La imagen de Nuestra Señora del Rosario que se encuentra en el camarín, es una antigua figura tallada en madera y traída del Alto Perú, data del siglo XVI. Presidió los cultos en nuestra Iglesia Catedral en es siglo. Por ello, tal cual reza una placa ha sido honrada con los títulos de “Milagrosa, Taumaturga, Histórica, Antigua, Primera”. Esta histórica imagen fue trasladada desde la catedral al templo a fines del siglo XVIII. En torno a ella se constituyó la Cofradía del Santísimo Rosario que en la actualidad funciona en el convento. En 1922 recibió la coronación pontificia de manos del Papa Pio XI

camrin virgen del rosarioEn el interior del convento pueden admirarse:Dos banderas del Regimiento N.º 71 Highlanders, que intervino en la primera invasión inglesa. Dos estandartes de la Marina Real Británica ofrendadas en persona por el propio Liniers a la virgen del Rosario el 24 de agosto de 1806. También hay en el camarin dos banderas conquistados por Belgrano a los españoles en su campaña al Alto Perú.

ns del rosario banderasEl riquísimo retablo del altar mayor, los valiosos cuadros del Rosario y de Santa Rosa de Lima, los preciosos ornamentos y magníficos altares de hermosas tallas; las espléndidas esculturas de San Vicente Ferrer de 1773, de Santo Domingo Penitente de 1779 y del Santo Cristo del Buen Viaje; los quince misterios del rosario ejecutados en artísticos mosaicos de Venecia.

Existe en la sacristía un valioso cuadro de los Santos Fundadores, pintado en 1762.  Es doblemente histórico por su antigüedad y por conservar los impactos de las balas inglesas que lo perforaron en las invasiones.

Veletas

La veleta de la torre derecha tiene una figura de perro pues los dominicos llevan ese nombre por Domini canis, los guardianes del señor. La veleta izquierda es la silueta tradicional de un gallo que simboliza la vigilancia. Se dice que en lo alto de las iglesias otea el horizonte y se encarga de ahuyentar los demonios.

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Dominicos

Fueron dominicos: Gaspar Carvajal, que bendijo, en 1553, la fundación de Santiago del Estero, la ciudad más antigua que aún existe en el territorio argentino; los frailes, que como Matías Castillo, decidieron la permanencia de San Martín en el gobierno de Cuyo y que en San Juan lo alojaron en la celda prioral del convento; Juan Grande, cuya labor educacional de 50 años en Santiago, compendia toda la historia de la instrucción primaria en la provincia; José Zemborain, el maestro de los jóvenes porteños, muchos de los cuales actuaron en 1810; Justo de Oro, defensor de la forma republicana de gobierno en 1816; Luis Tejeda, el primer poeta de nuestras tierras; Manuel Torres, a quien se debe el primer hallazgo paleontológico en el territorio argentino; y el fogoso Ignacio Grela, personero de los criollos, que el 25 de Mayo de 1810 exigió al Cabildo que se expidiera inmediatamente, porque “el Pueblo quiere saber de qué se trata”.

El loco de la torre

En noviembre de 1827 desembarcó en el puerto de Buenos Aires el físico italiano Octavio Fabricio Mossotti. Se hizo cargo de la cátedra de Física de la Universidad de Buenos Aires y también consiguió que le permitieran trabajar en la única torre que tenía entonces el convento de Santo Domingo. Mossotti tenía un interés especial: el cielo. Por ese motivo, reunió instrumentos de meteorología dispersos, los acondicionó y se instaló allá en las alturas para estudiar el firmamento porteño.

Este físico fue el primero en medir con un pluviómetro la cantidad de lluvia caída en la ciudad. Estudió el día solar con el fin de calibrar mejor los relojes de Buenos Aires, ya que “la hora oficial” de aquellos tiempos era la que marcaban los relojes en las torres del Cabildo, primero, y de la iglesia de San Ignacio, luego (la falta de ajustes podía hacer que el horario se retrasara hasta 16 minutos). Registró un eclipse de sol en 1833 y uno de luna en 1834. También dio cuenta del paso de Mercurio delante del sol (el 5 de mayo de 1832), para envidia de sus colegas en Europa, quienes tuvieron una jornada con nubes y se lo perdieron.