En 1930, al cumplirse los primeros 100 años de las tres apariciones de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa (a la hoy Santa Catalina Labouré en la capilla del convento de las humildes religiosas vicentinas en París) eran tantos los fieles en nuestro país, que se sientian agradecidos por sus bendiciones, intercesiones y milagros concedidos, que una multitud se volcó a la Plaza de Mayo para acompañar la procesión que las Hijas de la Caridad de María organizaron en su honor.

La Congregación de la Misión recibió la consulta del Cardenal Copello sobre su interés en emplazar una nueva Parroquia en Parque Chacabuco y ponerla baja esa advocación. Entusiasmadas con la idea, las hermanas emprendieron la tarea de sumar financistas a su enorme sueño: la construcción de un santuario.

Las hermanas lograron interesar a Adelia María Harilaos de Olmos, hija de una acaudalada familia de terratenientes y heredera, ademas, de la una fortuna de su difunto esposo el ganadero y ex Gobernador de Córdoba, Ambrosio Olmos. Adelia tomó el proyecto como propio ya que además de aportar $ 500.000 de la época, se ofreció a supervisar cada detalle de la construcción.

En su palacio de la Avenida Alvear 1605, que luego donaría a la Nunciatura, fue el centro de operaciones de la comisión pro-Santuario y donde se firmaron los contratos. Por sus acciones caritativas y sus donaciones a la Iglesia Católica fue nombrada Marquesa Pontificia por el Vaticano.

Para diseñar el templo Adelia contrató al estudio de los arquitectos franceses Albert Favré (diseñador de la estancia La Candelaria en Lobos, provincia de Buenos Aires) y Ulysse Trouvé, los que tenían una amplia experiencia en la construcción de palacetes y mansiones para la alta sociedad porteña.

El proyecto elegido fue rechazado por el Cardenal Copello. Según las investigaciones realizadas por Ofelia Manzi y Patricia Grau Dieckmann (“Lo que no fue: El proyecto neogotico de la iglesia de la medalla milagrosa”, Instituto de Teoría del Arte e Ideas Estéticas “Julio Payró”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, 2008 ) referidas a la discusión previa en la elección de un estilo para el Santuario aseguran que el Cardenal se manifestó a favor del neorrománico como símbolo de virtud y fortaleza frente al neogótico que se vinculaba a una cierta decadencia ornamental y naturalista. La investigación cuenta con los planos respectivos pero sólo con registros de testimonios orales de testigos coetáneos del Cardenal Copello y no con ningún documento escrito que acredite estas aseveraciones ideológicas. El proyecto que se concluyó fue de un estilo neorrománico más acorde con la cosmovisión de Santiago Copello que coincide con la de las clásicas historias de la arquitectura.medalla-milagrosa

Estas idas y venidas hacen que, recién en 1934, se coloque la piedra fundamental con una pomposa ceremonia a donde asiste también el presidente Agustín P. Justo, y se dicta el decreto de erección canónica de la parroquia.

El padre Esteban Mattías se pone al frente del proyecto por pedido de la congregación Vicentina. Los planos definitivos fueron aprobados por Mattias el 14 de Julio de 1938 junto con las firmas de Sor Levadoux en su rol de visitadora de las Hijas de la Caridad, la Señora de Olmos y el constructor Leon Valli.

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Vitrales sobre el altar mayor e imagen de la Virgen

El 27 de noviembre de 1938 a las 10 de la mañana, en una esperada ceremonia, se bendijo la imagen de 5,30 metros de altura de la Virgen de la Medalla Milagrosa que corona el Santuario ( obra del escultor Santiago José Chiérico finalizada por su hijo Mario).  La inauguración definitiva del templo se hizo con ceremonia con la presencia de autoridades eclesiásticas y nacionales el 22 de Noviembre de 1941.