Parroquia Natividad del Señor

La parroquia es erigida en 1964. Originariamente era un oratorio fundado por el Canónigo Luis Hilario de la Catedral Metropolitana y capellan de las Hermanas de Nuestra Señora de la caridad del Buen Pastor (Aranguren 675).

Hilario entendió que el barrio necesitaba otro templo para celebrar las misas. Es de sencilla factura muy pequeña.

Nochebuena

Toda la cristiandad, en las más variadas lenguas, ha dado en llamar a la noche del 24 al 25 de diciembre “Nochebuena”. Es que el Hijo de Dios, hecho hombre en el seno de María Virgen por obra y gracia del Espíritu Santo, nació en una noche como ésta en Belén, sin más testigos que José y María y un coro de ángeles que saludaron con cánticos su aparición en la tierra. Este nacimiento temporal del hijo de María y del Hijo de Dios es lo que principalmente se celebra en Nochebuena, en la Misa llamada “del gallo” porque se celebraba antiguamente justo al primer canto del gallo. Esta es también tradicionalmente la noche de la familia, que después de la misa se reúne alrededor de la mesa en la casa paterna para celebrar la noche más santa y más pura del año

La Natividad del Señor

Después de la celebración anual del misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo, la Iglesia venera con mayor devoción la memoria de la Natividad del Señor y de sus primeras manifestaciones

Al surgimiento de la celebración de la Navidad han contribuido diversas causas. El 25 de diciembre no es la fecha histórica del nacimiento de Jesús, sino que fue elegido para suplir en Roma la fiesta pagana del “Nacimiento del sol invicto” con motivo del solsticio de invierno, proponiendo a Cristo como luz que ilumina a las naciones. Por otra parte, los judíos celebraban en estas fechas la fiesta de la Hanukkah (dedicación), o de las luces, recordando la purificación del templo de Jerusalén y su iluminación gracias a la victoria de Judas Macabeo (1Mac 4, 36-61), precisamente el día 25 del mes noveno, Casleu, que es nuestro diciembre. Navidad es también consagración del Cuerpo de Cristo, templo luminosos de la divinidad.

Ninguna otra fiesta ha sufrido un proceso de secularización más que esta; todos celebran la Navidad, pero pocos saben por qué lo hacen. Precisamente es la liturgia cristiana, con todo el conjunto de celebraciones de estos días, la que puede dar cumplida respuesta a tanto vacío moral.