El templo actual fue construido mucho después por León Valli. Sus dimensiones 47 metros de largo por 17 de ancho y 11 de alto. La primera piedra fue bendecida por el Cardenal Santiago Luis Copello el 16 de septiembre de 1939 y pudo ser bendecido por el mismo cardenal Copello el 10 de mayo de 1941.

Es de un estilo neo-románico ecléctico (las líneas generales son neo-románicas aunque con mezcla de otros estilos, de allí su “eclecticismo”). Son de destacar su imponente campanario y su portal principal, ambos simples pero impactantes. El magnífico edificio se destaca, desde lejos en una zona plena de comercios. Tiene en total treinta y cinco vitrales, todos ellos realizados en los talleres de la casa Estruch, de Buenos Aires. Algunos de ellos reproducen lugares sagrados o figuran personas –por ejemplo imágenes de María o de algún santo– con los respectivos atributos iconográficos que los caracterizan, otros presentan escenas (por ejemplo de la vida de algún santo), otros son simbólicos (representan simbólicamente algún misterio o verdad de nuestra fe) y algunos, por último, tienen un objetivo meramente funcional o decorativo (por ejemplo permitir que pase la luz y así brindar luminosidad al espacio sagrado. En la parte superior de cada uno de ellos puede verse los mismos símbolos que adornan el campo del escudo agustino: El corazón en llamas y atravesado por una flecha evoca aquella famosa frase de San Agustín: “Fecisti nos, Domine, ad Te et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in Te”: “Nos creaste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti”.

Al enfrentarnos al Altar mayor, destaca el retablo, tanto por su diseño, sus proporciones y por las obras artísticas que nos presenta. En realidad, habría que decir que todo en él fue concebido como digno marco y del conjunto escultórico que representa a la Virgen de la Consolación, san Agustín y santa Mónica (ambos de rodillas ante la Santísima Virgen, recibiendo de ella la correa agustiniana). Se trata de tres tallas en madera de tamaño mucho mayor que el natural , estucadas y policromadas . Los ojos de las figuras, hechos de cascarón de cristal, dan un particular realismo a las obras. El grupo fue encargado en 1928 a la Casa Feliú de Barcelona.

El retablo en sí, es una obra de exquisita hechura; el mismo fue construido por la casa Mahlknecht (perteneciente en aquel entonces a los hermanos Augusto, Vigil y Leo Mahlknecht provenientes del Tirol. Realizado en mármoles de varios colores que son el marco cromático ideal para el conjunto escultórico. El Retablo del altar mayor fue construido entre los años 1949 y 1950. En su cuerpo inferior cuenta con ocho nichos con sus respectivas imágenes: dos policromadas (S. Ezequiel Moreno y Sta. Magdalena de Nagasaki) y seis en madera al natural . Las imágenes realizadas en madera al natural representan a santos relacionados a la Orden. A la izquierda del Sagrario se encuentran: San Posidio (monje agustino que convivió más de cuarenta años con S. Agustín y fue su primer biógrafo); el Papa S. Pío X (quien en 1912 declaró a la Recolección Agustiniana como Orden autónoma respecto a la Orden de San Agustín); Sto. Tomás de Villanueva, religioso agustino que vivió entre 1486 y 1555, y fue Arzobispo de Valencia desde 1544, insigne por su amor a los pobre y patrono de nuestra provincia religiosa. A la derecha del sagrario están representados San Ambrosio de Milán (S. IV) obispo que bautizó a San Agustín; San Gelasio Papa (s. V) cuyas obras están fuertemente inspiradas en la teología agustiniana (se le ha denominado “Agustín abreviado”), hasta el punto que durante mucho tiempo se lo consideró “monje agustino” y San Alipio, obispo de Tagaste, amigo de la infancia de san Agustín y compañero de vida monástica. Originalmente las seis imágenes estaban tallada en madera de quebracho blanco y eran obra de Leo Moroder, al ser robada la imagen de San Ambrosio, la misma fue reemplazada por una copia realizada por el José Zerovnik (quien es autor además de las imágenes de San Ezequiel y Sta. Magdalena de Nagasaki).

 

En el remate del retablo, el tímpano triangular está decorado con un mosaico veneciano que representa a Cristo Rey adorado por dos ángeles; un poco más abajo, y también en la misma técnica, están representados los escudos de la Orden (izquierda) y de la Provincia (derecha). Coronando el remate aparecen, además de una cruz aureolada cuatro figuras, todas ellas esculpidas en mármol. Las figuras representan a los “cuatro seres alados” mencionados por el libro del Apocalipsis: un león, un toro, un águila y un ser con rostro de hombre, que la tradición cristiana ha identificado con los cuatro evangelistas (Marcos, Lucas, Juan y Mateo respectivamente).

En el año 1976 se llevaron a la práctica las reformas litúrgicas propiciadas por el Concilio Vaticano II y para ello se separó la mesa del altar del conjunto que formaba con el Sagrario, el cual fue quitado. En el año 2004 se quiso restablecer el Tabernáculo –valiosa pieza de ónix y bronce realizado en 1948– a su lugar original. Para esta obra se Convocó al Arquitecto Julio Infante, profesor de Arquitectura Religiosa y director del “Estudio Integral de Arte y Arquitectura Religiosa”. Bajo su dirección y de acuerdo a su proyecto, la firma Mahlknecht Hnos. (continuadores de la obra de Leo, Augusto y Vigil Mahlknecht), realizó la obra de restauración y reposición del Sagrario