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Parroquia Nuestra Señora del Rosario del Milagro

La parroquia ha sido colocada bajo la protección y advocación de Nuestra Señora del Rosario del Milagro, patrona de Córdoba, que junto con Itatí son las más antiguas en la devoción mariana de nuestro pueblo (1592). A partir del 11 de abril de 1981 ha pasado a ser en el Barrio Piedra Buena la “Señora del Milagro del techo propio” como ya la llama la fe agradecida de su gente.

La parroquia, que antes pertenecía a la jurisdicción parroquial de san Benito Cottolengo, surge en el corazón del nuevo complejo habitacional Piedra Buena, inaugurado en 1980, en el barrio del mismo nombre. Se trata de una micro-ciudad, compuesta por 107 torres habitadas en su mayoría por familias numerosas de obreros y empleados.

Desde el 9 de octubre de 1982 posee, en la entrada principal, rodeado de jardines un monumento a Nuestra Señora del Rosario del Milagro erigido por “la comunidad parroquial y el pueblo todo de Piedrabuena, a su madre y patrona, en signo de gratitud y confianza perenne”, objeto de veneración permanente por todo el complejo habitacional y barrios aledaños que ya denominan a éste como “el barrio de la Virgen”

Historia de la Virgen

Según relata la historia en la noche del 19  al 20 de junio de 1592 se produjo en el puerto de El Callao, Perú, un terremoto de baja importancia, lo que hizo que los habitantes fueran, como era costumbre, hasta la playa para estar mas seguros. Con el amanecer  descubrieron flotando sobre el Pacífico, dos dos arcones. Cuando pudieron recogerlos observaron con sorpresa que los dos estaban rotulados y decían:

“Una Señora del Rosario para el Convento de Predicadores de la Ciudad de Córdoba, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco Victoria O. P ., Obispo de Córdoba del Tucumán”.
“Un Señor Crucificado para la Iglesia Matriz de la Ciudad de Salta, Provincia del Tucumán, remitido por Fray Francisco Victoria O.P., Obispo de Córdoba del Tucumán”.

Un claro milagro después de un naufragio pues fue los únicos restos que aparecieron en el puerto. Luego de las celebraciones por el hecho se formo una comitiva que cumplió con el encargo. Así fue que dejaron en el desde entonces, Campo de la Cruz de Salta, la imagen del Cristo crucificado y siguieron hasta la provincia mediterránea donde fueron recibidos por la feligresía y la comunidad dominica. La ciudad le dedicó un altar y un Santuario, que se hizo célebre por los innumerables prodigios dispensados la Virgen, en favor de aquellos que imploraron e imploran su celeste protección.

A su protección, Liniers atribuyó el triunfo sobre los invasores ingleses de 1806 y 1807, y en prueba de gratitud envió al Santuario cordobés dos banderas cobradas al enemigo.
Igual actitud tomó el General San Martín al ofrecer a la venerada imagen una de las banderas del Ejército de los Andes.
Obró también el favor de la Virgen de los Milagros al poner término a las sequías que diezmaron los campos de la provincia, tal la sufrida en 1846, o en ocasión de la epidemia de cólera de 1867.
La devoción a esta Virgen, que se remonta a más de cuatro siglos, no podía sino culminar con la coronación pontificia que León XIII le otorga por disposición fechada el 1º de octubre de 1892.
La fiesta principal, como es tradición en la Orden de Santo Domingo, se conmemora el primer domingo de octubre, precedida por un solemne Novenario que culmina con una procesión. Es en octubre cuando la asistencia de fieles se intensifica, si bien durante todo el año llegan peregrinaciones, tanto de las parroquias de la ciudad capital como así también del interior de la provincia.

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