La Parroquia Santos Sabino y Bonifacio se encuentra en Primera Junta 4095,, en el barrio de Parque Avellaneda.
Horarios
- Lunes: Cerrado.
- Martes a viernes: 6:00 a 21:00.
- Sábado y domingo: 6:00 a 22:00.
Tenga en cuenta que estos son los horarios generales de apertura; para los horarios específicos de misas, puede que deba consultar directamente con la parroquia. Tambien puede hacerlo a su mail: pquiasabinoybonifacio@yahoo.com.ar
Historia de la Parroquia Santos Sabino y Bonifacio
La piedra fundamental de la Parroquia Santos Sabino y Bonifacio se colocó el 5 de agosto de 1939. Se hizo donde hoy se encuentra el altar mayor. Más tarde se bendijo e inauguró el templo el 4 de mayo de 1940.
Es obra del arquitecto Carlos Massa. El revestimiento de los muros es simplemente un revoque pintado en donde no se simula textura alguna. El campanario tiende al prisma puro, aunque sin avances decorativos ni rehundimientos como en otros templos construidos por Massa.
En el altar mayor podemos observar la imagen del Sagrado Corazón. Por debajo, la Virgen de Luján y, flanqueándola, las imágenes de los santos Sabino y Bonifacio. Es de una sola nave y a los laterales podemos observar icónicas estatuillas de santos.

Entre 1978 y 1983 se realizó una reconstrucción y reparación total de la parroquia Santos Sabino y Bonifacio. También de sus anexos, decorándolo y adecuándolo todo a la reforma litúrgica. El templo permaneció cerrado a fines de febrero de 2010 por decisión del Consejo Parroquial de Pastoral para realizar reparaciones y a los fines de poder encarar su realce patrimonial. Durante seis meses las celebraciones litúrgicas se realizaron en una modesta capilla que se construyó para ese fin. También en el auditorio “Cura Brochero”, que pertenece a la parroquia (Fernández 1480).
La historia de la Parroquia Santos Sabino y Bonifacio
La parroquia Santos Sabino y Bonifacio está dedicada a «Patronos menores de la Ciudad de la Trinidad«, hoy Buenos Aires. Al erigir esta parroquia bajo el patrocinio de los mencionados mártires, el Cardenal Copello cumplió con un voto hecho en 1590 por el Cabildo Civil y Eclesiástico. En su libro Crónicas del Buenos Aires Colonial, José Torre Revello hace mención a estos patronos y dice:
Con el correr de los años y dada la acendrada religiosidad del vecindario, se instituyeron otros patrones menores, entre los cuales figuraban, a partir de 1590, Santos Sabino y Bonifacio, como protectores contra las hormigas, que con su voracidad destruían las sementeras y sembradíos.
Los Santos Patronos como protectores contra plagas en Buenos Aires
Voy a compartir parte de otro relato, el que hace Eugenio Coebet-France de: «Crónica de antaño«, donde describe la situación de la época:
A los diez años de la fundación de Buenos Aires, la plaga de hormigas y ratones adquiriría caracteres alarmantes. Las sementeras de viñas y de trigo corrían riesgo de perderse y los roedores constituían un peligro real en las misérrimas construcciones de la localidad.
En agosto de 1590, el Cabildo, velando por el bienestar del vecindario, decidió designar abogados celestiales y disponer una procesión, a fin de impetrar del Señor su divina misericordia. Para la elección de aquellos, siguióse el simplista procedimiento en boga «in illo tempore«, de echar suertes sobre los santos del calendario, resultando elegidos San Sabino y San Bonifacio, cuya fiesta celebra la Iglesia Católica el 14 de mayo.
No he encontrado registro sobre si esa procesión se hizo o no; hay pocas actas en buen estado de esos años. Lo cierto es que parece que el Cabildo se olvidó de ese nombramiento porque en 1611 fueron elegidos con ese rol los Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo. La reparación llegó más tarde. A finales de 1692, el capitán Gabriel de Aldunatte halló, entre diferentes papeles del Cabildo, el acta de 1590 que hacía mención a la designación de los patronos para combatir la plaga de hormigas y ratones.
Parroquia San Sabino y Bonifacio, y las plagas
Coebet-France dice respecto a la decisión del Cabildo Eclesiástico:
Decretaron que se inquiriese respecto de la situación del solar destinado para ermita de tan “Gloriosos Santos, para que hallado, se disponga por este cavildo lo que más conhenga”. Hasta la extinción del Concejo y Regimiento bonaerense, se hizo memoria el 14 de mayo de San Sabino y San Bonifacio. No siempre hallamos la constancia del recuerdo y del abono de la limosna para la celebración de la misa en las actas del Cabildo. Mas, tratándose de una fiesta de guardar, desatada la duda acerca de a qué santos correspondería elevar las preces para ahuyentar los roedores e insectos perniciosos, ya no olvidarían los ediles de dar cumplimiento a lo resuelto.
La plaga continuaba. Entonces, en 1774, se ordenó a toda la población rendir culto a los santos patronos el 14 de mayo de ese año en todos los templos de la ciudad. Se mandó a realizar, además, dos imágenes para pasearlas el día de la procesión «y las venideras».
En 1692 y 1774 se reafirmó la celebración de San Sabino y San Bonifacio, según lo dispuesto por el Cabildo en 1590. Sin embargo, también se conservó la devoción a San Simón y San Judas Tadeo, celebrados cada 28 de octubre.
Los documentos presentados por el capitán Gabriel de Aldunatte ante el Cabildo no invalidaban la elección de estos últimos como patronos en 1611. Por eso, Buenos Aires cuenta con cuatro santos patronos a quienes se invoca como protectores frente a las plagas.
Parroquia Santos Sabino y Bonifacio: el viejo mural
La parroquia Santos Sabino y Bonifacio tuvo en sus paredes murales. Uno con el escudo de la ciudad de Buenos Aires y las imágenes de San Sabino y Bonifacio. A sus pies, se observan hormigas y ratas, que fueron plagas de la ciudad en 1590. También santos a los que la Iglesia de entonces recomendaba rezar para su exterminio.
Los otros dos reproducen a San Martín de Tours. El tercero a San Cono, patrono del pueblo de Teggiano en Salerno, Italia. En él se advierten el Alfa y el Omega, que significan el principio y el fin, un grupo de ángeles y el Espíritu Santo. También a laVirgen de Luján, don Orione. Luego se pintó y reparó su frente y desaparecieron.
Biografía de los Santos Patronos
La Parroquia Santos Sabino y Bonifacio honra a dos mártires cristianos cuya historia se remonta al siglo IV. Ambos fueron elegidos como patronos menores de la Ciudad de la Trinidad en 1590, en medio de una plaga. Su legado espiritual, marcado por la fe y el sacrificio, sigue inspirando a generaciones de fieles.
San Sabino, obispo y mártir
San Sabino fue obispo en la región de Spoleto, Italia. Vivió durante la feroz persecución de cristianos bajo el mandato del emperador Diocleciano. Se negó a rendir culto a los dioses romanos y, en un acto de firmeza, destruyó una estatua de Júpiter frente al prefecto Venustiano. Como castigo, le cortaron las manos y fue encarcelado. Durante su cautiverio, curó milagrosamente a muchos. Incluyendo al propio Venustiano, quien terminó convirtiéndose al cristianismo junto a su familia. Finalmente, Sabino fue martirizado en Spoleto y enterrado por la viuda Serena. Su culto se extendió rápidamente por Italia y otras regiones, siendo venerado como protector contra las plagas y símbolo de resistencia espiritual.
San Bonifacio, caballero romano y mártir
San Bonifacio fue un liberto romano al servicio de Aglaida, una noble patricia que lo envió a Tierra Santa en busca de reliquias cristianas. En su paso por Tarso, presenció la tortura de cristianos y, movido por la fe, se declaró uno de ellos. Fue arrestado y martirizado en el año 307. Su cuerpo fue recuperado por sus acompañantes y llevado a Roma, donde Aglaida lo recibió como reliquia sagrada.
En su honor, se construyó una iglesia en la colina del Aventino. Bonifacio es recordado por su conversión, su valentía y su martirio, y su festividad se celebra el 14 de mayo, fecha que también conmemora su elección como patrono de Buenos Aires en tiempos coloniales.


Crédito de las imágenes: San Bonifacio: Dominio público – San Sabino Dominio público