La parroquia, ubicada en Parque Avellaneda está dedicada a los Santos Sabino y Bonifacio, “Patronos menores” de la “Ciudad de la Trinidad”, hoy Buenos Aires. Al erigir esta parroquia bajo el patrocinio de los mencionados mártires, el Cardenal Copello, cumplió con un voto hecho en 1590 por le Cabildo Civil y Eclesiástico de esa época. En su libro Crónicas del Buenos Aires Colonial, José Torre Revello, hace mención a que estos patronos menores y dice:

Con el correr de los años y dada la acendrada religiosidad del vecindario se instituyeron otros patrones menores, entre los cuales figuraban a partir de 1590, San Sabino y San Bonifacio, como protectores contra las hormigas, que con su voracidad destruían las sementeras y sembradíos

Voy a compartir parte del relato que hace Eugenio Coebet-France en su libro Crónica de Antaño donde describe la situación de la época relata:

A los diez años de la fundación de Buenos Aires, la plaga de hormigas y ratones adquiriría caracteres alarmantes. Las sementeras de viñas y de trigo corrían riesgo de perderse y los roedores constituían un peligro real en las misérrimas construcciones de la localidad. En agosto de 1590 el Cabildo, velando por el bienestar del vecindario, decidió designar abogados celestiales y disponer una procesión, a fin de impetrar del Señor su divina misericordia. Para la elección de aquellos siguióse el simplista procedimiento en boga in illo tempore, de “echar suertes sobre los santos del caleríadario”, resultando elegidos San Sabino y San Bonifacio, cuya fiesta celebra la Iglesia Católica el 14 de mayo

No he encontrado registro sobre si esa procesión se hizo o no, hay pocas actas en buen estado de esos años. Los cierto es que parece ser que el Cabildo se olvidó de ese nombramiento porque en 1611 fueron nombrados con ese rol los Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo. La reparación llego mas tarde, a finales de 1692, el capitán Gabriel de Aldunatte, halló entre diferentes papeles del Cabildo el acta de 1590 acerca de la designación de patronos para combatir la plaga de hormigas y ratones.

Coebet-France dice al respecto  a la decisión del Cabildo Eclesiástico:

Decretaron que se inquiriese respecto de la situación del solar destinado para ermita de tan “Gloriosos Santos, para que hallado, se disponga por este cavildo lo que más conhenga”. Hasta la extinción del Concejo y Regimiento bonaerense, hízose memoria el 14 de mayo de San Sabino y San Bonifacio. No siempre hallamos la constancia del recuerdo y del abono de la limosna para la celebración de la misa en las actas del Cabildo. Mas, tratándose de una fiesta de guardar, desatada la duda acerca de a qué santos correspondería elevar las preces para ahuyentar los roedores e insectos perniciosos, ya no olvidarían los ediles de dar cumplimiento a lo resuelto.

La plaga continuaba entonces, en 1774, se ordenó a toda la población rendir culto a los santos patronos ese 14 de mayo en todas los templos de la ciudad. Se mando a realizar dos imágenes para pasearlas el día de la procesión “y las venideras”.

Si bien primó en el ánimo de los gobernantes de 1692 y 1774 el propósito de solemnizar el día de San Sabino y San Bonifacio, acatando lo resuelto el 13 de agosto de 1590, no dejaron por eso
de recordar a los dos Apóstoles San Simón y San Judas Tadeo el 28 de octubre de cada año. Los documentos exhibidos al Cabildo por el capitán Gabriel de Aldunatte no desautorizaron, en realidad, la elección de 1611. Por eso la ciudad cuenta con cuatro patronos para implorar el divino auxilio contra las plagas

San Sabino fue obispo de Espoleta y mártir bajo la persecución de Diocleciano (siglo IV). San Bonifacio fue un caballero romano que murió mártir bajo la persecución de Galerio Máximo, en Oriente (Siglo IV).