El pastor anglicano Williams Morris  instaló en Güemes y Uriarte la primer “Escuela Evangélica Argentina” en 1898, a la que siguieron otras dos al año siguiente, continuando luego su
desarrollo con otras tantas pasando el arroyo Maldonado, mientras edificaba el templo San Pablo en Charcas 4670.

Las escuelas se extendieron asimismo por otros barrios de la ciudad, siempre con la autorización y supervisión del entonces Consejo Nacional de Educación, culminando su desarrollo en 1923 cuando desplegaron siete mil niños en la Av. Sarmiento ante la presencia del entonces presidente Marcelo T. de Alvear.

Esto provocó una fuerte reacción en las filas católicas de la época. Los motivos eran mas que comprensibles si contemplamos los siguientes aspectos: la relación con las otras divisiones del cristianismo (“protestantes”) en esa época, era de conflicto, no de convivencia. Además los vendedores de diarios ofrecían La Reforma, publicación semanal del protestantismo, en las calles porteñas al grito de “¡Viva Morris, abajo los curas!”. Se sumaba el hecho de que las escuelas fundadas por Morris habían obtenido una importante subvención del Congreso Nacional
pese a la oposición de los representantes católicos. Por último la ola antirreligiosa instalada en el último cuarto del siglo XIX estaba en pleno apogeo, de lo que da fe, entre otras cosas, el
tratamiento legislativo de un proyecto de ley de divorcio en 1902, aunque a último momento no obtuvo la mayoría necesaria para su aprobación.

Monseñor Espinosa, Arzobispo de Buenos Aires, decide entonces convocar a una comisión de señoras, presidida inicialmente por Florencia Garzoli de Peña y dirigida espiritualmente por el párroco de San Miguel, Juan Delheye, junto al religioso bayonés Francisco Laphitz, con el propósito de constituir una sociedad destinada a contrarrestar con erección de escuelas y templos la influencia del protestantismo en la ciudad.

La sociedad se llamó Obra de la Conservación de la Fe. Y según dice su acta de constitución su fin primordial es

“difundir entre los hijos del pueblo el conocimiento y el amor de la Religión Católica, sin lo cual consideraría fracasada la porción más esencial de su misión”. A tal efecto,“la enseñanza religiosa debe ocupar el mismo lugar entre todas las demás asignaturas y ser objeto especial de la dedicación de los maestros”.

El 21 de septiembre de 1901 comenzó su actividad y, ya al año siguiente de su constitución, había fundado establecimientos en todos los lugares donde se habían establecido los protestantes, llegando a instalar seis de ellos en el barrio de Palermo.

Juntamente con los colegios previstos, en varias de las fundaciones se construyó una iglesia para facilitar a los fieles el cumplimiento de sus deberes religiosos. Así este  barrio contó con dos templos: Nuestra Señora del Rosario y San Francisco Javier

La Conservación de la Fe edificó al lado de la iglesia dos colegios: una para niñas y otro para varones, que reunían ya en 1934, 800 alumnos, a los que se enseñaba gratuitamente hasta 6º grado, teniendo, además, talleres de corte y confección, bordado y dactilografía.