En la planta alta de la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, en Caballito, se encuentra el Camarín de la “Virgen Generala”, Nuestra Señora de la Merced ante la cual Manuel Belgrano le entregó el bastón de mando tras la batalla de Tucumán. La imagen de la Virgen de la Merced que se utilizó en torno al 24 de octubre (un mes después de la batalla) era la “procesional”, no la del altar.

NTRA-SRA-BS-AS-2.jpgEs común y razonable que exista una imagen portante para los actos públicos. La que nos interesa estaba en guarda en la familia “camarera” (eso era también común en siglos pasados) que se ocupaba no solo de guardarla y rendirle culto, sino de mantenerla en condiciones para cuando le fuese requerida.

Tras la batalla de Tucumán seguramente muchas veces fue y volvió a la iglesia (hoy Basílica) con motivo de las celebraciones del 24 de septiembre. Sin embargo, parece que esa costumbre se fue perdiendo y a principios del siglo XX, los descendientes de aquella familia camarera se enteraron que los Mercedarios se habían radicado nuevamente en Buenos Aires, y quisieron devolver la imagen; la ofrecieron a la Orden y dos religiosos de la comunidad porteña viajaron a Tucumán y en tren, trajeron la imagen histórica en 1913

Entre tanto, estaba apenas iniciada la construcción de la Basílica se reservó para ella el Camarín, originariamente destinado a la Virgen de Buenos Aires, titular del templo. Claro que el bastón de mando de Belgrano no estaba en casa de la familia camarera, sino en la iglesia Nuestra Señora de la Merced de Tucumán, y por eso en el Camarín esta solamente una réplica de ese elemento histórico.