Una Iglesia Dinamarquesa la Ciudad

La Iglesia Dinamarquesa en Buenos Aires tiene sus comienzos en la segunda mitad del siglo XIX. Allí los daneses que radicados en Buenos Aires trataron de reunirse periódicamente para hablar su idioma. Para compartir las noticias que llegaban de la Madre Patria. A medida que la colectividad creció en número, los inmigrantes daneses crearon diversas asociaciones. Fue así como, en 1892, se creó la “Sociedad Danesa de Socorros Mutuos”; en 1912, se creó la “Asociación Cristiana de Jóvenes” (KFUM); y en 1919, el “Club Danés”.

A pedido de estos daneses, la organización “Iglesia Dinamarquesa en el Exterior” aceptó enviar un pastor a Buenos Aires y abonar su sueldo. La Congregación Dinamarquesa en Buenos Aires fue establecida en 1924. En ese año el Pastor Sven Nielsen ofició la primera misa en danés. Lo hizo en el templo de la Iglesia Noruega, el 13 de julio de ese año.

En 1929, de entre 5 proyectos, se eligió por unanimidad el proyecto “Gotland”. Presentado por la firma Rönnow & Bisgaard autores del edificio Otto Wulf, en la esquina de Perú y Av. Belgrano. El 24 de agosto de 1930, después de la misa en el “Kirkesal” de Paseo Colón 1111, la congregación se trasladó en conjunto al terreno de Carlos Calvo 257 para colocar la piedra fundamental de la nueva sede. La empresa Christiani & Nielsen se hizo cargo de la construcción del proyecto. La nueva Iglesia Dinamarquesa se inauguró finalmente el 10 de mayo de 1931.

El edificio

La fachada de la construcción de estilo Neogótico tiene los rasgos típicos de la arquitectura nórdica. El acabado de ladrillo a la vista, la torre cuadrada, y el contraste con detalles abstractos en blanco. En los flancos de la torre y en la parte superior, se ve un motivo rítmico escalonado, que simboliza la escalera del sueño de Jacob, citada en la Biblia, por la que vio a los ángeles subir y bajar del cielo a la tierra.

La nave de la iglesia tiene elementos característicos de la confesión evangélico-luterana. Por ejemplo, un altar fijo a la pared donde se destaca una cruz desnuda, sin la imagen de Cristo. Su centralidad es el Jesús resucitado y vivo, no el Jesús crucificado. Frente al altar, una pequeña pila bautismal, para cumplir con uno de los dos únicos sacramentos que tiene el culto luterano. El otro es de la Eucaristía; es decir: el de la Santa Cena.

Los vitrales que se encuentran en el ábside (sobre el altar) fueron colocados en Septiembre de 1951 y son obra del artista danés Christian Iversen. Representan el momento de la multiplicación del los panes. Los vitrales originales eran abstractos e idénticos a los que hoy pueden verse a lo largo de la nave.

El København pende del techo

Pero la mayor curiosidad de la Iglesia Dinamarquesa está casi en el centro del templo. Colgada desde el techo y apuntando hacia el altar. Es la réplica a escala de un famoso velero danés, llamado København. Un barco que en su momento fue considerado uno de los más bellos del mundo, un velero de madera de 5 mástiles. Era el buque escuela de las fuerzas navales danesas. Y allí navegaban los futuros oficiales.

Después de compartir varios días en Buenos Aires, el København zarpó en julio de 1928. Llevaba muchos jóvenes, hijos de las mejores familias de Dinamarca. Tras navegar unas 1.500 millas, se cruzó con un vapor noruego frente a las costas de las Islas Malvinas. Fue la última vez que lo vieron. Nunca se encontraron sus restos ni a ninguno de los tripulantes. La foto y las firmas de aquella tripulación perdida se encuentra en una vitrina, en la biblioteca de la iglesia

 

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

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