La iglesia de Santa Felicitas en el barrio de Barracas, deslumbra por su belleza. Se trata de uno de los primeros ejemplos del temprano eclecticismo local, que su autor, el arquitecto argentino, formado en Alemania, Ernesto Bunge desarrolló dentro de la vertiente neo medievalista alemana, con detalles neorrománticos.

El interior del templo es de una sola nave con crucero y cúpula. Llama la atención por la riqueza de su decorado, el cual se basa en una buena combinación de mármoles, estucos, y pinturas de mérito. La bóveda del crucero ha sido decorada con escenas simbólicas en la que resaltan los dorados. El altar mayor, los laterales y el púlpito son de mampostería policromada. En los cuatro ángulos del crucero se encuentran las imágenes de los Doce Apóstoles.

Los vitrales son de origen francés y el piso, de mosaicos españoles. Las lámparas del templo, con numerosos caireles de cristal aún conservan sus tubos de gas de carburo, pero no se utilizan. La iluminación es por corriente eléctrica.

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© Miguel Cabrera