Un Temprano Ejemplo del Eclecticismo Local

La iglesia de Santa Felicitas en el barrio de Barracas, deslumbra por su belleza. Se trata de uno de los primeros ejemplos del temprano eclecticismo local, que su autor, el arquitecto argentino, formado en Alemania, Ernesto Bunge desarrolló dentro de la vertiente neo medievalista alemana, con detalles neorrománticos.

El interior del templo es de una sola nave con crucero y cúpula. Llama la atención por la riqueza de su decorado, el cual se basa en una buena combinación de mármoles, estucos, y pinturas de mérito. La bóveda del crucero ha sido decorada con escenas simbólicas en la que resaltan los dorados. El altar mayor, los laterales y el púlpito son de mampostería policromada. En los cuatro ángulos del crucero se encuentran las imágenes de los Doce Apóstoles.

Los vitrales son de origen francés y el piso, de mosaicos españoles. Las lámparas del templo, con numerosos caireles de cristal aún conservan sus tubos de gas de carburo, pero no se utilizan. La iluminación es por corriente eléctrica.

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© Miguel Cabrera

Natividad de María Santísima en Barracas

padre gabriel en mozambiqueLa historia de la parroquia data de principios del siglo XX. Es una construcción hermosa y austera cuyo interior te voy a describir. Antes quiero detenerme en contarte una particularidad de quien fue parroco hasta el 2014, el padre Juan Gabriel Arias. Él abraza tres pasiones: misionar en Mozambique, esta allí desde el 2015, la feligresía de Natividad de María colabora con su misión donando cosas para que niños africanos puedan alimentarse y tener agua potable. Fundó alli también  una escuelita de futbol, su otra pasión ya que es hincha de Racing Club de Avellaneda. La última, que ya no la practica, es el buceo. Arias hasta 1997 fue capellán en la iglesia de Puerto Pirámides, en Chubut. Posteriormente, ya en nuestra Ciudad, encabezó durante diez años el Vía Crucis submarino de Puerto Madryn, único en el mundo con estas características.

El templo fue consagrado e inaugurado el 12 de Mayo de 1945 también se consagró el Altar Mayor, en cuyo sepulcro se colocó las Reliquias de los Santos Sotero, Papa y Alejandro, Obispo, mártires y de Santa Florentina, Virgen. El altar es de mármol, con la Virgen de Luján en su parte alta. Mas arriba se encuentra un tríptico-también de mármol- que representa a Santa Ana, San Joaquín y su hija, la Santísima Virgen.

 

El templo tiene el privilegio que aun no han construido edificios en altura a sus laterales, lo que permite disfrutar de la luz del sol que pasa a través de sus vitrales. Hay seis de cada lado, con escenas que representan Advocaciones Marianas y Misterios del Rosario.

Arriba, en el coro, hay otros tres más pequeños, altos y angostos, siendo el central el mayor de ellos. Todos fueron realizados por el pintor catalán Antonio Estruch, que en 1922 había fundado en Buenos Aires una casa especializada.