Parroquia Soledad de María Santísima

La parroquia Soledad de María Santísima tiene su gestación en 1914. En ese año llegaba a nuestro país, procedente de Italia el Padre Alejo M. Rattalino, de la Orden de los Siervos de María. Tenia como misión preparar una casa religiosa de la Orden en la Argentina. Al tiempo de llegar estalla la primer guerra mundial y sin poder volver, el religioso debió ejercer en ministerio en Santa Fe, que es donde había arribado.

El resto de los frailes llegaron a Buenos Aires el 3 de octubre de 1937. La Parroquia, erigida el 17 de septiembre de 1938 fue entregada a la Orden de los Frailes Siervos de María dos meses después y, en la misma fecha, fue erigido canónicamente también el convento.

Es un templo atípico a erigidos en esa época porque no es la original, no he encontrado la fecha de construcción del templo actual. Su atrio es muy bonito. Una doble fila de columnas con arcos de medio punto lo embellecen.

Es una construcción en forma de cruz griega, con una masa cuadrada central y cuatro brazos de igual longitud. Dicha planta se usó mucho en la arquitectura bizantina y en iglesias occidentales inspiradas en ejemplos bizantinos. Pero no tiene estructuralmente  nada de ese periodo. Este tipo de cruz no representa la crucifixión de Cristo, sino más bien la expansión del Evangelio en las cuatro direcciones y los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).

Soledad de María Santísima

En mayo de 2017  se inauguraron  la Capilla San Peregrino patrono de los enfermos de cáncer y la del Capilla del Santísimo.

San Peregrino

san peregrino

Nació en Forli, Italia en 1260. De joven lucho contra el Papa. Durante una revuelta, el Papa Martín IV envió a San Felipe Benizi como mediador. Este es golpeado por Peregrini y Felipe ofreció la otra mejilla. Esa actitud lo marcó y decidió cambiar de actitud. Por medio de visiones, la virgen le indicó que fuese a Siena y se uniera a la Orden de los Servitas.  

Peregrino hizo mucha penitencia, observando una vida de silencio y soledad. Mas tarde se lo envia a Forli para fundar una casa de la Orden. Fue un sacerdote modelo con gran fama de predicar con fervor y de confesor. Sufrió de cáncer en un pié por lo que decidieron amputárselo. La noche antes de la operación se la pasó en oración. Al día siguiente estaba completamente sanado. Por este milagro su fama creció.
Murió en Forli, 1345 a la edad de 85años y fue canonizado por el Papa Benedicto XIII en 1726.

Historia de la devoción Soledad de María Santísima

En el catolicismo la santísima virgen María tiene distintas advocaciones con un fuerte arraigo en América Latina, una de ellas es la de Soledad. Se dice que el origen de esta advocación surgió tras la muerte de su hijo, María desconsolada después de la crucifixión de Jesús, se quedó a solas sufriendo en soledad su inmenso dolor, por ello se retiró a una cueva en lo alto del calvario donde permaneció hasta el día de la resurrección. En ese lugar se construyó posteriormente una capilla consagrada a la Soledad de María, iniciando así esta advocación.

En Villa Devoto se encuentra la única parroquia dedicada a María en su advocación de Soledad.

Un dato histórico

A fines del siglo XVII José Georgerini obispo de Salmos (Grecia), de la orden de San Agustín de la provincia de Nápoles arriba al puerto de Buenos Aires junto a un criado y dos frailes Siervos de María, Juan de la Seca de Sevilla y Juan Guarino de Nápoles. Georgerini y sus acompañantes llegaron a Buenos Aires provenientes de Brasil. Se los  puso de inmediato bajo investigación porque se los sospechaba de practicar ritos ortodoxos.

Al inicio de 1696 llegó la orden de reenviar todos a España, los frailes se pusieron a trabajar, produciendo primero un documento falso, después huyendo del convento de los Mercedarios donde había sido encerrados. En 1699, excomulgados por el arzobispo de Buenos Aires y perseguidos por las tropas del gobernador, se encaminaron hacia el Alto Perú (Bolivia). Allí no tuvieron mejor suerte ya que el obispo de Charcas (hoy Sucre), los mando encarcelar y los envío a Buenos Aires, donde Georgerini estaba
todavía esperando para regresar a España.

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