Fue en los albores del siglo XIX que los misioneros franciscanos, bajo la advocación de la Virgen de Valvanera, llegan a la zona y se instalan en terrenos donados fundando una capilla, hospital y huerta donde hoy se erige la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera (con la modificación ortográfica).

El templo se construyó en el año 1833 y concluyó en 1865. De estilo barroco acotado posee dos torres, campanario y reloj, frontispicio de 3 arcos de columnas corintias y atrio. El interior de tres naves, con iluminación natural por óculos, en las laterales; techo de cañón corrido con pinturas al fresco e importante bóveda de la cúpula con ventanales con vitraux. Las estaciones de la Vía Crucis es una muestra de pequeños óleos sobre madera dignas de observarse.

Balvanera organo 1Un primer órgano fue instalado en esta iglesia en 1842 pero no se ni su origen ni tampoco quien fue la persona que lo montó. Algunos elementos de dicho instrumento fueron usados en 1875 por Alberto Mateo Poggi para instalar el nuevo órgano, probablemente uno fabricado por la casa Giovanni Tonoli.

En 1902 el organero Donato Sangaletti trabajo sobre este instrumento usando materiales comprados a la fábrica italiana Giacomo Locatelli y que fueron agregados al órgano Tonoli. Se le puso una nueva consola, fachada y algunos mecanismos fueron incorporados.

En 1996 después de muchos años de abandono, el órgano fue restaurado por el organero Enrique Godoy quien mantuvo todos los elementos y mecanismos originales reincorporando también las 4 filas más altas del ripieno (registro del coro principal) que habían sido eliminadas en 1902 (con nuevos tubos comprados a Italia – 33a-36a-40a-43a-). Cinco filas más de ripieno se pueden llamar accionando un pedalín. Por lo tanto, agregando estas 9 filas del ripieno a los principales de 16′, 8′, 4′ y 2′ en el Manual I se obtiene la línea de ripieno más grande montada sobre una única secreta en la Argentina, totalizando así 13 filas.

Evangelizar y educar

El Colegio se fundó por iniciativa del Gobernador de Buenos Aires, Pastor Obligado, quien convocó a la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, conocida como Padres Bayoneses. Ellos alquilaron “un modesto solar de planta baja, que medía 40 varas por 50, con un patio interior”, perteneciente a Tomás Rebollo, que lo había utilizado como depósito de cueros y lanas y que se encontraba en Azcuénaga y La Piedad (hoy Bartolomé Mitre) y comienzan a dar clases en 1858. En septiembre de ese año, la Congregación adquiere un terreno sobre la actual calle Teniente General Juan Domingo Perón, donde se construye el edificio que es hoy la sede del Colegio. Y el segundo ciclo lectivo, inaugurado el 19 de marzo de 1859 es en las nuevas instalaciones.

colegio san joseFue la primera experiencia educativa que incorporó la pedagogía francesa, entonces de avanzada, su fundación, desarrollo e historia están íntimamente ligados a la Iglesia Nuestra Señora de la Balbanera. Debido a la presencia de la parroquia y del colegio muchos franceses de esa zona o de Bordeaux vivían en las cercanías, pueden confrontarse los Censos de esas épocas (1840 al 1880). En los libros de la parroquia de Balvanera hay una enorme cantidad de galos, casados, o bautizando a sus hijos.

En las aulas del Colegio San José, estudiaron el Doctor Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente de los argentinos y el primer mandatario que fue derrocado por un golpe cívico militar, el Perito Francisco Pascasio Moreno, descubridor de buena parte de la patagonia cordillerana argentina y fundador de la Sociedad Científica Argentina, el paleontólogo Florentino Ameghino, el Cardenal Santiago Luís Copello, el Doctor Luís María Drago, quien entre 1902 y 1903 ejerció como ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, y algún tiempo después como miembro del Tribunal permanente de arbitraje de La Haya, los historiadores contemporáneos Félix Luna y José María Rosa.

Tango

Jorge Luís Borges, en su “Milonga de Jacinto Chiclana” sin citarlas explícitamente nombra a las torres de la iglesia cuando dice:

“Sobre la huerta y el patio / las torres de Balbanera / Y aquella muerte casual / En una esquina cualquiera”