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Parroquia San Benito Abad

La Parroquia de San Benito Abad es de estilo románico. Fue diseñada en 1929 por los Arquitecto Alejandro Bustillo y Martín Noel (importantes arquitectos del Buenos Aires de aquella época), quien contribuyo también en la construcción del altar.

Entre 1914 y 1915 llegan seis benedictinos a Buenos Aires que formaban parte de la Abadía Castellana de Santo Domingo, de Silos, Burgos (España) y entre ellos viene fray Andrés Azcárete, que ya en Buenos Aires se ordena sacerdote. Van primero a la ciudad de Carlos Casares, en la provincia de Buenos Aires, y al año siguiente se instalan en nuestra ciudad. En 1919 consiguen un oratorio con casa anexa ubicado en Olleros 2342, propiedad de los descendientes de Don Ernesto Tornquist, en el que desarrollaban su misión sacerdotal y como monjes benedictinos, pero no vivían allí.

El oratorio estaba a cargo del salesiano P. Glendi, en julio de ese año, ante la muerte de éste, el Padre Azcárate se hace cargo de la capilla. La misma era conocida como de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y en allí se comenzó a cantar la misa y vísperas en gregoriano, todos los domingos, que fue toda una novedad en el barrio.

Por documentación descubrí que entre 1922 y 1923 comienzan a comprar las tierras de la manzana donde hoy se encuentra y apoyados por un hijo y heredero de Tornquists, Adolfo, que era sacerdote, de la Orden de los Salesianos, gran amigo y benefactor de los benedictinos. Lo primero que compraron fue la quinta de Anchorena sobre la calle Maure y restauran la casona, de la que queda parte en pie (es la casa parroquial) y luego compran el resto de la manzana a los descendientes Tornquist. Antes de la compra, el 5 de Octubre de 1920, se coloca la Piedra Fundamental de la Iglesia del Santo Cristo que fue bendecida por el Papa Benedicto XV.

Este monasterio fue: desde 1920 hasta 08/1926, Celda; desde 08/1926 hasta el 29/03/1939, Priorato Simple, del 29/03/1939 al 28/10/1950, Priorato Conventual, ya independiente de la Abadía de Silos que lo había fundado y a partir del 28 de Octubre de 1950 pasa a ser Abadía de San Benito de Buenos Aires, siendo su primer Abad el P. DOM Andrés Azcárate.

Siendo Priorato Simple, en 1928 se crean varias parroquias en la Arquidiócesis de Buenos Aires, entre ellas la de San Benito Abad con sede administrativa en la capilla del Santo Cristo y fue su primer párroco Azcárate; estaba a cargo de los benedictinos, y siendo Priorato Conventual, el 25 de Diciembre de 1940, se coloca la Piedra Fundamental de la iglesia abacial (templo actual), siendo padrinos del acto Adolfo Blaquier y su señora, Marta Unzué.

Se caracteriza por tener en su altar principal un Cristo Crucificado como suspendido en el aire. Tiene el honor de ser la sede de las ordenaciones de sacerdotes y diáconos de la ciudad y ademas la primer parroquia donde se comenzó a dar misa en castellano. Esto ocurrió en la década de 1950 y con el agregado que el piso de la nave todavía era de tierra.

El ingreso lateral, de amplias escaleras, muestra al final una pequeña imagen de la Virgen de Fátima. Continuando por el amplio patio exterior ingresamos por el frente que deja a la vista su Altar Mayor y nos muestra un Cristo imponente suspendido en el aire, las estaciones del Vía Crucis son artesanales y de color celeste pastel protegidas con un vidrio. Dispone de una magnífica entrada de luz natural por los grandes ventanales.

Como se puede observar en cada una de las columnas, tanto interiores como exteriores, todas ellas tienen diferentes remates. Podría decirse que es una iglesia totalmente despojada y llaman la atención la imagen de San Benito (En el año 1964 el papa Pablo VI lo proclamó Patrono de Occidente y de Europa.), de tan sólo un metro de altura, la Virgen y el Niño, ambas talladas en madera. La imagen del Santo es obra del escultor Diego Curutchet.

Hay quienes dicen que los jardines que rodean la Iglesia fueron parte de la propiedad del escritor argentino José Hernández (autor de Martín Fierro) y son una verdadera belleza en lo que hace a plantas, flores y estado de conservación. Pero según datos que encontré su residencia era sobre la avenida Cabildo y la limitaban las calles Olleros y Teodoro García, y el río.

La comunidad de esta parroquia es famosa por la difusión de los cantos gregorianos que resuenan en el interior de la iglesia como verdaderos coros angelicales por su espléndida acústica, una maravilla que bien vale la pena escuchar.

En 1972 pasó a propiedad del Arzobispado por donación de los Padres Benedictinos, al trasladar su monasterio a la localidad de Jáuregui, con el propósito de dedicarse exclusivamente a la vida monacal.

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