El 10 de abril de 1962, el padre Ignacio Minervini, superior de la inspectoría salesiana “San Francisco de Sales”, remite al Director de la Casa León XIII, padre Amadeo D. Moisé, copia del decreto por el cual se crea la Parroquia San Juan Bosco. El mismo llevaba la firma del Arzobispo Antonio Caggiano y se instaló en lo que era la capilla Sagrado Corazón de Jesus.

El Padre Minervini adjunta también el nombramiento del Padre Moisé como primer Vicario de la nueva parroquia San Juan Bosco. También se asigna a los padres Félix J. Ferrante y Ernesto Coelho como vicarios cooperadores de la misma. En la nota formula los mejores votos por el feliz éxito de esta nueva obra salesiana. El 5 de mayo de ese año,  el Rector Mayor, Renato Ziggiotti, firma en Roma la aceptación de la parroquia por parte de la Congregación Salesiana y se inician los festejos inaugurales.

Al día siguiente se realizó, en Santa Fe y Arévalo, una gran concentración de ex alumnos de todos los centros salesiano de la Ciudad y alrededores. Los que se trasladaron en procesión hasta la capilla del colegio, convertida en iglesia parroquial. El día 11 las asociaciones femeninas del colegio y de la parroquia repartieron víveres y ropa a la gente carenciada del barrio y los asentamientos ubicados en su radio de acción.

 

Los herederos de San Juan Bosco en Palermo

En su obra  “Los salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en la Argentina” el padre Cayetano Bruno escribe:

“Un día invitó (el padre Costamagna) a Don Vespignani a un paseo por los límites del Norte de las Parroquia (de San Carlos) hacia Palermo. Deploraba el abandono de aquella creciente población, y trataba de encontrar un medio para salvar a tanta niñez pobre y desvalida”.

“Aquí – decía él – se necesita la acción vicentina y salesiana hay que hacer: ropa para vestir estas criaturas, regalitos para atraerlos y luego establecer centros catequísticos o dar alguna misioncita para preparar niños a la primera comunión. Al fin comprometió al padre Vespignani para que, le solicitase la debida licencia a San Juan Bosco. La respuesta no se hizo esperar. Julio Barberis, en nombre de Don Bosco, le respondió que para estas misiones no se necesitaba permiso, por estar incluidas en el fin de la Pía Sociedad Salesiana.”

La segunda etapa se alcanzó en la época del presidente José Uriburu. A pedido de las autoridades se creó el departamento de los Huerfanitos de Don Bosco. El mismo servia de preparación a los talleres de Artes y Oficios. La tercera etapa, que decidió la fundación, fue ya más directa. “Esta fundación – expresa el padre Vespignani – comenzó en 1900 para atajar la propaganda protestante…, que se estaba adueñando de toda la juventud de niños y niñas, y de las familias, prometiendo vestidos a los pequeños y colocaciones lucrativas a sus padres, etc., etc.”

La casa Salesiana Leon XIII

En octubre de 1900, se visitó finca ubicada en Dorrego y Crámer. La misma pertenecia a la Sociedad Taller del Sagrado Corazón de Jesús para el Servicio Doméstico. Estaba a la venta en 25.000 pesos de la época. El II Congreso de Cooperadores Salesianos celebrado aquel año en Buenos Aires, apoyó la fundación. En los considerandos hizo notar que era la 100ª casa salesiana fundada en América. El domingo 16 de diciembre de 1900 se inauguró la Casa. La crónica de la época dice:

“Abriéronse hoy por primera vez al culto católico la capilla del Sagrado Corazón de Jesús y el oratorio León XIII en Palermo-Maldonado, calle Dorrego.”

A principios de 1901 ya se había establecido la casa con su nuevo personal bastante completo. En mayo contaba con 186 alumnos externos y 25 pupilos. Dos años después frecuentaban el oratorio más de 200 niños y en las fiestas hasta 400. En el año 1913 se construyó el actual edificio de la calle Crámer. Llevó el nombre de capilla del Sagrado Corazón de Jesús. Este  (actual templo parroquial) tenía además dormitorios y salón de actos. A mediados de 1915 se creó el Batallón Nº 2 de Exploradores Argentinos de Don Bosco “Coronel Manuel Dorrego”. Sus 150 integrantes estrenaron sus uniformes el 8 de diciembre de ese mismo año. Su crecimiento y desarrollo no se detuvo mas: oratorio, escuela primaria, talleres, escuela secundaria, jardín de infantes. Todo según el espíritu de Don Bosco.

 


 

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