Parroquia del Espíritu Santo – Villa Urquiza

La parroquia del Espíritu Santo surge de la preocupación pastoral del párroco de Nuestra Señora del Carmen, Carlos H. Ponce de León (luego obispo), quien destina a uno de sus vicarios cooperadores para formar la nueva comunidad parroquial.

El territorio se toma de la parroquia del Carmen. El edificio se construye en un terreno adquirido por la Arquidiósesis a unos quinteros que tenían allí su huerta. El Presbitero Calixto Maidana, estuvo al frente de la parroquia desde su comienzo y por espacio de 22 años. Cuando Maidana asumió, en una precaria construcción, el 11 de junio de 1956, ya tenía en mente edificar el actual templo. También deseaba abrir un colegio para que los chicos de la zona dispusieran un lugar en donde recibir educación. Tardó apenas cuatro años en acondicionar el lugar para recibir a la primera camada de niños. El 28 de marzo de 1960 el Padre rezó el rosario por primera vez para inaugurar el Jardín de Infantes. Al año siguiente abrió la primera aula del primario y en 1962 empezó a funcionar el instituto de enseñanza.

baiglesias-Espíritu Santo

Sumamos el valioso aporte que Adolfo Oscar Fioranelli hizo en nuestro Facebook

El 8 de diciembre de 1956, tome la primera comunión en un galponcito en el fondo del terreno. El padre Maidana hizo todo. Ponía ladrillos cualquier cosa, pocos creían que se cumpliría con todo lo prometido. La razón de la creación de la iglesia fue que desde San Roque hasta el Carmen no había parroquias. Y la poliomielitis había castigado mucho al barrio. Los domingos un grupo de señoras, entre las que estaba mi madre, acompañaban a Maidana desde el Carmen con una imagen, daba misa en el terreno y regresaban. Después se construyó la habitación en el fondo

El padre Fabián Pedacchio Leaniz, actual secretario personal de Francisco en el Vaticano fue Vicario en esta parroquia de 1995 a 1999

baiglesias-Espíritu SantoEs un templo sencillo que impresiona por la altura de su torre campanario. Junto a él se encuentra el Instituto Ceferino Namuncurá. Es una nave de una sola planta con dos corredores laterales y ventanales amplios en la parte superior que iluminan el recinto ya que no tiene edificios altos alrededor.

Al transponer las puertas la imagen del Espíritu Santo, que corona el altar, impresiona por su belleza y tamaño. A la izquierda del altar encontramos a San Jose con el niño y a la derecha la imagen de la Medalla milagrosa.

¿Quién es el Espíritu Santo?

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo es la “Tercera Persona de la Santísima Trinidad”. Es decir, habiendo un sólo Dios, existen en Él tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta verdad ha sido revelada por Jesús en su Evangelio.

El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo de la historia hasta su consumación. Es en los últimos tiempos, inaugurados con la Encarnación, cuando el Espíritu se revela y nos es dado, cuando es reconocido y acogido como persona. El Señor Jesús nos lo presenta y se refiere a Él no como una potencia impersonal, sino como una Persona diferente, con un obrar propio y un carácter personal.

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:

Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo. El agua es convierte el signo sacramental del nuevo nacimiento.

Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.

Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.

Nube y luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para “cubrirla con su sombra”. En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.

Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.

La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el “don del Espíritu”.

La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.