Parroquia Nuestra Señora de las Gracias

Nuestra Señora de las Gracias surge por iniciativa de los primeros Padres Franciscanos Conventuales. Ellos compraron el terreno para la futura parroquia a la Sociedad Maderera Blanco. Lo hicieron  con la ayuda de la Provincia Madre de Padua, Italia. Es el único templo de la ciudad con una capilla destinada a San José de Cupertino, patrono de los estudiantes.

Los vecinos del barrio son parte importante en la construcción del templo. La piedra fundamental fue bendecida por el Cardenal Copello. Fue dedicada desde el principio a la Virgen “Mediatrix omnium gratiarum“.

de las gracias
San Francisco y el lobo de Gubbio

Se encuentra en el límite entre Nueva Pompeya y Villa Soldati. Es junto al colegio homónimo una institución con muchísimo arraigo en el día a día de ambos barrios. En la esquina de Cóndor y Bonorino se observa un mural que evoca a San Francisco de Asís en el entorno barrial. Se realizó en el último cuarto del siglo pasado.

El templo es sencillo en su interior y esta cargado de frescos con la aparición de la virgen.  Por una gran escalinata se llega a su atrio. En la  parte inferior funciona un Jardín de Infantes. Es de estructura de concreto con ladrillo a la vista. En sus laterales posee vitrales multicolores. De una sola planta y con muy pocas imágenes en su interior.

Impresiona dentro del templo el mural que se encuentra en la pared del presbiterio. Alli esta sobre el mundo conectando a los hombres con Cristo.

En los laterales de la imagen están San Francisco y Santa Clara de Asís. Los Santos representativos de la Orden. 

A la izquierda del altar se ve una imágen del Sagrado Corazón de Jesús. A la derecha San Antonio de Padua.

María, Madre y Mediadora de la Gracia

Según creencia general de los cristianos, la Virgen María es la mediadora entre los hombres y Cristo, a través de ella bajan a la tierra los bienes celestiales, y suben al cielo las peticiones de la tierra.

Ya durante su vida terrena, María comenzó a ejercer su poder intercesor como en las bodas de Caná, o en Pentecostés. Ahora desde el cielo, lo sigue ejercitando con ilimitada plenitud. A ello se debe la tan arraigada devoción a María y el constante peregrinar de los cristianos a los grandes santuarios marianos del mundo.

La fiesta de María Mediadora de Todas las Gracias la instituyó el Papa Benedicto XV en 1921

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