La iglesia de Santa Felicitas, en el barrio de Barracas, cuenta con doce vitrales de gran tamaño distribuidos en la nave principal y en los laterales de los tres altares que conforman el crucero. Las vidriadas en los retablos son más chicas y muy variadas, tanto en su forma como en temática. Los tres retablos tienen un tríptico no figurativo inmediatamente detrás de los altares, dos paños figurativos con imágenes y sobre estos, sendas piezas circulares. En el caso particular de la Virgen María, hay dos paños figurativos más, detrás de su estatua y, encima del retablo, una linterna con cinco vitrales con motivos geométricos. No llevan firma ni marca de fabrica y según el registro de Edificaciones Patrimoniales de la Ciudad de Buenos Aires, habrían sido fabricados en Francia.

El singular efecto de translucidez, característico de los vitrales, se logra en las ventanas gracias a la luz natural. En el caso de las vidrierías de los retablos interiores el arquitecto Bunge, diseñador del templo, instaló un sistema de iluminación a gas por detrás que luego fue reemplazado por electricidad.

Detrás de los grupos escultóricos que rematan la terminación de cada altar, se encuentran otros vitrales de rosetón. La antesacristía y la sacristía cuentan con otros más sencillos y sin mayores representaciones.

Al entrar al templo sobre el plano derecho encontramos los vitrales de San Roque, San José, El Salvador, Santa Catalina, San Antonio, San Luís, San Martín de Tours y el Mendigo, San Martín y San Bonifacio.

Sobre el ala izquierda San Enrique, San Jorge, San Felipe, Nuestra Señora de Guadalupe, el Juez y Santa Felicitas, San Carlos y Santa Felicitas; y Santa Felicitas y sus siete hijos.

En el altar mayor la Anunciación de la Virgen y la Visitación; en el vano de dicho altar Santa Gertrudis y Santa Elena.

En el vano del altar de Santa Felicitas, Santa Cristina y Santa Teresa y en el vano del altar de San Martín de Tours, Santa Matilde y Santa Ludmila.