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Parroquia San Juan Diego

El populoso barrio porteño de Villa Lugano (avenida Escalada 2858) tuvo desde el viernes 1º de mayo de 2015 un nuevo templo dedicado a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, siendo la primera parroquia fuera de México consagrada a esta advocación tan unida a la Virgen de Guadalupe, patrona de América.

La construcción estuvo a cargo de la Empresa Güemes Construcciones una empresa familiar creada en 1990 a cargo del Arquitecto Eduardo R. Güemes

Esta Parroquia comenzó siendo una pequeña comunidad de personas que se reunían en casas de familia al principio y luego en un aula de la Universidad Tecnológica Nacional para celebrar la Misa Dominical. Cuando empezó a ser más numerosa la concurrencia, se empezó a armar una “Carpa Misionera” en el Barrio en los tiempos fuertes de Semana Santa y Navidad.

El 9 de Diciembre de 2002 (año de la Canonización de San Juan Diego) el Papa Francisco, siendo Arzobispo de Buenos Aires, creó allí el Centro Misionero San Juan Diego, y en este mismo año nombró a San Juan Diego patrono de todos los trabajadores de las flores porque decía: “No hubo flores más hermosas que las que recibió San Juan Diego de manos de la Virgen”.

Luego ese mismo día pero en 2007 lo hizo Parroquia San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Después de la carpa continuó funcionando desde el 2005 en un Salon de Usos Múltiples (Salón de techo de chapa y pared de ladrillos) que se construyó para celebrar los Sacramentos, la Catequesis y demás atenciones pastorales en un lugar fijo y estable.

En Marzo del 2011, comenzó la idea de la construcción del Templo Parroquial definitivo con las dependencias pastorales de la misma. La obra ha comenzó el 1 de agosto del 2013 y concluyo en 2015 como dijimos. A la ceremonia, ademas del Cardenal Mario Aurelio Poli, concurrió el arzobispo de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, que presidió la misa y juntos consagraron el nuevo templo y entronizaron las imágenes de San Juan Diego y la Virgen de Guadalupe

Quién fue San Juan Diego

Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca; según el Nican Mopohua, era un “macehualli”, o “pobre indio”, es decir uno que no pertenecía a ninguna de las categorías sociales del Imperio, como funcionarios, sacerdotes, guerreros, mercaderes, ni tampoco formaba parte de la clase de los esclavos. Hablándole a Nuestra Señora él se describe como “un hombrecillo” o un don nadie, y atribuye a esto su falta de credibilidad ante el Obispo cuando relata la aparición.

El Sábado 9 de Diciembre de 1531, muy de mañana, durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, recorridos que solían tomar unas tres horas y media a través de montañas y poblados. Cuando el humilde hombre llegó a las faldas del cerro Tepeyac, -hoy conocido como “Capilla del Cerrito”, escuchó cantos preciosos, armoniosos y dulces que venían de la cima. De pronto, cesó el canto, y oyó que una voz de mujer, dulce y delicada, que lo llamaba, por su nombre: “Juanito, Juan Dieguito”.

Cuando llegó frente a Ella se dio cuenta, con gran asombro, de la hermosura de su rostro, su perfecta belleza, “su vestido relucía como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedras, como ajorca (todo lo más bello) parecía: la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla. Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allá se suelen dar, parecían como esmeraldas” relato luego. Ante Ella, Juan Diego se postró, y escuchó que la Señora del Cielo le dijo: ‘Escucha, hijo mío el menor, Juanito te encomiendo que le digas al obispo que en ese lugar quiero que se edifique un templo”. La Virgen se apareció durante cuatro días seguidos.

Cuando Juan Diego relató esto al obispo de México, este no le creyó. Pero el 12 de diciembre de 1531 había que creer o reventar. El azteca se apareció nuevamente en el despacho de su Excelencia con su poncho repleto de rosas. Ya ahí la cosa cambió. Rosas milagrosas en pleno invierno que sellaron para la eternidad la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.

 

 

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