La historia del Convento de Santa Catalina de Siena

El convento de Santa Catalina de Siena se fundó en 1580. Ya que Buenos Aires no contaba con ningún convento de religiosas. A diferencia de otras ciudades de la América española como Córdoba, Santiago de Chile, Lima y Chuquisaca.

Por tal motivo el mecenas presbítero Doctor Dionisio de Torres Briceño viajó a España a proponerle al rey Felipe V la edificación de un monasterio para mujeres en la Ciudad. Las gestiones ante el rey fueron fructíferas. El permiso se otorgó a través de la Real Cédula del 27 de octubre de 1717. Tenía una restricción, que en ningún caso el número de religiosas pasase de cuarenta. Dato del cual no he encontrado una explicación.

El nuevo monasterio se colocó bajo la titularidad de la Santa de Siena. Como el primero construido en Córdoba, en 1613. Ambos pertenecientes a la segunda Orden Dominica.

SANTA CATALINA DE SIENA (8)El lugar elegido por Torres Briceño para emplazar el claustro era en un predio frente al Hospital del Rey. En la esquina de las actuales México y Defensa. En 1727, tras adquirir varios solares, se dio inicio a las obras de construcción. Los planos fueron trazados por Andrés Bianchi. Un famoso arquitecto italiano perteneciente a la Compañía de Jesús.

Al poco tiempo de iniciada la construcción, fallece Briceño, en abril de 1729. Él, en su testamento, donó todos sus bienes al monasterio (5300 pesos metálicos). A pesar de eso la edificación se paralizó por varios años. En 1737 el gobierno del brigadier Miguel de Salcedo llama a licitación para continuarla.

La construcción fue adjudicada al capitán Juan de Narbona, constructor del convento de Recoletos. Éste solicitó al gobernador el cambio de ubicación argumentando que el claustro se encontraba en el bajo de la ciudad. También que las paredes existentes eran débiles para resistir otra carga. Además, según Narbona, la superficie era escasa.

El nuevo lugar

Propone entonces un nuevo terreno de una manzana completa, llamada “la Manzana del Campanero”, en el barrio del Retiro. Ubicado a siete cuadras de la Plaza Mayor, en la calle de la Catedral. Tenía la ventaja de ser un barrio más seguro. A mayor altura, con mejor vista al río y algo desviado del bullicio y comercio de las calles principales.

Luego de escuchar las divergentes opiniones del Cabildo secular y del Cabildo Eclesiástico. El primero se oponía al cambio mientras el segundo era partidario del traslado. El gobernador aprobó el 25 de septiembre de 1737 la propuesta de Narbona de adquirir el nuevo predio.

Ese mismo año, se compró el terreno, propiedad de la familia Cueli, amigos de Narbona. La manzana hoy limitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y Córdoba. Se comenzó allí la construcción del nuevo monasterio, basándose en los planos originales de Bianchi con algunas modificaciones.

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Características

El edificio está construido íntegramente de ladrillo y cal. Tiene dos plantas dominadas por dos imponentes claustros, uno alto y otro bajo. Posee el correspondiente número de celdas para albergar cuarenta monjas conventuales. La circulación se desarrolla en torno a un patio central.

La planta baja está formada por varias celdas y corredores con techos abovedados. En la planta alta hay además una pequeña habitación de planta cuadrada. Cubierta con una cúpula con linterna, que se comunica visualmente con el presbiterio de la iglesia. Según algunos historiadores, era conocida como la capilla del noviciado.

Entre los trabajos adicionales realizados por el capitán Juan de Narbona – según escribe Andrés Millé – figuran dos pasillos laterales a la iglesia que parten del coro alto, utilizados por las religiosas para observar la misa sin ser vistas. En los pasillos del claustro de la planta alta se encuentran dos cruces moldeadas en el revoque de la pared, detalle característico del constructor. Asimismo, son de su autoría las seis capillas laterales, cinco confesionarios y varias celdas.

Según un informe del licenciado Albarden en 1770, el monasterio se encontraba en muy buenas condiciones, sus celdas altas y bajas, la iglesia, sacristía y coros “muy limpios y hermosos”.

Tenía un total de treinta y seis celdas. De las cuales una era el refectorio, otras tres servían de despensa y a continuación una como cocina para la Comunidad. Otras dos servían de noviciado. Mismo número para las salas de labor y guardarropa. Por último una funcionaba como cocina para enfermas. Al ser utilizadas tantas habitaciones para dichos servicios, no había suficientes para dormitorios. Esto motivo un cierto hacinamiento ya que las monjas se repartían de a dos y tres por celda.

Originalmente, el ingreso al monasterio era sobre la actual San Martín. En 1875 se clausuró esa puerta y se edificó la portería en la calle Viamonte. Asi quedó mas cerca a la sacristía. Generando mayor comodidad de la Comunidad y los capellanes. El monasterio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1975.

 

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

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