Parroquia Nuestra Señora de las Nieves

La advocación de Nuestra Señora de las Nieves está presente en la Ciudad de Buenos Aires casi desde su fundación, ya que el Cabildo la nombró segunda patrona en el año 1616. Así y todo, no contaba con un templo dedicado a su devoción.

El 25 de julio de 1940, el cardenal Santiago Copello mandó a erigir canónicamente la parroquia dedicada a Nuestra Señora de las Nieves. El templo se levantó gracias a una donación. Probablemente Lidia Coulin, lo hizo en recuerdo de sus padres Próspero y Luisa. De los que falta mayor información. Se bendijo e inauguró el 3 de mayo de 1941. En 1979, se concluyó un importante trabajo de remodelación y restauración, especialmente de sus frescos. Los que habían sido pintados por Augusto Juan Fusilier

El diseño es del arquitecto Carlos Massa y repite el estilo neo-románico económico de otros templos porteños, como lo define el arquitecto Juan Antonio Lázara. Esta calificación se basa en la economía de recursos tanto en la estructura como en la ornamentación que es casi inexistente. El revestimiento exterior es un revoque pintado en donde no se simula textura alguna. El ladrillo a la vista que hoy ostenta pertenece a la remodelación mencionada.

El campanario tiende al prisma puro aunque sin avances decorativos ni rehundimientos. El acceso está dado por un sistema de arquería de medio punto muy simple. De aberturas en arco de medio punto de escasa dimensión que, en varios casos se presenta ciega. La planta se mantiene basilical.  El altar es de mármol blanco y la imagen de la virgen resalta de sobremanera.

La imagen que hoy se venera en Bariloche es réplica de la existente en esta parroquia.

Nuestra Señora de las Nieves

Antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV. Según la tradición, en la época del Papa Liberio, vivía en Roma un matrimonio piadoso y caritativo. Él se llamaba Juan Patricio mientras que el nombre de su esposa se desconoce. Habían sido bendecidos con abundancia de bienes y también de fe. Sin embargo, su gran dolor era no tener hijos con los que pudieran compartir sus dones. Durante años habían rezado por un hijo, finalmente se decidieron nombrar como heredera a la Santísima Virgen y le rezaron con devoción para que los guiara en la asignación de la herencia.

Nuestra Señora, muy agradecida por el gesto, se le apareció a Juan Patricio y a su esposa la noche del 4 de agosto diciéndoles que deseaba que construyeran una basílica en el Monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma), en el lugar donde ella les señalaría con una nevada. También se le apareció al Papa Liberio con el mismo mensaje. Al día siguiente, el 5 de agosto, a pleno día y con un sol brillante, la ciudad quedó sorprendida al ver un terreno nevado en el Monte Esquilino. La nieve cubrió exactamente el espacio que debía ser utilizado para la basílica y desapareció una vez señalado el lugar. Pronto se construyó la Basílica de Santa María la Mayor.

 

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