Parroquia San Fermín en Villa Ortuzar

Para conocer la historia de la parroquia San Fermín debemos remontarnos a la primera mitad del siglo XIX. Donde hoy es Villa Ortúzar, Bernardino Rivadavia en 1826 fundó el pueblo de Chorroarín. Lo destinó a colonos alemanes recién llegados a nuestras tierras. La crónica asegura que Vicente Lopez y Planes, Juez de Paz de San Jose de Flores, al inaugurarlo dijo:

“Cuando se trata de dar nombre a este pueblo, que se levanta en los campos que pertenecieron al Colegio San Carlos de Buenos Aires, ¿qué nombre puede presentarse con más naturalidad y justicia que el de Chorroarín?”,

FermínSe refería al sacerdote y profesor de filosofía que dirigió la Biblioteca Pública fallecido 3 años antes. Sin embargo, todo quedó en los papeles. Los alemanes se instalaron en los terrenos de La Chacarita de los Colegiales y llegaron a prosperar. El pueblo de Chorroarín no tuvo futuro.

En Abril de 1862 Santos Muguerza vende a Santiago de Ortúzar 26 manzanas, entre las actuales Triunvirato, Tronador, Alvarez Thomas y Elcano. En abril también, pero 12 años después se lotea la quinta de los Ortúzar. Años mas tarde el Ferrocarril Urquiza, crea la Estación General Artigas. Allí comienza a florecer el nuevo barrio.

Visto desde el aire el barrio posee dos áreas diferenciados. La elegante zona residencial y la fabril. Es aquí junto a casa bajas, depósitos y talleres que se encuentra la Parroquia de San Fermín.

El comienzo

Monseñor Caggiano el 26 de diciembre de 1960 dicta el decreto de erección. Su construcción comenzó en la casa de la familia del presbítero Fortunato Tedesco. Ellos la donaron a la Arquidiócesis de Buenos Aires. El edificio se concretó con dinero aportado, en su testamento, por el Arzobispo Fermín Lafitte. En cuya memoria se creó el Patronato y el templo bajo la advocacion del santo que recuerda su nombre.

Fermín La casa donada tenía frente sobre el pasaje Pedro de Jerez al 400. Mas tarde se compro el terreno trasero y se le hizo el frente sobre Estomba 466. En ese solar se instaló el templo parroquial lo que ayudó a establecer en forma permanente todas las otras dependencias. Aulas de catequesis, salones de servicio, secretaría , casa parroquial. Los restos del Padre Tedesco están sepultados en el lugar.

El Templo

El templo es pequeño y sencillo por donde se lo mire. Esto se ve reflejado en su altar mayor como en la imaginería sobre pedanas que se encuentran en las paredes laterales.

Tiene también otra característica, los 19 de cada mes se venera la imagen de San Expedito en un altar preparado a tal efecto. La imagen se entronizó en 2004. La donó un feligrés y la realizó la artista plástica Silvana Sica.

San Expedito posee un altar y los 19 de abril se congrega importante cantidad de feligreses. A pedir y a agradecer al Santo de las causas imposibles.

Como el santo es patrono de Aci Reale en Italia, la ceremonia realizada en la plaza Malaber, contó con muchos integrantes de la colectividad. De la plaza la imagen se llevó en procesión hasta el templo. Ese mismo año se realizó una puesta en valor de edificio. Tuvo aportes de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación y la Corporación Buenos Aires Sur. Cómo así también de la Secretaría de Infraestructura y Planeamiento, y el Mercado de Hacienda.

San Fermín, su historia

Cuenta la tradición que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana, enviado por San Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al cristianismo con toda su familia. Fermín, su hijo, fue educado por Honesto y, cuando tuvo diecisiete años, comenzó a predicar por los alrededores. Más tarde, a los veinticuatro, fue consagrado obispo por Honorato, que era prelado de Toulouse.

A la edad de treinta y un años, Fermín marchó a predicar el Evangelio a las Galias: en un primer momento, estuvo en Aquitania, Auvernia y Anjou; más tarde, en Amiens, donde consiguió muchas conversiones, sufrió cárcel y, con posterioridad, el martirio por decapitación, un veinticinco de septiembre.

Su cuerpo fue sepultado en secreto por algunos cristianos, apareció siglos después, el trece de enero del año 615, en el episcopado de san Salvio, y fue trasladado a la cercana ciudad: unos magníficos relieves góticos del siglo XV, labrados en el trasaltar de aquella catedral que conserva los restos del santo, narran esta historia.