La actual Parroquia Señor del Milagro se inauguró como capilla pública el 11 de junio de 1977. Se erigió en parroquia por decreto del Cardenal Aramburu el 12 de junio de 1983. En la actualidad funciona en una casa con las incomodidades que eso trae. Te compartimos una imagen 360º para que puedas interpretar lo que decimos.

En el año de su erección la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires cedió un terreno (Moldes 1110) para edificar el nuevo templo. En 2016 se reglamento la ley de tenencia definitiva. Aun la iglesia no ha comenzado a construirse conoce el proyecto haciendo clic aquí

El Señor del Milagro

Señor del Milagro es una advocación, venerada en la ciudad de Salta. Aproximadamente diez años después de su fundación, el 19 de junio de 1592, se divisaron dos grandes cajones flotando, frente al Puerto de Callao en Perú. Uno de traía grabado a fuego la frase «Una virgen del Rosario para el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba», hoy Convento de Santo Domingo. El otro «Un Cristo crucificado para la iglesia matriz de la ciudad de Salta». Las imágenes las envió el antiguo Obispo del Tucumán Fray Francisco de Victoria. Él estuvo presente en la fundación de la ciudad. Jamás se supo qué embarcación las trajo desde España ni qué fue del mismo.

Señor del Milagro en la Catedral de Salta

A las 10 de la mañana del 13 de septiembre de 1692, un gran temblor sacudió la ciudad de Esteco. La misma quedó definitivamente arruinada, por lo que poco más tarde sería despoblada. El sismo causó grandes daños en la ciudad de Salta.

También en la Iglesia Matriz de Salta se encontraba una imagen de la Inmaculada, que posteriormente se llamaría «Virgen del Milagro». Cuenta la tradición que al ingresar al templo, se encontró la imagen de la Virgen en el suelo, a los pies del Cristo, como si lo mirara en actitud orante. La Virgen no tenía ningún daño, pese al gran tamaño de la imagen y la altura desde la cual había caído. Los colores del rostro habían cambiado, quedando pardo y macilento. Este hecho fue interpretado como una súplica e intercesión de la Virgen ante su Hijo, con el resultado de los escasos daños sufridos por la ciudad.

Los temblores de tierra continuaron, aunque con menos intensidad. El jesuita José Carrión, afligido por la situación sintió una voz, con toda claridad, que le decía «mientras no sacasen al Cristo en procesión, no cesarían los terremotos». Acto que realizaron el 14 de septiembre, al día siguiente amaneció con la ciudad sin movimiento.

 

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