno de los santos patronos de Inglaterra hasta el siglo XIV. El rey Enrique III hizo un culto particularmente vigoroso de él. Reconstruyó la Abadía de Westminster con una nueva tumba para sus restos en 1269 y bautizó Eduardo a su hijo mayor. A San Eduardo lo sustituyó San Jorge como mecenas de Inglaterra después de la fundación de la Orden de la Garter en 1348.

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