Más allá de los valiosos elementos interiores, la Basílica Nuestra Señora de la Merced del barrio de San Nicolás, tiene un referente curioso incluido en la remodelación que el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo realizó en 1894: en el tímpano de la fachada incorpora un grupo escultórico que alude a un hecho histórico clave, para nuestro país, en la lucha por la liberación del imperio español.

En ese trabajo se ve a Manuel Belgrano ofrendando a la Virgen de la Merced el bastón de mando del ejército del Norte, que él comandaba, después de la victoria en la batalla de Tucumán. Esto tiene una explicación. El 24 de septiembre de 1812 las fuerzas patriotas derrotaron a los realistas y allí se decidió la suerte de las Provincias Unidas del Río de la Plata que pugnaban por afianzar su revolución.

En la mañana del 24, día de veneración de la Virgen y, antes del combate, Belgrano rezó ante su altar en la Iglesia de Tucumán. Y puso a su ejército bajo aquella protección.

Después de la victoria, en el parte de guerra que transmite al gobierno, escribe textualmente:

La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos.

El General, profundamente conmovido por el triunfo, nombra a la Virgen de las Mercedes (o de la Merced) como Generala del Ejército Argentino.
© Miguel Cabrera