San José trajo a su esposa

El esposo de la Virgen, San José, tiene su parroquia en Buenos Aires: San José del Talar del barrio de Agronomía. Allí quiso llevarse a su esposa María para que fuese honrada. La Virgen que Desata los Nudos fue entronizada allí el 8 de diciembre de 1996.

En septiembre de 1996, tres fieles visitaron al padre Rodolfo Arroyo, párroco de la iglesia San José del Talar, en Buenos Aires, y le dijeron que en la capilla del rectorado de la Universidad del Salvador, de los padres jesuitas, en la citada ciudad, se veneraba una imagen de la Virgen que desata los nudos.

Consultado para conocer de primera mano los hechos relacionados con la llegada de la imagen a su parroquia, el padre Rodolfo recuerda: “Tenía tres meses de párroco cuando llegaron esos tres laicos para solicitar la entronización de la Virgen que desata los nudos en San José del Talar, una iglesia muy pequeña y pobre. Yo conocía la imagen por por el papa Francisco, que a la sazón era vicario en la zona de Flores y quien la enviaba como postal en sus saludos de Navidad, o como respuesta a una carta.

Yo no tenía interés en esta advocación, por lo que les dije que tenía que hablar con el Obispo, pero con cargo de conciencia, porque no quería desalentarlos. No entendía eso de que la Virgen “desate los nudos”. Por respeto al testimonio de estos laicos, fui a ver al Cardenal Antonio Quarracino para pedir su autorización. ‘Esa Virgen es de Bergoglio’, me respondió amistosamente el Cardenal, como diciendo: ‘Yo soy devoto de la Virgen de Luján. Andá a ver a Bergoglio que te va a decir todo lo que tenés que hacer’.”

Enseguida el párroco fue a ver al entonces Monseñor Bergoglio, quien con todo respeto le preguntó por lo que había dicho el Cardenal. Así sigue el relato el padre Rodolfo:

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BA Iglesias se presentó en Bolivia

Recientemente se llevó a cabo en San José de Chiquitos, Bolivia, el XIII Congreso Internacional de Turismo Religioso y Sustentable, con representantes de 14 paises, que expusieron los trabajos que efectúan para hacer del turismo un instrumento que permita el desarrollo social y económico de sus regiones.

Este Congreso nació hace 12 años, cuando emprendedores de turismo de Brasil y Argentina  se ocuparon de trabajar en un circuito internacional que promueva sitios que tengan algún atractivo religioso, como una opción diferente dentro de la diversa oferta de viajes, y actualmente cuenta con el respaldo del Vaticano.

La delegación argentina estuvo compuesta por la Coordinadora de Turismo Religioso del Ministerio de Turismo, Cecilia Chiuchich quien resaltó que en nuestro país hace años se viene trabajando con en este tema, debido a la gran cantidad de manifestaciones, sitios y santuarios, y en cada una de las provincias se empezó a darle importancia a lo que es el turismo religioso.  “Vimos que era un producto que estaba muy desorganizado. Hay mucha información que no está sistematizada y no sabemos hasta dónde provoca este desarrollo que estamos queriendo pregonar”, explicó  Chiuchich y dijo además que después de sistematizar todo esto a través del primer observatorio turístico de esta especialidad sabremos de qué manera encarar tema del turismo religioso.

También se presentó Graciela Paladea, por la provincia de Santiago del Estero disertando sobre el Legado de los Jesuitas en Santiago del Estero; Agustina Lasgoity, coordinadora de Encuentro Joven en la Comisión de turismo Religioso, cuya ponencia tuvo como eje las diferentes Propuestas de Gestión y Protección Sostenible del Patrimonio y Miguel Cabrera  quien presentó BA Iglesias, el innovador desarrollo digital declarado recientemente de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

 

El tapiz histórico de la Conferencia Episcopal

Existe una historia sobre el tapiz “La adoración de los Reyes Magos” tejido según el lienzo del pintor italiano Tiziano Vecellio o Vecelli, conocido tradicionalmente en español como Tiziano o Ticiano. Algunos se la atribuyen al profesor Diego Amado Del Pino (1921-2008), resulta extraño porque es un tema poco abordado por el historiador porteño. Cuando encontré esta historia el profesor falleció con lo que no pude corroborar su certeza. Lo cierto es que el tapiz existe y esta es la historia que pude rescatar.

felipe-IIEn 1580 reinaba en España Felipe II “el Prudente”, por entonces el monarca más poderoso de la Tierra y gran defensor del catolicismo y de la contrarreforma. Este soberano encomendó a los grandes maestros tapiceros de “Bruselas Bravante”, en los Países Bajos, un bello tapiz decorativo inspirado en un motivo religioso del Tiziano: “La Adoración de los Reyes Magos” (1559), remitiendo para ello una copia en cartón.

Los orfebres trabajaron sin descanso y al cabo de un tiempo, finalizaron su labor, y enviaron la obra a la corte, donde fue colocada en una pared del Palacio Real, bien a la vista de todos. El fabuloso tapiz mide siete metros de largo por cinco de alFernando_VII.pngto.

En 1657 Felipe IV obsequió el tapiz a las Clarisas de Madrid, religiosas capuchinas de la Orden de San Francisco, quienes recibieron el presente con entusiasmo, colocándolo junto al coro bajo, donde estuvo expuesto hasta 1808, época de Fernando VII.

Este monarca, tan ligado a nuestra historia patria, decidió homenajear al gobernador de las Islas Filipinas enviándole de regalo el magnífico tapiz y hacia tan remoto destino lo despachó a bordo de un buque de su armada en 1815.

Ocurrió que en las islas Canarias, la nave se topó con el “Vigilancia”, buque corsario argentino que al comandó de Walter Davies Chitty, cuñado del Almirante Brown, la capturó y se hizo de su carga.

Una vez en Buenos Aires, el “Vigilancia” desembarcó el botín y siguiendo la costumbre de la época, el gobierno porteño lo declaró “buena presa” para ponerlo a remate público.

Pedro_Pablo_Vidal.pngOcurrió que el canónigo de nuestra catedral, presbítero Dr. Pedro Pablo Vidal, se interesó por la magnífica obra de arte, pagando por ella la suma de 19 onzas de oro (equivalente a once mexicanos del mismo metal), importe que abonó en “pelucones”, monedas de uso corriente, así llamadas por representar al monarca español con una gran peluca.

El sacerdote, que mucho sabía de arte y algo de tapices, comprendió desde el primer momento que aquella textura, sus vivos colores y la justeza de su copiado, eran evidencia de que se hallaba frente a una pieza de incalculable valor y en vista de ello, tras determinar su autenticidad, la envió como obsequio al Convento de Santa Clara (en la iglesia San Juan Bautista), a cargo de las hermanas capuchinas.

En años posteriores, una de las religiosas, apiadándose de las monjas ancianas que en pleno invierno debían arrodillarse en el piso helado durante las misas, decidió hacer unos tapetes cortando varios rectángulos del tapiz. En otro momento, al romperse un vitral lateral, las hermanas no tuvieron mejor idea que cubrir el boquete con lo que quedaba de la tela, a efectos de que la lluvia, el granizo y la humedad no estropeasen el antiguo órgano del templo.

Alrededor de 1870, siendo abadesa la Madre Carmen, llegaron a Buenos Aires directivos de la fábrica de gobelinos de París, con la misión de certificar tanto la antigüedad como la autenticidad de la pieza.

gobelino la adoracion de los reyes

Promediando el siglo XX las Clarisas no tenían lugar en su nuevo convento en Paso del Rey de la localidad de Moreno y lo entregaron para ser colocado en el palacio de la Conferencia Episcopal Argentina, Suipacha 1034, previa tarea de restauración por expertos maestros artesanos. La magnífica obra fue colgada en la sala principal del primer piso y allí permanece a hasta nuestros días.