Siendo que en la zona del Parque Avellaneda, a principios del siglo pasado, la población crecía en forma exponencial, unos vecinos, con el permiso del Arzobispado, compraron una casa en Remedios 3345. La refaccionaron y, en 1927, comenzó a funcionar allí una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora de Lujan.

Virgenes de lujan en lujan porteño.pngViendo la necesidad de contar con un párroco, ya que las parroquias cercanas (San José de Flores y Nuestra Señora de la Candelaria) estaban sobrepasadas de feligreses, Monseñor Botaro el 12 de octubre de 1928 decreta su erección canónica como parroquia.

Voy a permitirme ir un poco para atrás en el tiempo y contarte que por ley 8.885/1912 se ordenó la construcción de la 9 de Julio. Que se inauguró recién en 1937, bajo la presidencia de Agustín P. Justo, con un trazado de cinco manzanas, desde Bartolomé Mitre a Tucumán. Su creación previó el crecimiento del distrito y estuvo en línea con la ampliación de otras arterias como la avenida Corrientes que para su inauguración ya había ensanchado sus primeras cuadras. Todo este modernismo hizo que se demoliera la entonces parroquia San Nicolas de Bari . Sin pretenderlo ese hecho, que destruyó parte de nuestro patrimonio histórico, hizo que su cura párroco, monseñor Daniel Figueroa, solicitara la creación de un santuario, en la Ciudad, bajo la advocación de la patrona de Argentina.

Fue así, entonces, que uniendo voluntades con los feligreses de Parque Avellaneda, se deicidió comprar unos terrenos donde hoy esta construido el templo. De común acuerdo se determinó que la nueva edificación debería reproducir en lo externo la línea colonial del santuario levantado en la Villa de Luján en 1763, luego remplazado por la actual Basílica Nacional. En tanto que en lo interno debía reflejar el estilo y la ornamentación de San Nicolás de Bari, que gracias a la piqueta de la modernidad pasaría a ser solo un recuerdo.

A medio construir, pero apurados por la entonces Municipalidad, que esperaba para la destrucción de San Nicolás, decidieron trasladar a Nuestra Señora.  Para recrear aquellos épicos sucesos de 1630, la imagen fue transportada en una carreta tirada por tres yuntas de bueyes, la misma era propiedad del tropero Antonio Spirito. Detrás de la carreta una centena de gauchos a caballo y luego toda la feligresía a pie.

Salieron de de San Nicolas a las nueve de la mañana y llegaron a Francisco Bilbao y Portela a las cuatro de la tarde; en los últimos tramos bajo una fuerte lluvia. Luego en el templo en construcción, la imagen de la Virgen se colocó en un nicho de bronce, que era el mismo que ocupaba la imagen de la Pura y Limpia Concepción, en su primitivo templo del año 1763 en la Villa de Luján.