Parroquia San Juan Bautista Villa Devoto

La parroquia San Juan Bautista Villa Devoto se constituyó con territorio de la parroquia de San Antonio del mismo barrio. La piedra fundamental del templo se colocó el 15 de octubre de 1932. La parroquia fue erigida canónicamente el 25 de julio de 1934 por el entonces arzobispo de Buenos Aires, monseñor Santiago Luis Copello, y comenzó a funcionar el 10 de noviembre del mismo año.

San Juan Bautista Villa Devoto es un templo sencillo de una sola planta. Al ingresar a la nave impacta el fresco sobre el ábside. Representa a San Juan predicando entre fieles. Realizado por Augusto Juan Fusilier quien lo representa predicando en el desierto como la obra de Michelangelo Cerquozzi. San también dignos de mención el vitral del rosetón del frontis.Y el lateral con la imagen de Santa Teresita. Los días soleados le dan a las paredes blancas de la nave uno juego de colores maravilloso.

Detalles de San Juan Bautista de Villa Devoto

En la parte superior del ábside se halla el monograma de Cristo. En el presbiterio encontramos dos imágenes: a la derecha, la Inmaculada Concepción, rodeada por un coro de ángeles. A la izquierda, San Juan Bautista, una antigua escultura que representa al santo en un pasaje su vida, comprometida con la fe y la difusión del mensaje del Señor.

También a la derecha del presbiterio posee una importante imagen de la Virgen del Rosario de Pompeya y un colorido vitral de San Patricio. En la parte superior del frontis, donde antiguamente se ubicaba el coro, se observa un vitral del Sagrado Corazón de María, que le da un toque neo-gótico frente al estilo románico que impera en el interior de la Parroquia.

Toda la imaginería esta sobre pedanas a los costados de la nave. Sobre ellas vemos también otros vitrales recordando a diferentes santos. La primera partida de bautismo en ese templo tiene fecha del 22 de noviembre de 1934 y el 1 de noviembre de 2007 inauguró un cinerario parroquial.

Hablemos de San Juan Bautista

El 24 de junio, la Iglesia celebra el nacimiento de San Juan Bautista, primo de Jesús. Él es el único santo, junto con Jesús y la Virgen María, cuyo nacimiento celebran los católicos. La natividad de de San Juan Bautista, contado en el Evangelio de San Lucas, tiene muchas señales. Un ángel anuncia su inminente nacimiento a Zacarías, su padre. Este último duda, porque su esposa, Isabel, y él mismo son de edad avanzada, y nunca pudieron tener hijos.

Luego es «silenciado» por no creer en la palabra del ángel (Lucas 1:19). El anuncio del ángel se cumple cinco meses después: Isabel está embarazada. Cuando la Virgen María va a visitarla para anunciarle que ella también, a su vez, está embarazada, el niño que lleva dentro «salta de alegría» (Lucas 1:41).

Cuando el niño nace, Isabel decide llamarlo Juan, a pesar de la tradición indicaba que debía tener el mismo nombre que su padre. Entonces se le pide a Zacarías que intervenga. Éste, todavía silencioso, escribe en una tablilla: «su nombre es Juan» (Lucas 1:63). En el mismo momento, recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios en lo que se convertirá en el «canto de Zacarías», profetizando la vocación de Juan:

«Tú también, niño pequeño, serás llamado profeta del Altísimo; caminarás delante, en el rostro del Señor, y prepararás Sus caminos».

Lucas 1:68,79

Juan lleva una vida como asceta en el desierto, alimentándose de «saltamontes y miel silvestre». Anuncia la venida del mesías. Él es en cierto modo el «último profeta» ante Cristo. También es quien bautiza a Jesús en el Jordán, por lo que se le llama «Juan el Bautista». Él se desvanece ante Jesús diciendo: «Él debe crecer; y yo mengüar. (Jn 3:30)