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Parroquia Tránsito de San José

Es la iglesia mayor de los guanellianos en la ciudad, Sede Provincial de la Pía Unión.  Archicofradía fundada también por el Beato Luis Guanella y dedicada a rezar por los agonizantes de cada día.

Por invitación de Monseñor Fortunato Devoto, en 1928, los Siervos de la Caridad llegaron a Buenos Aires para hacerse cargo del Instituto San José que el mismo Monseñor Devoto había erigido en Av. Emilio Castro 6351. Un galpón, de chapas de cinc, con una capilla que comenzó a dar refugio a los niños huérfanos. A los meses de inaugurado atendía 20 huérfanos internos, y 160 externos. Vista la necesidad de atención pastoral para la zona, los padres aceptaron hacerse cargo también de la parroquia Tránsito de San José erigida canónicamente el 19 de junio de 1930.

En 1940 el dinámico Padre José Magnani dio inicio al deseo de contar con un grandioso templo en honor del Tránsito de San José. Comenzó con campañas para recaudar dinero, ladrillos y todo lo que sirviera para la construcción. Asi fue que en 1940 se colocó la piedra fundamental. En 1946 Monseñor Copella la inaugura aun sin terminar. En 1957 se recomenzó la obra para construir la torre campanario alta y la fachada central.  En 1960 se acabó nuevamente el dinero lo que llevó a paralizar la obra. La estatua de San José sobre el tímpano externo de la fachada se colocó en 1962. Fue recién en 1982, con el apoyo de la Pía Unión de Italia, se finalizó la obra tanto interna y como externa, resaltando la majestuosidad del frente con el campanario, en sus hermosas líneas arquitectónicas en estilo neorrománico basilical bajo la dirección del Arquitecto Luis Falduti.

La fachada, de estilo neoclásico, tiene un atrio aporticado. Falduti construyó la segunda torre campanario, más baja, para equilibrar armónica y arquitectónicamente el frente, evitando que quedase desproporcionado con la elevada torre original.  El frontis posee 10 columnas dóricas que enmarcan el atrio. El campanario principal tiene cuatro cuerpos, culminando con un octógono que contiene tres campanas. El otro es de dos cuerpos, siendo también octogonal su remate. En medio de ambos se ubica el rosetón, fraccionado en pequeñas aberturas sin imágenes, mientras que, en lo alto, se exhibe la estatua de San José con el Niño.

El tímpano tiene un bajo relieve en travertino de 9 metros por 2 representando el tránsito de San José, realizado por el escultor italiano Orio Dal Porto, autor de importantes obras en la ciudad. El nartex nos recibe con una puerta principal de cuatro hojas, cada una con vitrales dobles, de regular tamaño en su parte inferior y mas pequeños en la superior. Para acceder a la nave debemos pasara otros dos pórticos, presentando el mismo aspecto que el principal, también con cuatro vitrales. Del otro lado y, entre ellas y el coro un cuadro representando el tránsito de San José. Todos ellos pertenecían originalmente al templo antes de la reforma. Antes de iniciar el recorrido por la nave derecha del templo, pasamos por un camarín enrejado que contiene -en una elevada hornacina- la imagen de San José con el Niño.

Ya dentro me llama la atención el cielorraso casetonado (con adornos huecos geométricos rectangulares dispuestos en forma regular). El mismo tipo de cielorraso, en menor tamaño, se aprecia en el ábside. En la parte alta de cada una de los cinco arcos de las naves laterales hay 25 pequeñas ventanas con vitrales sin imágenes. Esto le da una iluminación natural a todo el recinto. Al llevar la vista hacia el altar y el gran mural del ábside que representa el tránsito de San José me impresiona. La pintura, como encuadrada por un gran arco de medio punto entre dos columnas y el techo, es posterior a las refacciones de 1983 su autora es la artista Liliana Ferrari.

Al comenzar el recorrido por la nave derecha la primer imagen que encuentro es la de San Cayetano, devoción que caracteriza al barrio de Liniers. Le sigue la peana destinada a San Miguel Arcángel, flanqueado aquí por otras imágenes mas pequeñas de la Vírgen de la Misericordia y de la Vírgen de la Fontana (Madonna della Fontana). La última efigie que vemos en este costado es la de la Inmaculada Concepción; debajo de ella, nuestra vista se dirige hacia una conmovedora representación de Cristo yacente.

El altar está rodeado por columnas de ónix. El grabado de La Última Cena que obra en su centro corresponde al frente del primitivo Sagrario, y el ambón que se observa a la izquierda se construyó con restos de antiguos altares.

Al pasar a la nave izquierda la primera imágen sobre peana es la del Sagrado Corazón. Un poco mas adelante encuentro a  Nuestra Señora de Luján en su pedestal, flanqueada por pequeñas columnas de mármol con capiteles corintios. Casi llegando a la salida impacta el altar mas representativo para la Orden que está a cargo de la parroquia: es el que contiene tres de sus veneradas imágenes: en lo alto, la de Nuestra Señora de la Divina Providencia; mas abajo, rodeándola, las de los fundadores de la Orden en sus dos ramas: San Luis Guanella y Beata Clara Bosatta. Finaliza esa nave con la efigie –semi oculta como la de San Cayetano en la nave opuesta- de Nuestra Señora del Carmen en su hornacina

 

 

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