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Parroquia Nuestra Señora de las Gracias

Los primeros Padres Franciscanos Conventuales compraron el terreno para la futura parroquia a la Sociedad Maderera Blanco, con la ayuda de la Provincia Madre de Padua, Italia. Es el único templo de la ciudad con una capilla destinada a San José de Cupertino, patrono de los estudiantes.

Se comenzó la construcción con la ayuda que envio la Orden desde Italia, y el gran trabajo que la feligresia del barrio puso para tener su templo. La piedra fundamental fue bendecida por el Cardenal Copello. Fue dedicada desde el principio a la Virgen “Mediatrix omnium gratiarum”.

Se encuentra en el límite entre Nueva Pompeya y Villa Soldati es junto al colegio homónimo una institución con muchísimo arraigo en el día a día de ambos barrios. En la esquina de Cóndor y Bonorino se encuentra este precioso mural que evoca a San Francisco de Asís en un entorno barrial.

El templo es sencillo en su interior y esta cargado de frescos con la aparición de la virgen. El actual edificio se construyó en la segunda mitad del siglo pasado. Posee una gran escalinata para llegar a su atrio por que en su parte inferior funciona un Jardin de Infantes del Instituto. Es de estructura de concreto con ladrillo a la vista. En sus laterales posee vitrales multicolores. De una sola planta y con muy pocas imágenes en su interior.

La aparición

El 10 de agosto de 1519, un leñador llamado Jean de la Baume subió al monte Verdaille, que domina el pueblo de Cotignac. Como de costumbre, empezó su jornada de trabajo arrodillándose para rezar. Luego, al ponerse en pie se vio envuelto en una nube donde se le apareció la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos, y flanqueada por San Bernardo y San Miguel Arcángel. La Señora, con una medialuna bajo sus pies, se dirigió a Jean de la Baume diciendo:

“Soy la Virgen María. Vaya a decirles al clero y a los Cónsules de Cotignac que me construyan aquí mismo una iglesia, bajo la advocación de NUESTRA SEÑORA DE GRACIAS. Y que se venga en procesión para recibir los dones que quiero repartir allí”.

Para atender a los peregrinos, en el siglo XVI se estableció una comunidad de Padres Oratorianos.

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