En estas tierras pobladas de quintas y alfalfares, y en las que no faltaban tampoco numerosos hornos de ladrillos, se inauguró en 1907 la estación Villa del Parque, cuyo nombre aludía al vecino parque o quinta de Agronomía.

Poco tiempo antes, el 8 de diciembre de 1906, se había realizado con singular éxito el remate de unas cincuenta manzanas, habiéndose denominado al lugar en la ocasión, tal vez para atraer a los futuros clientes, con el pomposo nombre de “Ciudad Feliz”. Los remates continuaron y el barrio fue parcelándose y progresando hasta llegar a ser lo que es actualmente: un tranquilo barrio poseedor al mismo tiempo de un importante centro comercial.

Esta parroquia es, indudablemente, el templo referencial del barrio. Tal es así que su imágenes se encuentra en el emblema oficial del barrio, junto con el Palacio de los bichos, la estación de tren y un farol.

Su historia comienza en 1912 arribaron al barrio unas religiosas de la congregación de Hermanas de la Caridad de la Venerable Bartolomea Capitanio, quienes se establecieron en unos terrenos en la calle Cuenca al 2600. Al año siguiente levantaron allí una capilla. En junio de 1913, el Arzobispado, decidió erigir una parroquia en esa capilla, ya que era necesaria por la cantidad de fieles que el barrio iba teniendo año a año. En un principio se puso bajo la advocación de la Santa Niña y San Antonio de Padua.

En 1927 se bendice la nueva iglesia y el altar, el acto estuvo presidido por el Arzobispo de Buenos Aires, José María Bottaro, cambiando su advocación por la de Santa Ana.

En 2012, en el marco de los preparativos para las fiestas por el centenario de la parroquia, se solicitó al arzobispo de Buenos Aires, en aquel entonces el cardenal Bergoglio, que la parroquia pasara a estar bajo la advocación de Santa Ana y San Joaquín. No es fácil modificar el nombre de una parroquia tiene que haber una causa pastoral o teológica de fondo. El propio Bergoglio firmó, el 1 de noviembre de ese año, el cambio que debía realizarse a partir del día en que la Iglesia celebra la memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María. En sus argumentos expuso el pedido de la feligresía ya que, después del Concilio Vaticano II, el calendario litúrgico había unido en la misma fecha a los abuelos de Jesús. La parroquia , entonces. desde el 26 de julio de 2013 lleva ese nombre.

Historia de Ana y Joaquín

La página del AICA informa sobre los abuelos de Jesus lo siguiente:

El protoevangelio de Santiago cuenta que los vecinos de Joaquín se burlaban de él porque no tenía hijos. Entonces, el santo se retiró cuarenta días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana (cuyo nombre significa Gracia) “se quejaba en dos quejas y se lamentaba en dos lamentaciones”. Un ángel se le apareció y le dijo: “Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu  vientre se hablará en todo el mundo”. A su debido tiempo nació María, quien sería la Madre de Dios. Esta narración se parece mucho a la de la concepción y el nacimiento de Samuel, cuya madre se llamaba también Ana ( I Reyes, I ). Los primeros Padres de la Iglesia oriental veían en ello un paralelismo. En realidad, se puede hablar de paralelismo entre la narración de la concepción de Samuel y la de Juan Bautista, pero en el caso presente la semejanza es tal, que se trata claramente de una imitación.