El 2 de septiembre de 1939, el Cardenal Santiago Luis Copello inauguró el Templo de San Ramón Nonato en el barrio de Velez Sarsfield. En el lugar había una capilla bajo la advocación de María Auxiliadora.

El 11 de junio de 1993, el Cardenal Antonio Quarracino, en nombre de la Iglesia, declara oficialmente; “El Templo de San Ramón Nonato es un Santuario, un lugar privilegiado para el encuentro de los hombres con Dios”

El primero de septiembre de 1996, Monseñor José M. Serra consagra el Templo y el Altar Mayor de este Santuario y colocó la reliquia de Santa Victoria, virgen y mártir. Celebrando la Eucaristía y bendiciendo luego la capilla del Santísimo Sacramento.

Ese año, cuando la Parroquia fue elevada a santuario, se anexaron varios edificios para atender el caudal de gente que visita el mismo, en uno de los patios laterales, se puede visitar La Fuente de la Virgen de la Dulce Espera.

Nació tras la muerte de su madre

San Ramón es el patrono de las embarazadas y de los obstetras, porque nació tras la muerte de su madre. Por eso se lo llama nonato, que es no-nacido en forma natural. Recibió el nombre de Ramón en honor a la persona que abrió el vientre de su madre.

Tuvo una vida de entrega a Dios y, tras ingresar a la Orden de la Merced, se ordenó sacerdote y viajó a África para ofrecerse en rescate de cautivos cristianos. Trabajó hasta el martirio por los oprimidos, defendió la vida de los sometidos y predicó con la palabra y el ejemplo. El papa Gregorio IX lo creó cardenal de la Iglesia, y cuando viajaba a Roma para recibir el capelo, falleció el 31 de agosto de 1240.

Por ser mensajero de la vida la Iglesia lo proclamó santo y lo convirtió en patrono y defensor de la vida concebida, de las mujeres embarazadas, de los niños y de los que desean ser padres.