En San Blas y Donato Álvarez existía la quinta de Anselmo. Su dueño, el canónigo Francisco Arreche antes de morir dejó en manos de su albacea, Monseñor Juan Perasso un terreno de 57 metros  por 80. Junto con un agregado de 75 mil pesos, que no pude saber en que se usó, para construir una iglesia y un colegio.

Tiempo después, el terreno fue donado a la orden de los claretianos. Quienes un año después comenzaron la obra de una capilla y el 13 de mayo de 1926 monseñor Fortunato Devoto la bendijo bajo la advocación de Nuestra Señora del Consuelo. En realidad el nombre completo fue Nuestra Señora del Consuelo de los Afligidos.

Con el tiempo, la zona se pobló de inmigrantes italianos provenientes de Turín y, por un tema idiomático, llamaron a la capilla Consolata. Cuando en 1928 monseñor José María Botaro realiza el acta de erección como parroquia lo hace con el nombre de Nuestra Señora de la Consolata.

En 1929 se comenzó a construir la cripta, según planos realizados por el arquitecto Aldo Antonio Flandoli  y un año más tarde se inauguró la misma. La parroquia por mas de 30 años funcionó en un espacio de 23 metros por 16.

ns-consolataLas obras del templo y el colegio Claret comenzaron en noviembre de 1940 y en 1945 se bendijo el bautisterio del nuevo templo parroquial. El ingeniero Julio Arrighi, que se hacen cargo de la tarea de terminación del templo ante la muerte Flándoli, decide en 1962, por un tema de tiempos y presupuesto, no respetar el plano original que incluía una torre campanario de 50 metros. Por eso cuando te paras y la contemplas de frente sentís que le falta algo.