San Juan de La Boca

Hoy hace 149 años, en los terrenos donados por los albaceas de James Brittain, se colocó la piedra fundacional de la parroquia San Juan Evangelista en Olavarria y Martin Rodriguez del barrio de La Boca del Riachuelo. Brittain había adquirido esas parcela al prior del convento de los Predicadores, fray José Ignacio Grela en 1817. Ademas de dedicarse a la industria naviera fundo la “Compañía Explotadora de Minas de la provincia de Córdoba”

En 1870 los vecinos reclamaron al entonces Gobierno de la Provincia una jurisdicción independiente. Concedido ese pedido La Boca alcanza la autonomía jurisdiccional mediante la ley que crea su Juzgado de Paz, separando a la circunscripción de San Juan Evangelista de la de Santa Lucía.

Antes de avanzar sepamos quien es San Juan Evangelista que se celebra hoy 27 de diciembre:

De los doce Apóstoles fue uno de los más activos y al que el Señor le encomendó tareas y confidencias especiales. Con su hermano Santiago y con Pedro forma el triunvirato de confianza del Maestro, pero Juan es, además, “el discípulo amado”. Así se nombra a sí mismo repetidas veces en su evangelio. Fue el único apóstol que lo acompañó hasta el Calvario, y mereció el honor de que Jesús desde la cruz le entregara a la Virgen María como madre, a la que acompañó mientras vivió, rodeándola de ternura y respeto. Padeció el martirio en la Isla de Patmos, pero no murió en él, llegando a vivir más de 100 años. Escribió el cuarto evangelio, que más que relato de la vida de Jesús es una demostración teológica de su divinidad. Es autor también del Apocalipsis. (Fuente: AICA)

Las dificultades para construir debidas a problemas de fondos, conflictos políticos y una epidemia de cólera llevaron a que fuera denominado “el templo imposible” o “la iglesia irrealizable”. En 1872 el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor León Federico Aneiros, erigió oficialmente la Parroquia de San Juan Evangelista y designó Párroco al Presbítero Fortunato Marchi.

El gran número de inmigrantes hizo necesario pedir sacerdotes a Europa. A fin de ayudar al Arzobispo de Buenos Aires, Don Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana, aceptó que los salesianos asumieran en esa Parroquia. En 1877, el padre Domingo Milanesio junto al futuro Cardenal Juan Cagliero, se hicieron cargo de los destinos de la iglesia, dando definitivo impulso a la construcción del templo actual.

Los Salesianos pidieron ayuda al gobierno y a particulares -entre ellos Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre– y en 1882 se licitó el proyecto y la obra. Fueron adjudicados al arquitecto Pablo Besana, a pesar de haberse excedido en el precio límite fijado. El 11 de marzo de 1883, en un acto que contó con la presencia del Presidente Julio Argentino Roca, se colocó una nueva piedra fundamental. Su constructor fue el Padre Esteban Bourlot, cuyos restos están allí sepultados.

El 17 de julio de 1886, Monseñor Aneiros bendijo la nueva iglesia en medio de una gran fiesta popular, convirtiéndose ésta en la primera parroquia salesiana del mundo. Fueron los salesianos los que acompañaron a los italianos en el recuerdo de sus costumbres y tradiciones, ofreciendo además una educación formal.

El templo es de planta en cruz latina -disposición clásica entre las iglesias romanas-, de tres naves; la central – de mayor altura- cuenta con cúpula sobre el transepto y testero recto con ángulos redondeados para sugerir la existencia de un ábside. Una obra de esta embergadura supuso un desafío para los trabajos de cimentación, que se resolvieron con pilotes de madera dura de caldén pampeano, los mismos que se utilizaron en las obras portuarias de los muelles de La Boca. La imagen exterior e interior remite a modelos clásicos de inspiración renacentista y manierista; la fachada principal combina un cuerpo bajo con un pórtico toscano a la manera de nártex. Sobre este cuerpo bajo emerge el volumen de la nave central y que sobre ésta se alza la torre campanario -de base octogonal- de treinta y cinco metros de altura, en un desarrollo de dos pisos, coronada por un chapitel peraltado. El interior constituye un espacio unitario, iluminado desde la bóveda de la nave central por ventanas de medio punto; presenta columnas -estucadas simulando mármol- de orden jónico, coronadas por un entablamento continuo y está enriquecido por una serie de altares, entre los que se destacan el altar mayor y los de transepto, con obras de arte realizadas, en su mayoría, en Italia.

 

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

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