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Orígenes de la devoción a la Virgen del Pilar en Buenos Aires

La historia de la Virgen del Pilar en Buenos Aires se remonta a los albores del siglo XVII, cuando el mercader zaragozano Juan Narbona obtuvo autorización para construir un templo en honor a la Patrona de la Hispanidad. Este santuario, destinado a los frailes de la Recolección de San Pedro de Alcántara (Franciscanos Recoletos), se erigió en la Chacra de los Ombues, actual barrio de Recoleta, marcando así el inicio de una de las devociones marianas más antiguas del Río de la Plata.

La elección del lugar: espiritualidad y retiro

Fieles a su vocación contemplativa, los Frailes Recoletos buscaban establecer sus conventos en áreas apartadas del bullicio urbano. Por ello, mostraron especial interés en la antigua Chacra de Los Ombúes, propiedad de Narbona, un espacio que ofrecía el recogimiento necesario para la oración y la vida monástica. Allí comenzaría a gestarse el templo que hoy conocemos como la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Los planos del templo: una autoría compartida

Según cuenta la pagina oficial de la basílica, ,a autoría del diseño arquitectónico del templo dedicado a la Virgen del Pilar ha sido motivo de debate entre historiadores. Algunos atribuyen los planos a los hermanos jesuitas alemanes Juan Kraus y Juan Wolf; otros, a los también jesuitas Giovanni Andrea Bianchi y Prémoli. Es posible que todos ellos hayan participado en distintas etapas del proyecto, aportando su visión a la construcción del convento y la iglesia que hoy forma parte del patrimonio espiritual y cultural de Buenos Aires.

Virgen del Pilar, caractarísticas arquitectónicas

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Retablo Mayor de la Basílica del Pilar

Las obras comienzan 1715 y en 1718 estaba terminado el primer claustro que estaba a cuidado del Franciscano fray Pedro de Castillo. En 1721 se terminó el segundo claustro. En 1725 se concluyó la iglesia. Es posible que la fachada, por su estilo, sea obra del padre Giovanni Andrea Bianchi.

Mientras se edificaba el templo para la Virgen del Pilar, Narbona construía su casa al lado, donde hoy funcionan las oficinas del Cementerio. Bajo su solado se encuentran las ruinas de la antigua vivienda de catorce cuartos.

El altar mayor fue obra de Domingo Mendízabal, Ignacio de Arregui y Miguel de Careaga.  El escudo basilical, puede vérselo en la parte alta del retablo del altar, es una verdadera obra de arte de estilo barroco. De azur, un pilar de plata marcado con una cruz patada de oro, superado de una estrella de plata. El escudo está timbrado con la umbela basilical, y lo acompañan, acolados en aspa, una cruz procesional y un tintinnabulum.

El reloj y campanario lo construyó Tomás Windmill. Se acciona por un péndulo de 2 metros con contrapesos de 10 kilos. La esfera está adherida a una bola de cemento, procedimiento bastante común en la época. Esto ocurrió en 1866 cuando también se colocó la actual reja en lugar del muro de ladrillos de la Basilica Nuestra Señora del Pilar.

1 comentario en «Orígenes de la devoción a la Virgen del Pilar en Buenos Aires»

  1. Debido al Día de la Virgen del Pilar en España, quise averiguar sobre nuestra Virgen del Pilar en Buenos Aires.
    Esto me llevó a recordar que la visité varias veces en Recoleta hace muchos años y tiene un altar tan bello y una historia sobre Buenos Aires que es interesante estudiarla y con la imaginación recrear esos momentos históricos.

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