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Parroquia Santos Sabino y Bonifacio

La piedra fundamental del templo se colocó el 5 de agosto de 1939 donde hoy se encuentra el altar mayor y se bendijo e inauguró el templo el 4 de mayo de 1940.

Es obra del Arquitecto Carlos Massa. El revestimiento murario es simplemente un revoque pintado en donde no se simula textura alguna. El campanario tiende al prisma puro aunque sin avances decorativos ni rehundimientos como en otros templos construidos por Massa. En el altar Mayor podemos observar la imagen del Sagrado Corazón, debajo la Virgen de Lujan y flanqueándola las imágenes de los santos. Es de una sola nave y a los laterales podemos observar pequeñas estatuillas de santos

Entre 1978 y 1983 se realizó una reconstrucción y reparación total del templo y de sus anexos decorándolo y adecuándolo todo a la reforma litúrgica. El templo permaneció cerrado a fines de febrero de 2010 por decisión del Consejo Parroquial de Pastoral para realizar reparaciones y a los fines de poder encarar su puesta en valor. Durante seis meses las celebraciones litúrgicas se realizaron en una pequeña capilla que se construyó para ese fin y también en el auditorio “Cura Brochero”, que pertenece a la parroquia (Fernández 1480).

La historia

La parroquia está dedicada a los Santos Sabino y Bonifacio, “Patronos menores” de la “Ciudad de la Trinidad”, hoy Buenos Aires. Al erigir esta parroquia bajo el patrocinio de los mencionados mártires, el Cardenal Copello, cumplió con un voto hecho en 1590 por le Cabildo Civil y Eclesiástico de esa época. En su libro Crónicas del Buenos Aires Colonial, José Torre Revello, hace mención a estos patronos y dice:

Con el correr de los años y dada la acendrada religiosidad del vecindario se instituyeron otros patrones menores, entre los cuales figuraban a partir de 1590, San Sabino y San Bonifacio, como protectores contra las hormigas, que con su voracidad destruían las sementeras y sembradíos

Voy a compartir parte de otro relato el que hace Eugenio Coebet-France en su libro “Crónica de Antaño” donde describe la situación de la época:

A los diez años de la fundación de Buenos Aires, la plaga de hormigas y ratones adquiriría caracteres alarmantes. Las sementeras de viñas y de trigo corrían riesgo de perderse y los roedores constituían un peligro real en las misérrimas construcciones de la localidad. En agosto de 1590 el Cabildo, velando por el bienestar del vecindario, decidió designar abogados celestiales y disponer una procesión, a fin de impetrar del Señor su divina misericordia. Para la elección de aquellos siguióse el simplista procedimiento en boga “in illo tempore”, de echar suertes sobre los santos del calendario, resultando elegidos San Sabino y San Bonifacio, cuya fiesta celebra la Iglesia Católica el 14 de mayo

No he encontrado registro sobre si esa procesión se hizo o no, hay pocas actas en buen estado de esos años. Los cierto es que, parece que el Cabildo se olvidó de ese nombramiento porque en 1611 fueron elegidos con ese rol los Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo. La reparación llegó mas tarde, a finales de 1692, cuando el capitán Gabriel de Aldunatte halló, entre diferentes papeles del Cabildo, el acta de 1590 que hacía mención a la designación de los patronos para combatir la plaga de hormigas y ratones.

Coebet-France dice respecto a la decisión del Cabildo Eclesiástico:

Decretaron que se inquiriese respecto de la situación del solar destinado para ermita de tan “Gloriosos Santos, para que hallado, se disponga por este cavildo lo que más conhenga”. Hasta la extinción del Concejo y Regimiento bonaerense, se hizo memoria el 14 de mayo de San Sabino y San Bonifacio. No siempre hallamos la constancia del recuerdo y del abono de la limosna para la celebración de la misa en las actas del Cabildo. Mas, tratándose de una fiesta de guardar, desatada la duda acerca de a qué santos correspondería elevar las preces para ahuyentar los roedores e insectos perniciosos, ya no olvidarían los ediles de dar cumplimiento a lo resuelto.

La plaga continuaba entonces, en 1774, se ordenó, a toda la población, rendir culto a los santos patronos el 14 de mayo de ese año en todas los templos de la ciudad. Se mandó a realizar, además, dos imágenes para pasearlas el día de la procesión “y las venideras”.

Si bien primó, en el ánimo de los gobernantes de 1692 y 1774, el propósito de solemnizar el día de San Sabino y San Bonifacio, acatando lo resuelto el 13 de agosto de 1590, no dejaron, por eso,
de recordar a los dos Apóstoles San Simón y San Judas Tadeo el 28 de octubre de cada año. Los documentos exhibidos al Cabildo por el capitán Gabriel de Aldunatte no desautorizaban, en realidad, la elección de 1611. Por eso la Ciudad cuenta con cuatro patronos para implorar el divino auxilio contra las plagas.

El viejo Mural

El templo tuvo en sus paredes murales: uno con el escudo de la ciudad de Buenso Aires y las imágenes de Sabino y Bonifacio. A sus pies, se observan hormigas y ratas, que fueron plagas de la ciudad en 1590, y santos a los que la Iglesia de entonces recomendaba rezar para su exterminio. Los otros dos reproducen a San Martin de Tours, y el tercero a San Cono, patrono del pueblo del Teggiano en Salerno, Italia. En el se advierten el Alfa y el Omega que significan el principio y el fin, un grupo de ángeles y el Espiritu Santo. Tambien a la Virgen de Lujan, Don Orione. Luego se pinto y reparó su frente y desaparecieron.

Los Santos

San Sabino fue obispo de Espoleta y mártir bajo la persecución de Diocleciano (siglo IV). San Bonifacio fue un caballero romano que murió mártir bajo la persecución de Galerio Máximo, en Oriente (Siglo IV).

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