La Parroquia Virgen de los Desamparados se erigió en el microbarrio Marcelo T. de Alvear en 1963. Su construcción se vio justificada por el aumento de población en el barrio Parque Avellaneda. Especialmente luego de la construcción de los complejos de monoblocks que definen esta singular zona de oeste porteño.

La parroquia nació del sueño de un cura visionario: Monseñor Daniel Figueroa. Un sacerdote que supo ser párroco de San José de Flores. Que profesó una gran devoción por la “Virgen de los Desamparados”. Consecuencia natural de su ascendencia valenciana. Una forma de honrar a la Santísima Virgen María Madre de los Santos Inocentes y de los Desamparados cuya imagen se venera en una capilla a la entrada de dicha parroquia.

Se levanto en un terreno comprado al Banco Hipotecario Nacional. El 10 de junio de 1961 se bendijo la piedra fundamental del nuevo templo que se consagró el 4 de mayo de 1963. Es una construccion sencilla. Su interior es de ladrillo a la vista. Las imágenes existentes están sobre peanas.

La imagen titular es la misma que fuera salvada del incendio y las profanaciones ocurridas el 16 de junio de 1955 en la parroquia San Nicolás de Bari donde se encontraba. Rescatada por oña Celia Sommer de Balcarce, fue ofrecida a la Cofradía por doña pilar Ricos de Vercher.

Origen de la advocación

La advocación surgió de un fray mercedario. Que en 1409 vio maltratar a un demente. Y comenzó una campaña de caridad por los desamparados. La campaña prendió rápidamente en Valencia y 3 meses mas tarde comenzaron las obras del “Hospital dels Ignocens, Folls e Orats”. Enseguida surgió como la patrona de ese hospital y se dice que la imagen fue tallada por tres peregrinos incógnitos en tres días, como ángeles.

En la mañana del primer domingo de Cuaresma de 1409, cuando se dirigía a predicar en la homilía de la Misa mayor en la Catedral de Valencia, el religioso de la orden mercedaria, Fray Juan Gilabert Jofré, amigo de San Vicente Ferrer, observó, durante el trayecto, que un grupo de muchachos maltrataba cruelmente a un pobre loco. Intervino el buen fraile en socorro del desgraciado deteniendo y reprendiendo a los jóvenes. Tan impresionado quedó del suceso que modificó el contenido de su sermón. Incluyendo en él una emotiva llamada a la caridad y a favor de los “ignoscentes” que abandonados a su miseria por las calles, eran sujeto de toda clase de abusos y, asimismo, proteger a los ciudadanos de sus inconscientes acciones.

El Primer Hospital Psiquiátrico

Entre los presentes en la homilia se encontraba un mercader llamado Lorenzo Salom. El decidió hacer los aporte para la construcción de un hospital para insanos. El documento de su fundación, firmado por el rey Martín V el Humano, el 15 de marzo de 1410, establece, y en esto radica la originalidad de la propuesta, que a la atención humanitaria dispensada a los allí acogidos, se les proporcionara además asistencia médica

Lo cual significaba, cultural y científicamente, la fundación del primer hospital psiquiátrico del mundo. La institución recibió el nombre en valenciano de “Hospital dels Ignocens, Folls e Orats”. En principio, el Papa Benedicto XIII dio por titulares y patronos del nuevo hospital a los Santos Inocentes Mártires, por ser los únicos santos a quien la iglesia tributa culto sin haber alcanzado el uso de razón en su breve vida mortal.

Sin embargo, llevado por el fervor de su espíritu mariano, el pueblo valenciano empezó a tomar la costumbre de denominar al nuevo hospital con el nombre de “Nostra Dona Sancta Maria dels Innocens”, es decir, Nuestra Señora de los Inocentes. Tal fue el arraigo que alcanzó el nombre que el propio pontífice aceptó el nombre en el privilegio de fundación de una Cofradía. De este curioso modo nació una advocación de la Virgen antes que su imagen representativa.

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