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Las Iglesias de Buenos Aires estan llenas de historias, conocelas

Parroquia San Bernardo Abad

A fines del siglo XIX, Villa Crespo no era tal. Era un lugar un descampado atravesado por el arroyo Maldonado. En 1885 la Fábrica Nacional de Calzado, de capital británico, compra la familia Benedit la zona delimitada por el Camino de Moreno (Warnes), Ministro Inglés (Scalabrini Ortiz), Boulevard Corrientes y el cauce del Maldonado, para ampliar sus instalaciones. El 3 de junio de 1888, sobre la manzana de Gurruchaga, Murillo, Acevedo y Padilla, se coloca la piedra fundacional para la construcción de la planta y, tiempo después, en 1901, se levanta la Curtiembre “Establecimiento Villa Crespo”. A partir de la instalación de la fábrica, otras se instalaron cerca, como los Talleres Metalúrgicos Máspero Hnos., y la fábrica textil Dell’Acqua.

Los obreros, con ladrillos provistos por la Fábrica de Calzado, construyeron un conventillo en torno a ésta al que denominaron Casa Colectiva La Nacional (en alusión al nombre de la fábrica). Alberto Vaccarezza, inspirada en la vida de los conventillos escribe varios sainetes. Su obra cumbre es “El Conventillo de la Paloma”. En la que precisamente uno de sus principales personajes es el Guapo Villa Crespo. Mientras que el nombre de la obra se debe al personaje femenino, referido a una operaria de la fábrica que vivía allí. Vacarezza escribe refiriendose al barrio: “tu cuna fue un conventillo alumbrado a querosene”.

nave central san bernardoEn esos primeros loteos y remates se nombraba a la zona cercana a la fábrica como “San Bernardo”, por la iglesia en Gurruchaga 171, una de las edificaciones más antiguas del barrio que funcionaba como registro civil y electoral desde 1894.

La construcción de esta iglesia, así como de la Biblioteca Popular de San Bernardo en 1910 (hoy Biblioteca Popular Alberdi), y de la escuela, fueron alentadas por Salvador Benedit, gerente de la fábrica de calzado y quien había impulsado la compra de los terrenos. Benedit fue presidente de la Biblioteca y co-fundador, junto a Julio Boredau, del periódico El Progreso, con sede en Malabia y Corrientes.

detalle altar san bernardoBenedit el 17 de agosto de 1892 ya tenía los planos de la nueva Iglesia, confeccionados por el arquitecto Nicolás Jacques. Si bien la intención era llamar a la nueva Iglesia, San Crispín (Patrono de los zapateros), por último se llamó San Bernardo de Claraval en memoria de Bernardo Benedit, padre del gerente.

En el año 1893, con la presencia del Arzobispo de Buenos Aires, Uladislao Castellanos y el Presidente de la República, Luis Sáenz Peña, el 19 de marzo mas precisamente se colocó la Piedra fundamental.

En agosto de 1896, sin torre y sin revoques exteriores, se inauguró la nueva Parroquia con la presencia del entonces Arzobispo Mariano Espinosa.

Acá vas a encontrar  al Cristo de las Manos Rotas. Te cuento la historia:  en el frontispicio se colocó un Cristo cuya altura alcanzaba los dos metros. Debido a que el material usado para el mismo no era del todo bueno,  con el tiempo sus manos comenzaran a deteriorarse hasta quedar totalmente destruidas. Debido a esta desidia en la construcción se la empezó a conocer como la iglesia del “Cristo de las Manos Rotas”. En 1926 se realizo una restauración pero volvió a ocurrir lo mismo, con lo que se decidió retirarla del lugar.

frontis detalle cristo san bernardo

En el prólogo de la novela de Leopoldo Marechal, Adan Buenosayres, podes leer:

Consagré los días que siguieron a la lectura de los dos manuscritos que Adán Buenosayres me había confiado en la hora de su muerte, a saber: el Cuaderno de Tapas Azules y el Viaje a la Oscura Ciudad de Cacodelphia … en que ángeles y demonios pelearon por su alma en Villa Crespo, frente a la iglesia de San Bernardo, ante la figura inmóvil del Cristo de la Mano Rota

Y luego en otra parte del libro:

Mientras deliberaban sus compañeros, Adan oyó los bronces de San Bernardo que tañian las dos y media de la madrugada, y vio el reloj amarillo como la cara de un muerto, allá en lo alto de la torre … Fosforescente como el ojo de un gato, el reloj de San Bernardo atisba desde su torre: no queda ya en el aire ni una vibración de la última campanada, y el silencio fluye ahora de lo alto, sangre de campanas muertas. Inesperadamente, una ráfaga traidora sacude los árboles, que se ponen a lloriquear como niño … Irresoluto aún, Adán Buenosayres volvió a mirar el reloj fantasmagórico de San Bernardo y la desierta calle Gurruchaga por la que debería regresar

El cafe notable “San Bernardo”, inaugurado en 1912, debe su nombre a la parroquia. Dicen que, como asiduo concurrente, Marechal se inspiró para escribir su obra cumbre.

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