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Parroquia San Jose del Talar y Santuario de la Virgen que Desata los Nudos

Originalmente fue una capilla provisoria cuya fundación se realizó el 26 de septiembre de 1927 donde es venerado San Vito Mártir por la colectividad Siciliana.

La piedra fundamental del actual edificio,ubicada hoy detrás de su altar mayor,
fue bendecida por el Cardenal Santiago Luis Copello el 16 de julio de 1938 y
un año más tarde, se realizó la inauguración y bendición del nuevo Templo y Convento, levantado en honor a la Virgen del Carmen, encomendado a los padres Carmelitas Descalzos.

Durante sus diez primeros años fue casa de los estudiantes de filosofía y
teología. Luego de un tiempo en que ya no había formados, la casa se destinó
en abril de 1946 para Colegio Teresiano. Al ser trasladado el Colegio a Rosario en 1953, no se le vio utilidad alguna, por lo cual se decidió levantar la fundación y su posterior venta. Fue comprado por las Hermanas Pías Discípulas del Divino Maestro, a quienes, posteriormente, les fue pedido el templo por la Arquidiócesis de Bs. As., para convertirlo en la futura Parroquia San José del Talar, bendecida por el el mismo Copello el 22 de julio de 1953. La parroquia comenzó a ser Santuario el 1 de noviembre de 2010

Durante la década de los 90 se produjo en la misma un gran acontecimiento, que cambió totalmente la vida de la Iglesia, del barrio y de los habitantes del lugar, la pintora argentina Ana Betta de Berti,entronizó en dicho templo una copia del cuadro original que se encuentra en Habsburgo (Alemania) de la Virgen María, la que Desata los Nudos. Se eligio este templo porque es el del esposo de la virgen y fue entronizada en San José del Talar el 8 de diciembre de 1996.

La fecha en que la homenajean, son los días 8 de cada mes. En la Iglesia Católica, no sólo la reconocen como “Madre de Dios, María la que desata los nudos”, sino también como “Madre del buen consejo” y “Patrona de los matrimonios y de los conflictos en la vida de las personas y los pueblos”. En Buenos Aires su popularidad es tan importante que suele concentrar multitudes que desbordan la capacidad de la parroquia donde está pintada la imagen. Y eso hizo que hasta se pensara en consagrar un templo especial para su veneración en otro lugar que no fuera la iglesia de la calle Navarro.

La parroquia San José del Talar cuenta con dos entradas, una principal sobre la calle Navarro y una lateral a la que se accede a través de un amplio salón o patio contiguo. La entrada del salón se encuentra sobre la calle Artigas, a mitad de cuadra.

La entrada de la parroquia es amplia, se encuentra ladeada por columnas corintias y cuenta con un mural que representa una escena religiosa. Debajo de ésta se lee “San José ruega por nosotros”. El interior está pintado de blanco y bien iluminado. Consta de tres naves, una central terminada en ábside donde se encuentra rematando en tres altares, uno mayor central dedicado al Santo Patrono San José y dos laterales, a la derecha dedicado a la Inmaculada Concepción de María y a la izquierda está ubicado el Sagrario con una cruz y un templete superior

En el último altar de la nave derecha, vemos una escultura de Nuestra Señora del Carmen (arriba) y otra del Cristo yacente (abajo). La Virgen es réplica de la que se venera en la Iglesia de Monte Carmelo en Israel, en tamaño natural representa a la Virgen sentada con el niño Jesús en su regazo, ambas figuras confeccionadas en piedra sobre un pedestal de madera, escultura ubicada originalmente en la hornacina
sobre el altar mayor, presidiendo a la Iglesia bajo la advocación de San José, y
que actualmente se ubica en el extremo derecho del crucero, a cuyos pies se
encuentra la escultura del Cristo yacente donada por feligreses

La Historia

En septiembre de 1996, tres fieles visitaron al padre Rodolfo Arroyo, párroco de la iglesia, y le dijeron que en la capilla del rectorado de la Universidad del Salvador, de los padres jesuitas, en la citada ciudad, se veneraba una imagen de la Virgen que desata los nudos.

Consultado para conocer de primera mano los hechos relacionados con la llegada de la imagen a su parroquia, el padre Rodolfo le recuerda al periódico La Palabra Entre Nosotros:

Tenía tres meses de párroco cuando llegaron esos tres laicos para solicitar la entronización de la Virgen que desata los nudos en San José del Talar, una iglesia muy pequeña y pobre. Yo conocía la imagen por por el papa Francisco, que a la sazón era vicario en la zona de Flores y quien la enviaba como postal en sus saludos de Navidad, o como respuesta a una carta.

Yo no tenía interés en esta advocación, por lo que les dije que tenía que hablar con el Obispo, pero con cargo de conciencia, porque no quería desalentarlos. No entendía eso de que la Virgen “desate los nudos”. Por respeto al testimonio de estos laicos, fui a ver al Cardenal Antonio Quarracino para pedir su autorización. ‘Esa Virgen es de Bergoglio’, me respondió amistosamente el Cardenal, como diciendo: ‘Yo soy devoto de la Virgen de Luján. Andá a ver a Bergoglio que te va a decir todo lo que tenés que hacer’.

Enseguida el párroco fue a ver al entonces Monseñor Bergoglio, quien con todo respeto le preguntó por lo que había dicho el Cardenal. Así sigue el relato el padre Rodolfo:

Le expresé a Mons. Bergoglio: ‘El Cardenal me dijo que sí, pero que lo venga a ver a usted y supongo que usted va a venir a entronizar la Virgen’, a lo que Mons. Bergoglio respondió: ‘¡No! Vos sos el párroco. ¡Bendecila vos, entronizala vos! Vos no más citá la frase de san Ireneo de Lyon: ‘Lo que Eva ató con su desobediencia, lo desató la Virgen María con su obediencia a Dios.’ Entonces fijamos la fecha del 8 de diciembre, ese año de 1996, para entronizar el cuadro, porque en Augsburgo la honran ese día, que es el de ‘la Inmaculada’.

Coloqué la imagen a la entrada, a la izquierda, porque era un lugar vacío, como adornando ese lugar humilde, donde se encuentra hasta hoy. A lo que me dijo Mons. Bergoglio, sólo agregué el relato de Mateo 1, que termina diciendo que ‘José llevó a María a su casa’. De la misma manera, expliqué, San José, en su parroquia, trae a María a su casa. Fue una experiencia muy fuerte, la iglesia se llenó, parecía un Domingo de Ramos. De pronto, cada día 8 de mes llegaba una multitud que venía a visitar a la Virgen. Se nos iba de las manos. Los 8 de diciembre son decenas de miles. Hay un misterio maravilloso de seducción entre María y su pueblo que la ama”, remata el padre Arroyo.

La Virgen

En una antigua iglesia de Alemania existe una imagen cuya copia llegó a Argentina en el año 1984 a través de un sacerdote que se sintió conmovido al observar en su lugar de origen la fe y culto que se le rendía a la advocación de Maria en ese país europeo. Ese sacerdote argentino es ahora el Papa Francisco.

La imagen de Nuestra Señora Desatanudos es un cuadro pintado por Johan Schmittdner en el año 1700. El pintor recibió un pedido particular, retratar a la virgen con determinadas características. El pedido viene del sacerdote Hieronymus Von Langenmantel, a cargo de la iglesia de Saint Peter am Perlach, en Ausburgo. El sacerdote queria regalarle aquella virgen a un pariente suyo de la nobleza, quien estaba en crisis con su esposa.

Maria deshace nudos de dolor, de tristeza, de desamparo, soledad y desesperanza. La desatadora nació de la imaginación o “iluminación” de este sacerdote que entendió que todos tenemos nudos en nuestras vidas y que debemos ponerlos en manos de la Virgen para que obre sobre ellos.

En la misma puede verse a Maria rodeada de Ángeles pequeños protegida por la luz del Espíritu Santo en el símbolo de una paloma sobre su cabeza. Se encuentra de pie pisando la cabeza de una serpiente. Un ángel a su izquierda le alcanza las cintas anudadas y otro ángel a su derecha recoge las cintas estiradas, sin nudos. Abajo del cuadro puede apreciarse a un hombre caminando a oscuras guiado por la compañía de un ángel, lo cual nos remite a San Rafael guiando en su camino a Tobías en su viaje para cobrar una deuda.

Esta imagen también puede interpretarse como la guía celestial por parte de los ángeles, auxiliares de Dios, en los oscuros caminos de la vida terrenal. La imagen de Maria desatadora de nudos tiene una clara referencia a los problemas humanos que se simbolizan como energías que atascan el normal flujo de comunicación entre Dios y los humanos, representados en cintas que la Virgen desata y destraba con ayuda de los ángeles.

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