A fines del siglo XVII (1792), Juan Antonio Rodriguez, un español de Galicia, llegó con 21 años al Rio de la Plata. En poco tiempo prosperó económicamente en un negocio ubicado en la actual Perú 38/41. Consolidó así una sólida fortuna y fue reconocido por sus pares por su honradez. Colaboró en la expulsión de los enemigos en las invasiones inglesas y participó en las reuniones del Cabildo en los sucesos de Mayo de 1810 asistiendo a la sesión clave del día 22.

En tiempos de Rivadavia poseía una quinta alejada de la ciudad bordeada por cerco de cactus, años más tarde, en 1824, ya la había acrecentado a cuatro manzanas, limitadas por las actuales Montevideo, Marcelo T. de Alvear, Av.Cordoba y Av.Callao donde tenía su entrada.

En una zona deshabitada era común que bandas de malvivientes se dedicaran a saquear a los vecinos que vivian por la zona. Don Rodriguez una noche, por el año 1835, al escuchar varios ruidos por los fondos de su propiedad, a punta de escopeta salió a ahuyentar a los supuestos ladrones, efectuó varios disparos a la cerca contigua de la casa de un vecino pero al no volver a oír ningún sonido más, se retiró a descansar.Al despertar a la mañana siguiente comprobó que había herido de muerte a un vecino y amigo que seguramente se encontraba arreglando el cerco que separaba ambas quintas.

La justicia lo declaró inocente por considerar que había sido un hecho involuntario, pero el comerciante quedó tan profundamente dolido por la triste situación en la que se vió involucrado y siendo un ferviente católico decide construir en ese lugar “la Capilla del Desagravio” poniéndola bajo la advocación de Nuestra Señora Del Carmen.

Ese mismo año comienza a levantar un modesto rancho con techo de tejas españolas cuya entrada daba a la calle Garantías (actual Rodriguez Peña), se habilita cinco años después en 1840. Estaba ubicado en el mismo lugar que el actual dos o tres metros mas hacia Callao. En su altar estaba la Virgen del Carmen, con un pedestal ornado con dos Angeles y un camarín con sedas bordadas. A ambos lados se habían hecho dos pequeños altares, uno con las imágenes de Santa Rosa de Viterbo y Santa Rita y el otro para nuestra Señora de los Dolores.

Don Rodriguez hace traer, de su tierra natal, una esfera de bronce que contenía una cruz y la colocó en el techo.  Al no haber construcciones altas, la luz del sol se reflejara en la esfera la hacia brillar y se alcanzaba a ver desde muy lejos, los vecinos no tardaron en darle el nombre de la “Capilla de la Bola de Oro” como se la conoció de ahí en más.

Al fallecer el fundador, el 1 de junio de 1845, el patronato de la capilla paso a su hijo Juan Andres, que lo retuvo hasta 1881, año de su muerte. Con la llegada del progreso se abrieron calles, se empedraron, se construyeron casas y se colocaron vías para el tranvía. Ya en 1880 la vieja capilla se encontraba olvidada y abandonada, porque el lugar el barrio estaba semipoblado, con las calles apenas abiertas, flanqueada por cercos vivos, entre grandes quintas y rodeada por humildes viviendas levantadas en los solares cedidos por el fundador.  Entonces Petronila Rodriguez, hija de don Antonio, decide erigir un nuevo templo el que se inaugura el 16 de Julio de 1888, día de la Virgen Del Carmen. La construcción es obra del arquitecto italiano Giovanni (Juan) Antonio Buschiazzo, aunque ha sido modificado.

Los restos de su fundador, originalmente fueron depositados en un mausoleo bajo el altar mayor de la Capilla mas tarde se trasladaron al actual templo.

Luego voluntad de Andres desde 1873 la Madre Benita Arias (fundadora de las Siervas de Jesús Sacramentado) se hizo cargo de la capilla hasta 1894, en que a raíz de su fallecimiento se encargo la curia eclesiástica. En ese tiempo fundo la “Casa Madre” y un orfanato con escuela anexa. Como capellania fue atendida desde 1843 por sacerdotes del clero diocesano.

El Cardenal Juan Carlos Aramburu la erigió en Parroquia el 16 de marzo de 1986. Como primer párroco fue nombrado el P. Victor Enrique Pinto. En el año 2015 se realizó todo un trabajo de restauración de su fachada.

De estilo neo-clásico, tiene una torre campanario de 45 metros, columnas rematadas con balaustradas y un gran rosetón en su frontis. Posee una nave principal y dos laterales, las que están decoradas con pinturas al fresco y tanto el púlpito como sus confesionarios están tallados en madera. Tiene imágenes de Santa Rita de Casia, el altar mayor contiene las de Nuestra Señora del Carmen y de Cristo Crucificado, el altar del Sagrado Corazón donde se guarda el Santísimo, los frescos de la cúpula del altar mayor tienen pintado en su centro una custodia que se encuentra rodeada de ángeles, un bello altar de San José y el Niño, Santa Teresita del Niño Jesús y un Cristo crucificado como se representa durante la pasión en las celebraciones de Semana Santa y las estaciones del Vía Crucis son realmente muy bonitas.

 

Menú de cierre
A %d blogueros les gusta esto: