A mediados del siglo XIX el éxodo irlandés, hasta entonces dirigido casi con exclusividad hacia Estados Unidos, reconoce un nuevo destino masivo: Argentina. Su magnitud genera el envío de un emisario del arzobispado de Dublin, el padre Antonio Fahy, activo sacerdote que organiza las capellanías de la grey irlandesa y fallece víctima de la fiebre amarilla en 1871.

El padre Fidel Kent Stone –sacerdote norteamericano protestante convertido al catolicismo–, es quien el 12 de septiembre de 1881 adquiere los terrenos de Caridad (hoy Urquiza) y Estados Unidos.

El nuevo predio se ubica a 35 minutos de caminata del centro para no violar las reglas de retiro de la comunidad. Pero ese entorno aislado tiene el salpicado de pobladores primitivos para quienes la misa de los domingos, cuando menos, es tan necesaria como el pan. Y desde el 6 de enero de 1883, cuentan, a su alcance, con una pequeña capilla de madera con techo de zinc acompañada por las habitaciones para residencia provisional de los religiosos.

En la inauguración monseñor Rasore da su bendición al nuevo templo y el padre Fidel Kent Stone oficia la primera misa de este templo de la comunidad irlandesa. Pronto, la solidaridad de los humildes reniega de todo sectarismo y el templo se torna de concurrencia indiscriminada del entorno, aunque no muy lejos se ubica la capilla, pequeña todavía, que daría origen a la iglesia de San Cristóbal.

Así las cosas, la necesidad de expansión inicia concreciones el 4 de mayo de 1890 cuando se coloca la piedra fundamental para la erección del templo que conocemos. La comunidad irlandesa y los pasionistas dedican entonces sus esfuerzos a la construcción. El padre Constantino Colclough toma la decisión de que el templo pasionista debe ser similar a la Catedral de Saint Patrick en New York. Se contacta con el ingeniero E. A. Merry, quien elabora diversos proyectos hasta que se selecciona el de estilo gótico inglés derivado del normando del siglo XIV (premiado en Londres). La contribución de la feligresía irlandesa cumple un papel fundamental en la financiación de los trabajos. Y sólo cuatro años después, en tiempo récord para la magnitud de la obra, el 11 de marzo de 1894, se inaugura la iglesia de Santa Cruz.  Encabezados por el presidente de la Nación, Luis Sáenz Peña, una larga lista de autoridades y personalidades se hacen presentes en el acto que incluye la misa celebrada por monseñor Aneiros, arzobispo de Buenos Aires.

Años después la Revista Caras y Caretas decía:

“El domingo de la semana anterior se celebró la fiesta inaugural de la Iglesia de la Santa Cruz, que ha construido en la esquina de las calles Caridad y Estados Unidos, la Congregación de Padres Pasionistas que vinieron de los Estados Unidos en 1880 a dar misión a los residentes de habla inglesa en estos países.
El estilo es gótico inglés, del siglo XIV y la fachada tiene numerosas estatuas de santos. Es de tres naves y posee una torre de corte elegantísimo. El templo tiene 42 metros de largo por 19 de ancho y no se ha omitido gasto para decorarlo contando con cinco altares que son un modelo de sencillez y de buen gusto, y con púlpito que no tiene igual en los demás templos. Los mármoles empleados son de Carrara, Joinville, Córdoba, San Luis y ónix de Méjico.
La piedra fundamental de este templo fue colocada en 1890 y fué consagrado solemnemente el 3 de Septiembre de 1897 por el arzobispo doctor Castellano secundado por los obispos entonces Monseñores Cagliero y Espinosa.
La fiesta inaugural fue organizada por el Padre Eduardo, superior de la congregación, oficiando el superior de los Redentoristas. La cátedra sagrada la ocuparon durante los cultos el Internuncio Apostólico Monseñor Sabatucci y el obispo Romero”.

Caras y Caretas del 12 de octubre de 1901