Basílica Nuestra Señora de la Merced y Convento San Ramón Nonato

A principios del siglo XVII ya existía un templo de Nuestra Señora de la Merced, con un convento anexo, donde hoy se encuentran. En la segunda mitad del siglo XVII, ese templo habría sido reemplazado por otro. La tercera iglesia es la que ha llegado a nuestros días en la esquina de Reconquista y Perón.

En 1589 arrivaron al país los padres mercedarios. Tiempo después permutaron a los dominicos unas tierras que Juan de Garay en su acta fundacional les había otorgado. No he encontrado motivos del trueque. Algunas fuentes que consulté dicen que, en 1603, esta congregación construyó una pequeña iglesia de adobe con techos de madera y paja, que fue dedicada a la Nuestra Señora de la Mercedes. Autores indican que el hacedor de la actual construcción fue el Arquitecto Andrea Bianchi, con la probable colaboración de Giovanni Battista Prímoli.

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Fachada de la Basílica Nuestra Señora de la Merced en la intersección de Reconquista y Pte.J.D.Perón

Algunas Características

La iglesia Nuestra Señora de la Merced y convento hoy existentes, datan, pues, de ese siglo. En 1721 fue bendecida la piedra fundamental de la iglesia, por el obispo Pedro de Fajardo.

Una placa de mármol, que se encuentra en el atrio, afirma que se erigió, en 1727, con aportes del General Jose Ruiz de Orellano y su esposa María Teodora de Suero y Giles. La consagración del templo tuvo lugar entre octubre y noviembre de 1783, por parte el obispo de Buenos Aires, Sebastián de Malvar y Pinto. En 1850 pasó a ser templo parroquial.

Durante los más de dos siglos del periodo hispánico. y hasta 1823, los mercedarios atendían las necesidades espirituales de la población de la zona, con su templo abierto al culto público. Fue declarado Monumento Histórico Nacional, por decreto de 1957.

Remodelaciones en Nuestra Nuestra Señora de la Merced

nuestra señora de la merced

En 1894 tuvo lugar una gran remodelación, incluyendo su monumental fachada. La tarea estuvo a cargo de Juan Antonio Buschiazzo.  Él realizó una serie de modificaciones, entre las que se cuentan la inclusión del relieve ubicado en el tímpano de la fachada. Tambien del rosetón central. Durante la obra se cegaron los nichos originales del orden inferior y se colocaron esculturas en los del piso alto.

En 1917 el Papa Benedicto XV le confirió la jerarquía de Basílica Menor. A mediados del siglo XX, el arquitecto Andrés Millé encabezó la restauración del nártex, despojándolo de los ornamentos agregados por la reforma de 1894.

El templo se restauró nuevamente este siglo. La obra estuvo a cargo de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación, entre 2001 y 2007. Lo hizo un equipo de la Dirección Nacional de Arquitectura dirigido por  la arquitecta Teresa Gowland con 12 restauradores. Alejandro Badi, por su parte, recuperó el órgano, un Walcker de 40 registros. Este instrumento es el más importante de los fabricados por la casa alemana que llegó al país.

Los Frescos Nuestra Nuestra Señora de la Merced

fresco cupula nuestra señora de la merced

Los frescos decorativos de la cúpula son de estilo renacentista, diseñados por el artista italiano Luiggi Rossi. Hay ademas seis cuadros que la decoran, cada uno con un ángel pintado por el florentino Ernesto Bellandi.

Una Leyenda Urbana en Nuestra Nuestra Señora de la Merced

El retablo del Altar Mayor, donde se encuentra entronizada la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, es de estilo barroco. Su autor es el escultor Tomas Saravia quien también realizó el púlpito. Entre todas las imagenes que posee se destaca la del Señor de la Humanidad y la Paciencia. Una leyenda urbana asegura que a finales del siglo XVIII un querandí, a quien los blancos lo habían bautizado Jose, paseaba con un padre mercedario por la zona de quintas, hoy calle Florida. Allí se encontró con un frondoso pacará. Pidio permiso para cortarlo y tallar la imagen que podemos ver a la derecha del ingreso al templo.

Nuestra Nuestra Señora de la Merced, Generala del Ejercito

nuestra señora de la turismo religioso

Más allá de los valiosos elementos interiores, la Basílica tiene, como dije, un referente curioso incluido en la remodelación Buschiazzo. Es el frontis que incorpora un grupo escultórico que alude a un hecho histórico clave en la lucha por la liberación del imperio español. En ese trabajo se ve a Manuel Belgrano ofrendando a la Virgen de la Merced el bastón de mando del ejército del Norte, que él comandaba, antes de la victoria en la batalla de Tucumán. El resultado del combate convirtió el triunfo en milagro y desde entonces Nuestra Señora de la Merced es patrona y generala del ejército argentino.

Convento Grande de San Ramón Nonato

Capilla San Romon Nonato en el convento
Capilla

No encontré constancias de la fecha en la que debió iniciarse la construcción del convento. Pero debió ser contemporánea con la de la iglesia. Así parece indicarlo la creación, en 1722, por parte del Cabildo, de dos escuelas de enseñanza elemental, una de las cuales «debía tener asiento en el Convento de la Nuestra Nuestra Señora de la Merced». También la construcción, en 1728, de tres aulas para la enseñanza de estudios superiores (gramática, filosofía y teología) servicio educativo éste para los estudiantes de la Orden, pero abierto también a los estudiantes seglares. Presenta un patio interno donde se halla una capilla, se reza el rosario y se realizan las celebraciones a San Ramón Nonato. Los salones son empleados para conferencias, talleres y teatro, entre otras actividades culturales. Y, en el claustro principal, se sitúa la Curia Provincial Mercedaria.

Cambios

Durante los siglos XIX y XX se redujo la superficie que ocupaba el conjunto colonial. Ocurrió al lotearse algunos sectores donde estaban situadas las construcciones más precarias. A la estructura claustral de ese período se le agregó un segundo piso sobre la calle Reconquista sobre el ala norte. El que se adaptó para albergar diversos programas arquitectónicos. Especialmente a partir de 1823 cuando dejó de pertenecer a la comunidad religiosa por la Ley de Reforma del Clero sancionada en diciembre de 1822.

Además, dispone de una atractiva oferta gastronómica para almorzar comida casera por un precio razonable. A su vez, permite observar el verde del jardín que corta con la vista de las edificaciones adyacentes de la Capital. Asimismo, para completar la postal se hallan allí locales de venta de antigüedades y libros.

Historias

La Archicofradía del Rosario de Nuestra Señora de la Merced, se crea en el convento en 1732. La misma se constituyó para que “no decaiga el Santo Rosario el cual acostumbra salir los domingos a la noche para cuya decencia se han de llevar los faroles… y para alivio de las almas; entrañable devoción a Nuestra Señora de la Merced y culto del Santísimo Rosario”.

En la puerta del convento hay una placa q dice:«La buena Lectura. Periódico Semanal para Familias». Era el periódico de la congregación, allí los párrocos informaban a la grey catolica las novedades de la ciudad. Se publicó por 14 años. El tamaño era de 18x28cm y salia todos los sábados.

Una Biblioteca en Nuestra Señora de la Merced

En 1798 se encontraban concluidas las instalaciones para una biblioteca pública, cuya base, además de libros de propiedad del Convento, fue una importante donación de unos 400 títulos, provenientes de la biblioteca personal de Facundo de Prieto y Pulido, escribano de cámara de la Real Audiencia de Buenos Aires.

Esta biblioteca es, sin embargo anterior a la creación de la biblioteca conventual, al servicio de religiosos y estudiantes laicos de la Casa. Hay constancias sobre la prohibición de retirar libros de la biblioteca, fuera de ésta, de 1759 y de ingreso de nuevas obras a partir de 1760. Dos años después, las obras sumaban 252 volúmenes, cifra que se vio duplicada en 1795 con el ingreso de nuevos títulos, vinculados al saber sagrado y profano.

Escuela

Además funcionó en el Convento, a partir de 1722, una de las dos escuelas de enseñanza elemental creadas por el Cabildo; entre 1798 y 1809 existen constancias de sucesivas partidas destinadas a la refección de esa escuela. Ésta prosiguió funcionando después de 1810 y en 1816 tenía 105 alumnos. Entonces, era la de mayor número de alumnos de las escuelas primarias de la ciudad atendida por regulares y la sexta en el total de escuelas sostenidas por el gobierno.

Un centro de Cultura

El Convento fue asimismo un foco de difusión de la cultura: a los mismos criados, guaraníes, mulatos y negros, se les enseñaba música, composición, y artes plásticas, para el servicio de la «comunidad religiosa y solemnidad del culto». Además, se representaban obras de teatro y se realizaban fiestas literarias, con la participación del vecindario.

Entre tanto, los muchos de los religiosos adscriptos al Convento se encontraban sirviendo de capellanes en los fortines y los asentamientos poblacionales de la frontera con el desierto, desde el Paraná hasta el Atlántico, en la Patagonia. Además, varios ejercieron su ministerio pastoral en Malvinas, durante el periodo hispánico.

Nuestra Señora de la Merced y las Invasiones Inglesas

Durante las Invasiones Inglesas de 1806 fue ocupada por las tropas defensoras de Buenos Aires y, desde el atrio, Santiago de Liniers dirigió el ataque a la Plaza Mayor. Sus claustros fueron habilitados para «Hospital de Sangre».

Revolución de Mayo

En 1810, los conventuales de San Ramón Nonato tuvieron una destacada actuación en los acontecimientos que precedieron a la constitución del Primer Gobierno Patrio, apoyando la posición de los criollos liderados por Cornelio Saavedra, para deponer al Virrey, Rafael de Sobremonte. Posteriormente, se desempeñaron como capellanes de las expediciones militares que la Junta, urgida de los sucesos de mayo, envió al interior.

Rivadavia

En 1823 la Orden de la Merced debió abandonar el país junto con otras órdenes religiosas, debido a la reforma eclesiástica iniciada por el gobernador Martín Rodríguez y el ministro Bernardino Rivadavia.

La Basílica Nuestra Señora de la Merced, pasó a ser atendida por el clero diocesano hasta hoy. La legislatura de ese tiempo la convirtió en Viceparroquia. Luego el Gobierno Provincial se apropió del Convento, al que, sucesivamente, dio distintos usos. En 1830 instaló en él el asilo de huérfanas de la Sociedad de Beneficencia de la Capital. Hasta 1947 el edificio fue sede de dicha Asociación. En ese año, el Gobierno de la Nación se hizo cargo de la función que la misma cumplía. Durante algún tiempo, instaló en el convento las oficinas de la Dirección de Asistencia Social.

Finalmente, el edificio fue devuelto por el Estado Nacional en 1965, el 31 de agosto, día de la fiesta de San Ramón Nonato. Desde entonces funcionó en él, por espacio de 30 años, la Universidad Católica Argentina ”Santa María de los Buenos Aires”.

En la actualidad es asiento de diversas obras espirituales (oratorio, sede de retiros y de grupos de reflexión), culturales (biblioteca gratuita, abierta al público, teatro, cursos) y Acción Mercedaria, organismo coordinador de los servicios asistenciales de la Orden, prestados en distintos puntos del país.

Dos Casamientos importantes

Doña María Josefa González Casero, quien pertenecía a una distinguida familia de Buenos Aires, contrajo matrimonio con Domingo Belgrano Peri el 4 de noviembre de 1757 en esta Iglesia. Ellos fueron los padres del Manuel Belgrano, héroe de la lucha por la independencia Argentina y creador de su bandera. En 1812, consagró a la Nuestra Señora de la Merced, tres trofeos tomados a los españoles en la batalla de Tucumán.

El llamado Libertador de América, en ese entónces teniente coronel José de San Martín, contrajo matrimonio con María de los Remedios de Escalada, en una celebración presidida por el presbítero Luis Chorroarín, el 12 de septiembre de 1812. Los testigos fueron Carlos de Alvear y su esposa María del Carmen Quintanilla.

El presidente Mitre

Dijeron alguna vez en una homilía respecto de quien fuera presidente de la Nación Bartolomé Mitre «Esta nave y estas bóvedas han conocido al hombre, al ciudadano, al estadista; aquí acudió en distintos momentos de su vida, aquí lloró la muerte de sus seres queridos -su mujer, Delfina; sus hijos Adolfo y Bartolomé-, aquí apadrinó, junto a la fuente bautismal, a nietos y bisnietos; aquí celebró su jubileo; desde aquí, monseñor Rasore, párroco entre 1875 y 1929, acudió el 17 de enero de 1906 a administrarle la unción de los enfermos».

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