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Parroquia Jesús de la Buena Esperanza

El inicio de esta parroquia de Villa Devoto comenzó en 1931 a través de misiones bajo carpa. La imagen de Jesús de la Buena Esperanza era trasladada los sábados y domingos desde la parroquia de San Antonio. Los primeros catequistas del barrio fueron estudiantes del Seminario Metropolitano que se encuentra cerca del templo.

El templo es el primero dedicado al Señor de la Buena Esperanza en Buenos Aires. Fue bendecido por Monseñor Copello el 25 de julio de 1932. La obra material se realizó en plena crisis económica Argentina y mundial. Su impulsor fue Virgilio Filippo, párroco de San Antonio de Padua con el trabajo mancomunado de los Caballeros de Jesús de la Buena
Esperanza, un centenar de vecinos profesionales y comerciantes que comenzaron con firmo a juntar dinero para su construccion. La casa parroquial se debe al esfuerzo del padre Manuel Fernández. El templo fue ampliado y remodelado por el Padre Osvaldo Santagada en la segunda mitad del siglo pasado

La sencillez de su construcción va en sintonía con las dificultades para reunir el dinero. Esa Asociación de vecinos que te conté antes, también fue la impulsora de la construcción de la actual Basílica San Antonio de Padua, decidió construirla pequeña pero concluirla, antes de embarcarse en un proyecto irrealizable

El comienzo de la adoración de la imagen de Jesús de la Buena Esperanza fue en América. La historia comienza em 1652, cuando en Quito (Ecuador) una mula cargada y sin guía atravesaba las calles con un enorme bulto. Al llegar a las escalinatas del atrio del convento de San Agustín, se echó y no pudieron levantarla a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron. Abierto el cajón se encontró dentro la estatua de Jesús de la Buena Esperanza.

La leyenda dice que al querer ingresar la imagen al templo daba la sensación de que aumentaba su peso proporcionalmente al número de los que intentaban cargarla. Cansados de tanto esfuerzo inutir se propuso entonces llevarla a la portería y el acto se ejecutó con suma facilidad. Desde allí la imagen empezó a obrar milagros y a extender su devoción por América.

Se pueden apreciar los pies de la imagen; el derecho está calzado con una sandalia mientras que el izquierdo no, ya que según narra la historia  que cierto día, Jesús se descalzó para ayudar a un pobre que le imploraba su auxilio para pagar deudas pendientes. Un oficial de la platería acusó al pobre de robar la sandalia de Jesús por lo que fue arrestado; el pobre, de nombre Gabriel Cayancela, intentó explicar que fue Jesús quien le arrojó la sandalia pero no quisieron creerle. Las autoridades decidieron entonces llevarlo delante de la imagen y ésta, “animada por una poderosa ráfaga de vida, que se dejó sentir en el alma de la turba emocionada”, levantó el otro pie y arrojó a Gabriel la otra sandalia.

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