El pecado de Acán

La historia del pecado de Acán y el castigo de Dios se encuentra en el Viejo Testamento. Acán peleó la batalla de Jericó con Josué. Dios había ordenado a los israelitas que destruyeran toda la ciudad de Jericó a causa de su gran pecado. Solo Rahab la ramera y su casa se salvaron porque ella había escondido a los espías israelitas. Dios ordenó además que, a diferencia de la mayoría de las victorias cuando a los soldados se les permitía tomar el botín, los israelitas no debían tomar nada de Jericó. Todo en él estaba “maldito” o “dedicado a la destrucción”. Dios advirtió que cualquiera que tomara el botín de Jericó «haría que el campamento de Israel fuera expuesto a destrucción y le traería problemas». Todos obedecieron, excepto Acán, quien robó una hermosa túnica y algo de oro y plata y escondió estas cosas en su tienda.

Su pecado se descubrió. Entonces Dios ordenó que Acán y toda su familia y todas sus posesiones se destruyan, un castigo que hoy nos parece demasiado duro. ¿Cómo debemos entender este terrible acto de Dios? Hay varias razones para la severa pena que Dios infligió a Acán. El pecado de Acán profanó a los demás miembros de la comunidad así como a él mismo. Una situación similar se ve en el pecado de Adán y Eva y su efecto sobre toda la humanidad.

Significado bíblico de anatema

Según el diccionariobiblico.org, el significado de anatema es una persona u objeto que ha sido dedicado a lo mundano y, por lo tanto, está destinado a la destrucción. Pero vamos un poco mas atrás. Veamos el origen de la palabra. Anatema viene del griego – [anáthema] De aná, «arriba», y títhēmi, «colocar». – significa instalar, refiriéndose a algo que se promete (se abandona) para la destrucción; una maldición/prohibición divina («maldita»); un «juramento-maldición».

En cinco pasajes de la Biblia, el anatema está dirigido a una persona o un espíritu o un ángel que está maldito, sin esperanza de redención. Actualmente, nadie tiene derecho a decir si alguien irá al cielo o al infierno. Sólo Dios condena de esta manera, y advirtió que este juicio caería sobre los que modifican la Biblia añadiendo o quitando pasajes y los que quieren predicar otro Evangelio que el de la salvación por gracia – sin ninguna obra humana – pero sólo en virtud de la sangre de Cristo derramada por nosotros.

Acán, Anatema, Excomunión

Acán, habiendo desviado para su uso algo del botín de Jericó que Dios había dedicado al anatema, fue exterminado él y su familia, sus animales, sus muebles, su tienda y todo lo que era suyo. Fue apedreado y consumido por el fuego.

San Pablo en Romanos 9:3, de alguna manera se anatematizó, o al menos deseaba ser anatema para sus hermanos. San Pablo dice que él mismo habría deseado ser anatema para sus hermanos los israelitas, en lugar de verlos excluidos del pacto de Jesucristo por su endurecimiento y malicia.

La excomunión, el anatema, el atrincheramiento son el mayor dolor que un hombre puede sufrir en este mundo, ya sea porque se entienda por una muerte violenta y vergonzosa, o porque se explica por la excomunión y el alejamiento de la sociedad de los santos y la participación de sus oraciones y cosas santas.