Dos órganos en la Catedral Metropolitana

Junto a la Basílica Sagrado Corazón ubicada en el barrio de Barracas, la Catedral Metropolitana posee dos órganos. Sobre primero que tuvo, de origen colonial, no he encontrado información sobre quién fue su constructor. Da toda la apariencia de ser un órgano español con características flamencas. Inicialmente estaba ubicado en la Capilla del desaparecido hospital de “Santa Catalina” ubicado en San Telmo (Defensa, Chile, Balcarce y México). Luego, en 1822, ante el cierre del nosocomio el instrumento fue llevado a la Catedral Metropolitana.

pequeno_organo_colonial_de_la_catedral_de_buenos_airesCon la excepción de este único instrumento de la época colonial, no quedan trazas existentes de instrumentos más antiguos en Argentina. Sin embargo se sabe, gracias a diversas crónicas, que no menos de 400 órganos portativos fueron construidos por artesanos locales durante el siglo XVIII y desaparecieron posteriormente.

Un instrumento particularmente apropiado para interpretar música de teclado del siglo 18 de estilo español-portugués o italiano. Aquí dejo un audio:

Por su parte, el principal, construído por la casa alemana Walcker en 1871, fue el primero de varios instrumentos de origen alemán que luego iban a ingresar en nuestro país en los años subsiguientes.

Antes de ser comprado por nuestra Catedral, con su inusual sistema mecánico de válvulas cónicas, estaba instalado en una Iglesia de Berlín. Se lo inauguró oficialmente en 1873 y en esa ocasión el organista Jaime Xarau ejecutó las primeras obras escuchadas en Buenos Aires. El sonido de los 37 registros impresionó a la concurrencia, que pudo escuchar las notas con total claridad sin necesidad de ampliación eléctrica, tal como ocurre hoy en día.

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El costo fue de 260.000 pesos argentinos y los pagó el Gobierno Nacional. El sonido de este instrumento es completamente representativo de la estética romántica alemana pero también incluye algunos elementos de estilo francés.

Los materiales usados en su construcción son de una calidad excepcional. Podemos reconocer el cuidado y el refinamiento del trabajo realizado por el constructor del instrumento durante el desarrollo de cada una de las piezas y el ensamblado final de las mismas.

El órgano llegó embalado en once cajas. Los gastos de la compra corrieron por cuenta de las autoridades clericales y de Félix Frías, un vecino de la ciudad ligado a la Iglesia Católica. Pero no fue posible ponerlo en funcionamiento de inmediato: estuvo dos años retenido en la aduana. Sólo un decreto del entonces presidente, Domingo Faustino Sarmiento, pudo destrabar el trámite y permitió su ensamblado en la Catedral.

Para armarlo hubo que distribuir 2.846 tubos de metal y madera en un espacio de diez metros de largo, por siete de alto y otros siete de profundidad. Teniendo en cuenta que el tubo más grande tiene 5 metros y el más chico 5 milímetros, la tarea no fue fácil.

Luego se conectaron los tubos a las tres hileras de teclado manual y a las pedaleras a través de trayectos de madera. Por último, se lo decoró. El órgano aún luce los arabescos originales hechos en madera con dorado a la hoja.

La teclas amarillentas y las letras borrosas que identifican los nombres de los registros hablan del paso del tiempo. Sin embargo, la fidelidad del sonido es la mis ma que ayer. Para eso hubo que hacer algunas reformas: en 1887 el organero genovés Alberto Mateo Poggi le puso fuelles más grandes y agregó el mecanismo denominado acción pneumática, el cual modifica la resistencia natural de los teclados, haciendo más o menos suave su pulsación

Hasta la década del 30 fue un órgano de “tracción a sangre”: para que sonara había que llevar aire al fuelle con una manivela. Después vino el cambio y, con él, un ventilador eléctrico.

Julio 7 de 1887:

Deseando el Sr. Xarau que diera mi parecer sobre la compostura del órgano de la Catedral, no puedo menos sino manifestar mi agrado al ver este magnífico instrumento en tan buen estado después de la restauración efectuada en él por el Señor Poggi. El nuevo fuelle no contribuye poco en hacer de este instrumento el mejor que existe en la República Argentina. Afinación, sonoridad, parte mecánica, todo me parece merecer la aprobación de los distinguidos organistas, artistas, en fin, de las personas competentes cuyas firmas anteceden.

Presbítero José Cuni
Luján, Julio 3 de 1887.

LOS AUDIOS HAN SIDO REGISTRADOS POR RAFAEL FERREYRA & DAVID MERELLO (PIPEORGANS.FLAVAM.COM)

© Miguel Cabrera BAIglesias.com, 2018

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

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