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Parroquia y Santuario Nuestra Señora de Fatima

La zona a donde hoy se encuentra el Santuario, estaba cercana de un basural, donde residían familias obreras de inmigrantes de diversas nacionalidades, entre ellos portugueses. La entonces Municipalidad de la Ciudad les había comunicado la decisión de expropiar esos terrenos. Un grupo de vecinos se reunió entonces y en torno a una imagen de la Virgen de Fátima pidieron durante nueve días protección y defensa de sus viviendas y de sus familias. Al terminar la novena se enteraron del milagro, el Gobierno había cambiado de planes dejándolos en el lugar. Los vecinos inmediatamente fueron hablar con el Arzobispado.

El 25 de julio de 1951 se publicó el decreto de erección de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, la primera con tal advocación en nuestro país. El 5 de agosto, festividad de Nuestra Señora de las Nieves, comenzó a funcionar en un galpón de chapas de hierro, ubicado en la calle Unanué 3438. No podía ser más pobre, pero contenía un tesoro: la imagen de Nuestra Señora de Fátima entregada al Cardenal Copello meses antes de lo relatado mas arriba. Se constituyó así la primer parroquia, de las tres, que hoy tiene dedicada en la Arquidiócesis de Buenos Aires.

Donante y portador había sido el Ministro Portugués, José do Sacramento Xara Brasil Rodrigues, meses antes. Antes de zarpar para nuestro país, la había hecho bendecir por el patriarca de Lisboa, cardenal Manuel Gonçalves Cerejeira, quien celebró Misa ante la misma. Traía esa imagen, afirmaba el embajador portugués, como “mensaje espiritual de Cova da Iria (NdeA: lugar donde hizo su aparición la Virgen en Portugal) para el pueblo argentino”.

Seis años después, se comenzaba a levantar en Avenida Mariano Acosta 2979 un modesto templo. El 12 de octubre de 1957 fue bendecido solemnemente por el Canónigo José M. Medina, secretario canciller del Arzobispado, y al día siguiente celebró Misa el obispo auxiliar, Monseñor Guillermo Bolatti.

Un año después, el 10 de octubre de 1958, tuvo lugar la consagración del Altar mayor, la que estuvo a cargo del abad Andrés Azcárate (Primer Abad de San Benito de Buenos Aires).

Fue consagrado Santuario Arquidiocesano el 20 de Agosto de 1992. Recibe cerca de 13200 peregrinos por año. Y los 13 de mayo la peregrinacion es multitudinaria. La imagen de la Virgen recorre las calles acompañada por los Bomberos Voluntarios de Villa Soldati y la Gendarmería Nacional. Pasa tambien por el barrio de Los Piletones, donde las colectividades boliviana, paraguaya y peruana se suman a honrar a la Madre con rezos, cantos y bailes.

El 16 de diciembre de 2012, el Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, entregó a la Familia Marianista de Argentina la gestión y animación de la Obra de Fátima. En dicha celebración los responsables de cada una de las ramas firmaron el compromiso asumido ante la comunidad y ante la Iglesia.

Sobre la aparición de Nuestra Señora en Portugal

En 1917, Lucía de Jesus dos Santos, de diez años, y sus primos Jacinta y Francisco Marto, de seis y nueve años respectivamente, relatan que sintieron como un reflejo de luz que se aproximaba y vieron a una señora vestida de blanco surgir de una pequeña encina. Los niños aseguraron que se trataba de la Virgen María, la cual les pidió que regresaran al mismo sitio el 13 de cada mes durante seis meses. En una de esas apariciones les pidió que construyeran una capilla en aquel lugar, que actualmente es la parte central del Santuario donde está guardada una imagen de Nuestra Señora. Con el paso del tiempo el Santuario se extendió, hasta hoy en día, en que existen ya dos basílicas, aumentado así la capacidad del acogimiento de los peregrinos en el recinto abierto.  Los pequeños Francisco y Jacinta, humildes e iletrados, murieron de gripe española a los diez y nueve años, respectivamente, algunos años después de haber visto en 1917 seis apariciones de la madre de Jesús. Habían sido beatificados en 2000 por San Juan Pablo II y el 13 de mayo de 2017 recibieron la canonización del papa Franciso. Se convierten así en los santos más jóvenes de la Iglesia Católica que no murieron en martirio. Sor Lucia falleció en 2005 a los 97 años, tal como lo predijo la virgen fue que viviría muchos años para contar su mensaje.

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