Convento Franciscano

El Museo del Convento Franciscano, Monseñor Fray José María Bottaro, ilustra la historia de la Orden Franciscana. Como así también el influjo que produjo en la evangelización, cultura e historia de nuestro país. Contiene piezas de alta calidad artística y de gran valor histórico. Todas documentan el arte y la cultura Franciscana a través de los siglos. Funciona dentro del Convento de San Francisco de Asís. El mismo esta situado en el complejo turístico-religioso llamado Manzana Franciscana. Se encuentra delimitado por las calles Alsina, Balcarce, Moreno y Defensa.

Se estima que los primeros franciscanos llegaron a Buenos Aires en 1580. Fueron los únicos religiosos que estuvieron presentes el día en el que Juan de Garay fundó la ciudad. Sin embargo, de acuerdo con registros de la Biblioteca Histórica del convento franciscano, habrian arribado con Pedro de Mendoza, en 1536. En el actual barrio de Belgrano se instalaron en 1726, en el oratorio de La Calera. La orden fue fundada por San Francisco de Asís en el año 1209. De este santo tomó el nombre Jorge Bergoglio como símbolo y guía de su pontificado.

El núcleo principal del Museo Franciscano “Monseñor Fray José María Bottaro”, se ha constituido gracias a la labor de Fray Jorge Stipech. No es un museo artístico, histórico o arqueológico es cultural y evangelizador. Ya  que, a través de los objetos expuestos en sus salas, ilustra la historia de la Orden Franciscana. Además del influjo que produjo en la evangelización, cultura e historia del país.

Sus piezas pertenecen a la Orden Franciscana, ya sea por derecho o por donación. Una característica particular del museo consiste en documentar el arte y la cultura Franciscana a través de los siglos. Es decir desde 1209 hasta nuestros dias.

El 9 de agosto de 2007, la legislatura de la Ciudad declaró de Interés cultural la exhibición permanente de Piezas de colección que se lleva a cabo en el Museo Franciscano.

La Calera

El oratorio de La Calera era un edificio de 1726. Los frailes permanecieron allí hasta 1825. Se denominaba de ese modo porque los monjes tenían a su cargo la extracción de rocas con conchillas utilizadas para la obtención de cal. “Las conchillas fueron producto de una ingresión marina llamada belgranense, que ocurrió en Buenos Aires hace unos 100.000 años”, nos explicó el paleontólogo Horacio Padula.

En diciembre de 2016 al realizarsen trabajos de puesta en valor de las barrancas de Belgrano se hallaron restos del oratorio. Mientras ejecutaban una prospección superficial sobre la calle La Pampa, les llamó la atención la presencia de ladrillos de grandes dimensiones entre la vegetación. Luego se confirmó que se trataba de una estructura oval perteneciente a un antiguo pozo asociado a la antigua capilla. Una vez despejado el césped que lo cubría y extraídas las primeras capas de sedimento de su interior, comenzó a irrumpir un conjunto amplio, diverso y bien conservado de materiales culturales de fines del siglo XVIII que pertenecerían al oratorio de La Calera, también llamado iglesia de San Francisco.

Authorbaiglesias

I am Miguel Cabrerta Journalist and BA IGLESIAS founder`s . Currently living in Buenos Aires, Argentina. My interests range from religious tourism to writing. I am also interested in sports and running.

Deja un comentario