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Parroquia Nuestra Señora del Buen Consejo

Alrededor del año 1932, sacerdotes predicadores se asentaron en carpas, en el predio de Leopardi, entre Ramón Falcón y Rafaela, allí había construidas 4 o 5 casas, el resto eran quintas. Buscaron la participación de los vecinos, proclamando la Palabra. A lo largo de 30 días finalizan su misión con la primera comunión, bautismos, confirmaciones y varios casamientos registrados en la Curia.

El 15 de enero de 1933 fue instalada provisoriamente en el local de un cine de la calle Corro 331 según consta en el Libro de visitas Pastorales, folio I en el cual se lee textualmente:

Erección de la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo; (véase Rev. Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aires, año 1933 página 88). Nos, Doctor Santiago Luis Copello, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de la Santísima Trinidad de Buenos Aires: vistos los antecedentes y considerando que puede procederse a la erección de algunas de las parroquias que falta según la división parroquial proyectada y aprobada, de conformidad con los cánones 1423 y 1428 por el Auto del 12 de octubre de 1928, resuélvese; 1º Erigir las siguientes parroquias … Nº 108 Nuestra Señora del Buen Consejo, asignándola, mientras no se resuelve la erección de las otras proyectadas, los límites que a continuación se expresan: (Corro 331) Arroyo Maldonado, Carrasco, Rivadavia y Virgilio … 4º Establecer que las nuevas parroquias de …. y de Ntra. Sra. del Buen Consejo comenzarán a regir el 15 de enero de 1933 … 5º Publicar este Auto en la Revista Eclesiástica y en el diario “El Pueblo”, para la debida notificación de los señores curas y respectivos feligreses. Dadas en Buenos Aires, el último día del Señor de 1932, Santiago Luis Copello, Arzobispo de Buenos Aires.

Fue confiada a los Reverendos Padres Agustinos del Escorial, quienes vinieron de España en 1933. Estos sacerdotes no hallaron obstáculos en transformar el cine en una devota capilla, que dentro de lo provisorio de un modesto mobiliario, disponía hasta de un pequeño órgano para realzar las funciones religiosas.

Cabe destacar la labor desarrollada por el primer Cura Párroco, Padre Féliz Sánchez, quien fue predicador del Rey Alfonso XIII, y del Padre Eusebio Arámburu, que fue organista de El Escorial y además confesor del Rey.

La primera Misa con la que se inauguró la Parroquia se rezó el 22 de enero de 1933. Varias asociaciones se crearon con el fin de cubrir la necesidad espiritual de los enfermos, y el de atraer a gran número de niños para las clases de catecismo. Es así que para el desenvolvimiento de estas actividades utilizaron una casa alquilada en Corro 327.

En el año 1935 funcionó una escuela parroquial (privada), con el nombre de Santa Rita de Casia, donde se dictaban clases en Jardín de Infantes y Primer Grado. Merece destacarse el primer bautismo de Amalia Normí Galanzino el 22 de enero de 1933, que fue realizado con agua del río Jordán, traída por la familia de Nazareno Cesaretti, quién había realizado un viaje a Tierra Santa en diciembre de 1931, y considerado por el Padre Eusebio Arámburu como un milagro para la naciente parroquia.

Arámburu realizó una serie de festivales con el objeto de recaudar fondos para la adquisición de un terreno a fin de construir el templo definitivo. Con el dinero reunido adquirió unos terrenos en la calle Cardoso 242, entre Bacacay y Saráchaga, según consta en la primera escritura de fecha 23-12-1938 (que se halla en poder del Superior Regional de los Misioneros de la Sagrada Familia).

El 14 de julio de 1940 los Padres Agustinos: Eusebio Arámburu, Evaristo Arámburu, Silverio Torre, Jesús Berasátegui y el Hermano Buenaventura Olmedillo se despidieron de sus feligreses, porque ante las bajas sufridas con motivo de la Guerra Civil Española (más de 200 sacerdotes muertos) debían retornar a España.

La Curia Metropolitana puso la Parroquia en manos de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia, quienes, llegados a la Argentina en 1938, ya tenían a su cargo la Parroquia Presentación del Señor en el barrio de Saavedra.

Instalados los y no habiendo pasado tres semanas, llegó la orden de desalojo del inmueble de Corro 331, por vencimiento del contrato de locación. La situación era apremiante. La solución consistió en trasladar la Parroquia a una finca de la calle Bacacay 4747. La casa constaba de tres ambientes, cuyas paredes divisorias fueron derribadas. Este lugar provisorio sirvió hasta enero de 1941 para celebrar los oficios religiosos; solamente cabían unos diez bancos, un armonio portátil y presidiendo el Altar Mayor un cuadro con la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo. Se distribuyó el mobiliario e imágenes religiosas y todo lo concerniente al culto en las casas de las familias del barrio. El traslado se realizó el 29 de marzo de 1941 y bendecida por el Cardenal Copello.

Desde su creación y a través de los años, fueron muchas las instituciones que se crearon para satisfacer las necesidades espirituales, culturales, sociales, de la feligresía, y las instalaciones que como consecuencia de ello se tuvieron que construir.

En 1951/2 fue construido el salón parroquial en el lugar donde había funcionado provisoriamente la Capilla (Bacacay 4747). Allí se organizaban conferencias, debates, teatro y cine.

Entre 1975/78 se construyeron tres salones parroquiales, dos despachos, una cocina, dos pabellones sanitarios como así también una nueva casa parroquial con habitaciones para cinco sacerdotes.

A partir del mes de agosto del año 2007, la Parroquia pasó a pertenecer al Arzobispado de Buenos Aires, siendo su primer párroco el Padre Raúl Varela. Su fiesta patronal se festeja los 26 de abril de cada año.

La devoción a Ntra. Sra. del Buen Consejo

Llega a nosotros desde el siglo IV. La “Basílica Mater Boni Consilii” se encuentra en Genazzano (Italia) a 40 kms de Roma. Allí se trasladó milagrosamente un cuadro con la imagen de la Madonna. Dos extranjeros procedentes de Scutari, Albania, llegaron a Genazzano buscando la milagrosa pintura de la Virgen. La imagen –del espesor de una cáscara de huevo– había sido pintada sobre el yeso de la pared. Ninguna habilidad humana podría haberla arrancado sin romperla. Ninguna mano de hombre podría haberla traído a través del mar Adriático y colocarla en el borde angosto de la iglesia, sin sujetarla.

La pintura fue puesta en un relicario maravilloso. Más tarde, dos coronas de oro enviadas por el Vaticano fueron colocadas en las cabezas de la Madre y el Niño.
En los últimos cinco siglos innumerables peregrinaciones y muchos milagros han ocurrido en el santuario de Nuestra Señora, Madre Amorosa, que para todos es un tesoro de la gracia divina. La invocación Madre del Buen Consejo fue incluida por Pío IX en las letanías de la Virgen María.

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